El presidente Donald Trump divulgó el lunes (18 de mayo) que había estado tomando hidroxicloroquina, un medicamento que ha promocionado durante semanas como una posible cura para el coronavirus, incluso cuando los expertos médicos y la FDA cuestionan su eficacia y advierten sobre los efectos secundarios potencialmente dañinos.

Datos iniciales de los estudios observacionales han demostrado que el medicamento tiene beneficios limitados o ningún beneficio comprobado para los pacientes con coronavirus, e incluso puede ser dañino cuando se usa en ciertas combinaciones.

Beneficios no comprobados

El presidente hizo el sorprendente anuncio durante una reunión con ejecutivos de restaurantes, desestimando esos estudios e invocando evidencia anecdótica que afirmaba haber escuchado de médicos y otros trabajadores médicos de primera línea.

Trump, que dio negativo en la prueba de COVID-19, la enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2, dijo a los periodistas que había estado tomando hidroxicloroquina, un fármaco antimalárico, diariamente durante la última semana y media, junto con una dosis diaria de zinc y una dosis inicial de antibiótico azitromicina, una combinación que se ha relacionado con una mayor incidencia de paro cardíaco.

Al principio de la pandemia, el presidente Trump surgió promovió la hidroxicloroquina citando evidencia anecdótica de que el medicamento ayuda a los pacientes con coronavirus.

La revelación se produjo después de semanas de que la administración de Trump atenuara las declaraciones sobre la promesa del medicamento, luego de preguntas sobre su seguridad y eficacia. La Casa Blanca ha tratado de promocionar diferentes tratamientos, incluido el fármaco Remdesivir, que ha mostrado resultados prometedores.

El momento también coincide con el primer par de casos de coronavirus en el ala oeste de la Casa Blanca: el 7 de mayo, el ayudante de cámara personal del presidente dio positivo por coronavirus, y solo unos días después, el principal portavoz del vicepresidente Mike Pence también dio positivo.

Riesgo de problemas cardíacos

El presidente Trump surgió como un defensor de la hidroxicloroquina al principio de la pandemia, citando desde el podio de la sala de reuniones de la Casa Blanca evidencia anecdótica de que el medicamento ayuda a los pacientes con coronavirus.

La combinación de hidroxicloroquina y del antibiótico azitromicina se ha relacionado con una mayor incidencia de paro cardíaco.

No obstante, solo momentos más tarde, el presidente fue advertido por los funcionarios de salud de que los potenciales beneficios en el tratamiento de COVID-19 del medicamento no han sido probados.

El mes pasado, la FDA advirtió contra el uso de hidroxicloroquina o cloroquina para el tratamiento con COVID-19 fuera de los hospitales o ensayos clínicos debido al riesgo de problemas del ritmo cardíaco.

La presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, criticó el comentario de Trump y dijo que “preferiría que él no tome algo que no haya sido aprobado por los científicos”. En su declaración, Pelosi señaló que el presidente podría tener un mayor riesgo de complicaciones porque es “obeso mórbido”.

Referencia: After Trump says he’s taking hydroxychloroquine, many sound alarm over the malaria drug’s documented risks. Market Watch, 2020. https://on.mktw.net/3cLZBLD

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