Las complicaciones trombóticas en pacientes diagnosticados con COVID-19 emergen como secuelas importantes que contribuyen a la morbilidad y mortalidad significativas. La embolia pulmonar (EP), la trombosis venosa profunda, el accidente cerebrovascular isquémico y el infarto de miocardio son ejemplos de complicaciones frecuentes descritas en estos pacientes.

La evidencia reciente sugiere que la obesidad en COVID-19 se asocia con una enfermedad más grave, pero las razones de esta relación no están del todo claras. En este sentido, los resultados de una reciente investigación revelaron que los pacientes con COVID-19 con un índice de masa corporal  mayor a 30 kg / m² tienen mayores probabilidades de desarrollar embolia pulmonar (EP).

Análisis retrospectivo

El estudio, que fue llevado a cabo por investigadores del Sistema de Salud Henry Ford en Detroit, evaluó las características clínicas de los pacientes con COVID-19 que desarrollaron embolia pulmonar, una condición en la cual una o más arterias en los pulmones se bloquean por un coágulo de sangre.

Los investigadores observaron que los pacientes con COVID-19 obesos tienen mayores probabilidades de desarrollar embolia pulmonar.

Para ello, el equipo de investigación realizó un análisis retrospectivo que involucró a 328 pacientes con diagnóstico positivo para COVID-19 que se sometieron a una angiografía pulmonar por tomografía computarizada (TC) entre el 16 de marzo y el 18 de abril de 2020.

Estos datos revelaron que el 22 por ciento de los pacientes presentaron embolia pulmonar. Los pacientes con un índice de masa corporal mayor a 30 kg / m² se observaron con mayor frecuencia en el grupo de PE en comparación con el grupo sin EP (58 versus 44 por ciento).

Mayor riesgo

En particular, el 51 por ciento de los casos de embolia pulmonar se diagnosticaron en el departamento de emergencias y el 72 por ciento en general se diagnosticaron en pacientes que no requirieron atención a nivel de la unidad de cuidados intensivos (UCI).

La embolia pulmonar es una condición en la cual una o más arterias en los pulmones se bloquean por un coágulo de sangre.

Mientras que la tasa general de EP estuvo en línea con la tasa del 23 al 30 por ciento observada en otros estudios dentro de las poblaciones de tomografía computarizada probadas con angiografía con COVID-19, la proporción de casos no UCI destacó que la embolia pulmonar se asocia con la admisión a la UCI y la ventilación mecánica.

Después del ajuste por otros factores, la obesidad fue el predictor más prevalente de la embolia pulmonar en pacientes con COVID-19, la cual fue asociada con un significativo riesgo 2,7 veces mayor de sufrir PE.

En referencia a los hallazgos del estudio, el doctor Neo Poyiadi, del Departamento de Radiología, Sistema de Salud Henry Ford y autor principal del estudio, comentó:

 “Nuestros resultados sugieren que incluso los pacientes con COVID-19 que no tienen una enfermedad lo suficientemente grave como para calificar para la atención en la UCI pueden desarrollar una embolia pulmonar aguda”.

Referencia: Acute Pulmonary Embolism and COVID-19. Radiology, 2020. https://doi.org/10.1148/radiol.2020201955