Los felinos son, sin lugar a dudas, un motivo de fascinación para nosotros. Desde hace miles de años, cuando la humanidad realizaba lo que conocemos ahora como pinturas rupestres en las paredes de sus cuevas, ya los grandes felinos eran una parte importante de dichas representaciones.

Por supuesto, no estaban esos allí por el mismo motivo por el que ahora un orgulloso dueño sube un video de su gato haciendo un salto perfecto dentro de una caja de cartón. Pero, en esencia, la fascinación y las ganas de documentar a estas criaturas es la misma.

Para 1870, fotógrafos como Harry Pointer dieron los inicios de los que ahora se denominan Lolcats al tomar fotos de gatos realizando divertidas poses que imitaban a las humanas. Luego, en 1980, cuando las cámaras portátiles y económicas comenzaron a ser de uso común, los dueños de gatos ya comenzaban a grabar contenidos de estos y, probablemente, a compartirlos con su círculo cercano.

Para estos momentos, el internet no había llegado al mundo como tal. Pero, como vemos, la fascinación por los felinos claramente ya se manifestaba. Allí, ya había nacido el germen de lo que impulsaría al imperio que ahora los gatos tienen en la web.

Dato curioso: hay más contenidos de perros en internet, pero los gatos tienen los reflectores

En la actualidad, los gatos constituyen casi el 15% de los contenidos en la web por sí solos. Además, en países como Estados Unidos, más de 3.8 millones videos y fotos de estos se comparten diariamente, en contraste con los 1.4 millones de selfies que, por ejemplo, también se publican cada día.

Con estas cantidades tan exorbitantes de exposición, podríamos pensar que no es extraño que los gatos dominen el internet. Sin embargo, hay un detalle curioso que hace más fuerte que la duda sobre por qué ellos y no otros han optenido el dominio web se haga más fuerte.

En realidad, según plataformas como YouTube, los contenidos de perros que se suben en ella son tan vastos como los de los gatos. No obstante, a pesar de que también pueden algunos volverse virales, son menos los que lo logran y también tardan más tiempo en hacerlo.

Según la misma plataforma, “Perros” es una categoría tan buscada como “Gatos”. Pero, esta última termina ganando mucha más popularidad con rapidez y puede cosechar en sus videos hasta 26 mil millones de vistas con facilidad.

¿Por qué nos gustan tanto los gatos?

Es claro que el perro se lleva el título del “mejor amigo del hombre” y que nadie se lo puede quitar. Sin embargo, los gatos tienen un lugar especial en nuestro corazón e imaginario colectivo, aunque no sean poseedores de ningún título que lo demuestre.

Una explicación sencilla de nuestro gusto por estas gráciles criaturas podría ser que simplemente nos parecen hermosas –y, en muchas ocasiones, también divertidas. Sin embargo, incluso estos motivos tienen detrás una explicación que se decanta por la forma en la que funciona nuestro cerebro y la manera en que pensamos. Aunque no lo creamos, es posible que cada pequeño detalle de nuestro gusto por estos animales, sea simplemente una reacción natural de nuestra especie o una respuesta psicológica inevitable, disparada por muchos factores distintos.

Una preferencia biológica

La primera teoría intenta explicar nuestro gusto por los felinos a través de la biología. La forma de los rostros de estos, casi circulares, narices pequeñas y ojos grandes y expresivos, de un modo u otro, se asemeja a la de los bebés humanos. Como especie, estamos condicionados para responder a estas características con un deseo de cuidar y proteger.

Lo que podría explicar un poco por qué al ver tiernos videos de estos animalitos tenemos la inexplicable necesidad de acariciarlos. Es claro, los gatos no son las únicas criaturas que hacen esto, en realidad, la mayoría de los cachorros felinos y de otras especies de mamíferos comparten estas características al nacer.

No obstante, los gatos podrían ser unos de los pocos que las conservan relativamente intactas luego de crecer. No hay duda, cuando son pequeños son mucho más tiernos, pero incluso de adultos llegan a tener ese aire un poco infantil que nos hace querer protegerlos.

¿Tiene un origen cultural?

Otras teorías apuntan a que nuestro gusto por los gatos, y su dominio de la web, son simples reflejos de las culturas que dominan la expresión cultural mundial. Por lo que, si fueran otras las dominantes, los tiernos videos de gatitos tal vez no serían tan populares.

En la actualidad, países como Estados Unidos y Japón son unos de los principales creadores de contenidos de este tipo. En este primero, los gatos son el 30% de las mascotas en todo el territorio, siendo superados por los perros por solo un 6%, según la American Veterinary Medical Association.

Sin embargo, en otros países como por ejemplo, Uganda, el foco no se encuentra sobre ninguna de estas dos criaturas. Allí, la diversión y fascinación se encuentra en los pollos y las cabras ¿Por qué? Porque estas son las mascotas predilectas, lo que automáticamente hace que la mayoría de los contenidos que se publiquen sean de estas.

¿Significa esto que los gatos son tan populares solo por un golpe de suerte histórico? ¿O hay más en la atracción que sentimos por ellos? Veamos otras teorías.

El principio de la escasez

Todos lo sabemos, la mayoría de los gatos, a diferencia de los perros, no son tan propensos a mostrar su cariño solo porque sí. De hecho, muchas veces se siente como algo que debemos “ganarnos”.

Los gatos suelen ser menos efusivos, lo que hace que, cuando desean mostrar su afecto, la emoción por recibirlo sea mayor. Esto podría explicarse a través de lo que se conoce como el principio de la escasez. Este dicta que los humanos le otorgamos más valor a las cosas cuando estas fueron “difíciles de conseguir”.

Ahora, los gatos naturalmente son capaces de hacernos sentir esa dificultad. Tal como lo mostró la investigadora Atsuko Saito en uno de sus más recientes estudios de biología cognitiva en la Universidad Sophia de Tokio.

Su investigación permitió obtener evidencia de que los gatos reconocían y respondían a su nombre con una predilección particular antes que a cualquier otro sonido al azar. Sin embargo, esto no implicaba que ellos vayan a venir corriendo hasta ti como lo haría un can. En realidad, las reacciones más comunes fueron movimientos de las orejas, la cabeza o la cola los que delataron que reconocían estar siendo llamados, aunque no tuvieran intención de responder a dicha convocatoria.

Básicamente, se comprobó que los gatos tienen una alta capacidad de aprendizaje, como los canes. Pero, quedó también más que claro que, a diferencia de los perros, los gatos no tienen interés en mostrar a sus amos aquello que han aprendido.

“Encantadores de gatos” como Mieshelle Nagelschneider han comentado sobre esta particularidad. Entre sus opiniones, han expresado que esta misma naturaleza elusiva de los felinos puede ser lo que nos atrae a ellos y lo que nos hace querer ganar su atención –el principio de la escasez actuando.

Los gatos lo han hecho de nuevo

Los felinos, y específicamente los gatos, pueden ser encontrados prácticamente en cualquier parte del globo. Ya que estos, en su proceso de adaptación a la humanidad, lograron dispersarse por todo el planeta.

Nuevas investigaciones sobre su ADN han revelado que el motivo de su dispersión pudieron ser los viajes que compartieron con los vikingos durante sus campañas de conquista. Luego, en una invasión mucho más sutil, los gatos comenzaron a vivir con los pobladores y a “colonizar” nuevos territorios.

Un punto interesante que realzar es que estas criaturas, a diferencia de los perros, no se domesticaron con fines utilitarios. De hecho, su capacidad de matar roedores y controlar plagas fue básicamente el motivo por el que las personas en primer lugar los dejaron quedarse en sus terrenos –pero el gato no necesitó ser entrenado, todo lo que hacía nacía de su instinto.

Por lo que, de una forma y otra, podríamos decir que los gatos se domesticaron a sí mismos al hacerse un lugar en nuestra vida cotidiana. Luego, desde esas tempranas épocas hasta la actualidad, estos felinos se han convertido en parte importante de nuestra vida –sino de la real, al menos de la virtual.

Ya que, su proceso de conquista que la web fue muy similar al del territorio físico en la época de los vikingos. Todo empezó como un pequeño asentamiento, el de los lolcats (fotografías de gatos en poses graciosas con textos escritos con una deliberada mala ortografía). Para los 2005 los Lolcats ya eran utilizados en la web, pero se volvieron virales luego del 2007, gracias al fenómeno “can I haz cheezburger?”. Desde entonces, su dominio de la web ha sido indiscutible.

La web – El imperio gatuno

Admítelo, los reconoces.

En la actualidad, contenidos de gatos como los lolcats sigue siendo altamente famosos. Asimismo, otros videos como “Cat mom hugs baby kitten”, “Gato con disfraz de tiburón persigue a un pato sobre una aspiradora”, y otros son fenómenos de la web.

Asimismo, han nacido las celebridades gatunas como Lil Bub, la caricatura Nyan Cat, la japonesa Maru The Cat, la icónica Nora the Piano Cat y la tristemente difunta Grumpy Cat, solo por mencionar a algunos.

Ya fuera por cualidades biológicas, como Lil Bub y Grumpy Cat que hacían de sus rostros una visión particular, enternecedora o divertida, o por su particular indiferencia, como el caso de Nora, todas estas criaturas se ganaron un lugar en la memoria colectiva como los fenómenos web que son.

Internet – El “parque de perros” para los amantes de los gatos

Uno de los primeros motivos que parecen explicar el motivo por el que los gatos son tan populares en la web es porque estos ofrecen a los amantes de los gatos un lugar que por años se les fue negado un “parque de perros” gatuno. Los amantes de los canes siempre han contado con lugares para reunirse con otros dueños orgullosos, pasar tiempo con sus perros y compartir su amor por ellos.

En el caso de los dueños de gatos, esto no ha sido tan fácil, hasta ahora. La web no solo les ha abierto las puertas a un nuevo tipo de comunidad, sino que les ha abierto los ojos ante los millones de individuos en el mundo que, al igual que ellos, aman a los felinos.

Finalmente, el internet se ha convertido en el espacio perfecto para encontrar y compartir los contenidos de nuestros amiguitos peludos con otras personas que comparten nuestro amor por ellos. Ya varias personalidades como Steve Dale, un experto en comportamiento gatuno, y el escritor Jack Shephard, han soportado esta teoría en sus propios escritos y comunicaciones.

“¿Cómo los gatos conquistaron el internet?”

Este fue el título de una exhibición del 2015 que se dio en el Museum of the Moving Image de Nueva York. Esta recopilación reflejaba en 24 minutos los videos más reconocidos del internet que reflejan icónicos clips gatunos.

Con esto, el creador hace un viaje histórico por los videos y contenidos que han marcado el paso y dominio paulatino de los felinos por la web. Sin embargo, el observar estos contenidos puede llevarnos a consideraciones que nos alejan de los motivos por los que los gatos han dominado la web y nos acercan a por qué el hombre ha hecho esto posible.

Sobre el misterio y el antropomorfismo

Como lo mencionamos más arriba, los gatos no fueron domesticados como tal por el hombre. La relación entre estos nació casi de una situación de beneficio mutuo que luego se tradujo en la particular convivencia que tenemos con los felinos en la actualidad.

Después de todo, los amamos y constantemente queremos saber lo que hacen –y hasta lo que piensan–, pero, la verdad sea dicha, no los entendemos. Mucho de esto se debe a que los gatos son misteriosos, casi estoicos, por lo que, para poder comprender muchos de sus comportamientos, terminamos por proyectar nuestras propias emociones y pensamientos en ellos.

Como un lienzo en blanco

Esta proyección, conocida como antropomorfismo, puede realizarse con prácticamente cualquier cosa al darle características humanas. Sin embargo, la actividad con gatos se ha vuelto particularmente marcada. Incluso vemos en ellos personalidades que pueden hacer paralelismos con la nuestra.

Sino, recuerda los videos de gatos más populares que has visto, un felino tocando el piano, otro jugando con el teclado de una computadora, gatos con ropa y disfraces que asemejan a los humanos, felinos en poses o con expresiones que nos recuerdan a las mismas, etc.

El humor y fascinación que podemos encontrar en ellos también pueden tener que ver con la facilidad que encontramos para proyectarnos en estos. Ya que, muchos de sus comportamientos son inexplicables. Por lo que, optamos por usar lo que ya conocemos –nuestras propias emociones y personalidades– para entender a nuestros compañeros gatunos.

El gato y la feminidad

‘Mujer con un gato’ por Édouard Manet, 1880.

Por si fuera poco, los gatos no solo han sido particularmente asociados con el comportamiento humano, sino específicamente con el género femenino. Desde los egipcios y los griegos que asociaban a diosas como Bastet (fertilidad, feminidad y maternidad) y Artemisa (naturaleza, fertilidad) con los gatos, hasta los fatídicos paralelismos de la Edad Media entre las brujas y los gatos –sobre todo los negros– nos muestran que los gatos y lo femenino han estado ligados a lo largo de la historia.

Por esto, incluso en la actualidad a los gatos se los relaciona más con cuidadoras mujeres que con hombres, aunque, en la realidad, las diferencias proporcionales no son tan notorias. Entonces, acá nuevamente vemos el reflejo de la cultura y personalidad humana en los felinos pero, ¿cómo influye esto en el domino web que tienen los gatos en la actualidad? La respuesta yace en la psicología jungiana.

La popularidad felina en la web, ¿la respuesta a un cambio de mentalidad?

Carl Jung, uno de los discípulos del padre del psicoanálisis, Sigmund Freud, al desarrollar sus propios planteamientos alejados de las enseñanzas de su maestro, para explicar los intríngulis de la conducta humana a través de lo que reflejan las antiguas mitologías, no puede evitar evidenciar la relación existente entre los gatos y lo femenino.

Sin embargo, muchas características gatunas como su independencia, en todas estas épocas no eran particularmente aceptadas en las mujeres. Es claro que estos animales, en algún grado, disfrutan de nuestra compañía, pero también constantemente nos recuerdan que en realidad no la necesitan, a diferencia de los perros con los que se desarrolla una relación de codependencia.

En los tiempos actuales, con todos los movimientos que existen para promover la independización de la mujer comenzando a ganar fuerza en el mundo –y claramente en la web– el dominio gatuno del internet puede ser una consecuencia subconsciente de estas movidas de empoderamiento femenino.

Claramente, nuestro subconsciente cultural ha asociado estas dos figuras por miles de años. Entonces, ahora que las mujeres están encabezando una revolución cultural destinada a que obtener igualdad, reconocimiento e independencia, incluso sin quererlo, nuestras mentes pueden comenzar a tener predilección por aquel ícono que en tiempos pasados las representó, el gato. Al final, la presencia de estos felinos en la web podría ser, más allá de un desfile de risas y ternura, incluso un marcador inesperado de los cambios en la mitología y cultura social de la época.

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