Muchos seres humanos sometidos a situaciones extremas pueden tardar mucho tiempo en superarlas, e incluso en dicho proceso, pueden llegar a volverse agresivos,un comportamiento que puede observarse en personas que sufren de trastorno de estrés postraumático.

Y es que los cambios en la amígdala, una estructura en forma de almendra en el interior del cerebro, que juega un papel esencial en la emoción, los comportamientos sociales y la agresión, pueden llegar a provocar un aumento de conductas agresivas en los individuos.

Esto fue corroborado por un equipo de investigadores, quienes en un nuevo documento publicado en la revista Journal of Neuroscience informan que el estrés traumático puede causar agresión debido al fortalecimiento de dos vías cerebrales que intervienen en las emociones.

Dos vías modificadas tras el estrés

Los investigadores observaron con detenimiento los cambios que ocurren en los diferentes circuitos de la amígdala de ratones machos de laboratorio después de someterlos a estrés traumático.

Fue así como descubrieron que en este proceso de estrés, se fortalecieron dos conexiones: el circuito que conecta la amígdala con el hipotálamo ventromedial y el núcleo del lecho de la estría terminal. El resultado de esto fue un incremento de los ataques contra otros ratones.

El circuito que conecta la amígdala con el hipotálamo ventromedial se encarga de modular la frecuencia de los ataques del individuo, mientras que el núcleo del lecho de la estría terminal se encarga de controlar la duración de los ataques. Al verse fortalecidas estas regiones debido a los traumas, tanto la frecuencia como la duración de los episodios violentos pueden incrementarse.

Un nuevo objetivo terapéutico

Pero además de identificar estos mecanismos, el estudio también se enfocó en determinar si abordar estas dos vías en particular podría suponer un objetivo terapéutico para reducir los comportamientos agresivos en este tipo de casos.

Y en efecto, al usar bajas frecuencias de luz para evitar que las dos vías mencionadas se fortalecieron, se evitó el aumento de las agresiones. Los investigadores dicen que la estimulación cerebral profunda podría provocar un efecto similar en los seres humanos, por lo que es un punto de atención a la hora de abordar estos casos.

Referencia:

Potentiation of divergent medial amygdala pathways drives experience-dependent aggression escalation. https://www.jneurosci.org/content/early/2020/05/18/JNEUROSCI.0370-20.2020

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