Una de las preocupaciones que más han resonado en medio de la pandemia es el hecho de que las restricciones pudieran afectar el suministro de vacunas contra enfermedades ya controladas, sobre todo en las zonas de riesgo o de difícil acceso.

Ahora los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos (CDC, por sus siglas en inglés) presentaron informes que muestra una disminución en las vacunas infantiles de rutina durante la pandemia de COVID-19.

Y por supuesto, esto ha encendido las alarmas para alertar sobre la importancia de aplicar estas vacunas, sobre todo en el contexto actual de la humanidad. En vista de ello, los pediatras de Rutgers New Jersey Medical School, Joseph Schwab, profesor asociado de pediatría, y Hanan A. Tanuos, director de atención primaria y profesor asociado de pediatría, brindan algunos detalles útiles para cumplir con este objetivo.

¿Qué pasa si los niños no se vacunan?

Dicho esto, podemos empezar a imaginar un escenario en el que los niños simplemente dejaran de ser vacunados: el resultado sería un incremento de enfermedades. Los pediatras citan un ejemplo reciente de brotes de sarampión, una enfermedad controlada desde hace muchos años. Si los niños no se vacunan, es probable que estos brotes se vuelvan más frecuentes.

También está el caso de la tos ferina, o tosferina, cuya vacuna es tan importante. Mientras menos personas se vacunen contra esta enfermedad, su expansión tiene el potencial de resultar letal entre los pacientes más jóvenes.

Ahora vayamos por un problema mucho más grande, como es el de la gripe. “Incluso con la cobertura de vacunación típica cada año, la gripe aún ha resultado en un gran número de pacientes de todas las edades que necesitan atención de emergencia y hospitalización, incluida la atención en la unidad de cuidados intensivos”, explican los expertos. Si omitimos la vacunación el efecto puede ser aún peor.

Y el escenario se vuelve aún más sombrío si tomamos en cuenta una segunda ola de casos de COVID-19. La falta de protección contra la gripe podría dar lugar a cuadros clínicos aún peores que los observados en la primera ola de enfermedad.

Las tasas de vacunación han bajado

A pesar de lo difícil que es obtener cifras en tiempo real, los expertos indican que las tasas de vacunación han bajado durante la pandemia por diferentes razones, como el tener que hacer jornadas de visitas para ello.

Sin embargo, las vacunas de rutina son de vital importancia para la población infantil, y más aún en desarrollo de una pandemia ya que los protege de enfermedades graves que pueden prevenirse. Esto además, permitiría prevenir un brote local o una epidemia más amplia, lo cual a su vez evitaría el colapso de los sistemas sanitarios ya recargados debido al COVID-19 en este momento.

Fomentar la vacunación infantil, incluso en la pandemia

La Academia Estadounidense de Pediatría ha estado fomentando la vacunación de rutina para todos los niños durante esta pandemia, dicen los pediatras. Pero incluso esto se hace insuficiente tomando en cuenta que muchos proveedores, e incluso departamentos de salud locales, han tenido que cerrar sus oficinas por falta de personal o para evitar contagios.

Y está pasando de manera similar con los padres, que temen llevar a sus hijos al consultorio o a un sitio de vacunación en este momento y que ello implique un contagio.

En vista de ello, resulta indispensable trabajar para que las vacunas estén disponibles y accesibles a los grupos de interés, así como continuar educando a la población y alentándola a vacunar a los niños. Esto, por supuesto, adoptando medidas prudente que les garanticen seguridad frente al COVID-19.

Referencia:

Rutgers Pediatricians Decry Decline of Child Immunizations Due to COVID-19. https://www.rutgers.edu/news/rutgers-pediatricians-decry-decline-child-immunizations-due-covid-19

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