Durante la Segunda Guerra Mundial muchos fueron los avances tecnológicos que surgieron. Pero de todos, nos atreveríamos a decir que hay uno en particular que esta generación agradece profundamente y por el que, de hecho, puedes leer lo que acá está escrito: las primeras máquinas Bombe, las cuales dieron pie al desarrollo de las computadoras.

Su inventor fue Alan Turing, un brillante científico británico y pionero en informática que, a pesar de todo lo que hizo por su nación y el mundo, fue tratado brutalmente en los años posteriores, al punto que decidió acabar con su vida. Hoy te contamos su historia.

Una mente brillante

Turing nació en el seno de una familia británica de clase media alta el 23 de junio de 1912. Desde muy corta edad manifestó su interés en la ciencia al elaborar experimentos químicos sencillos pero muy avanzados para su edad. De hecho, antes de ingresar a la escuela, el pequeño Alan ya estaba incluso teorizando acerca de la relatividad.

Su pasión dentro de la ciencia era la lógica matemática, así que fue ahí en donde hizo más énfasis. Esto lo ayudó a desarrollar posteriormente la que hoy en día es conocida la máquina de Turing.

Los inicios de la computación

La máquina de Turing

Al terminar sus estudios, Turing comenzó a desarrollar un método que pudiera decidir si una afirmación matemática dada era demostrable, enfocándose en la lógica, en la mente humana y la creación de una máquina. En el proceso, descubrió que el cálculo automático no puede resolver todos los problemas matemáticos y a partir de ahí, desarrolló su famosa máquina.

En realidad, Turing desarrolló más de una máquina. Elaboró varias máquinas, las cuales se enfocaban en un método o algoritmo diferente. Luego, cada una escribía sus resultados como un conjunto de instrucciones en una forma estándar, de forma que la interpretación real pudiera llevarla a cabo a través de otra máquina universal que se dedicaba a resolver dichas tareas. Así fue como este brillante científico creó la primera computadora.

Estalla la guerra

La máquina Enigma

Turing había ido a Estados Unidos a continuar sus estudios de postgrado y a seguir desarrollando máquinas de cifrado. Cuando culminó su investigación, llevó estos conocimientos a Inglaterra y poco después, en 1939, se declaró la Segunda Guerra Mundial.

Así, Turing comenzó a trabajar en el área de criptoanalítica Bletchley Park para lograr descifrar el complejo código Enigma, un sistema de cifrado alemán que permitía que el ejército del país pudiera mantenerse comunicado sin que sus mensajes fueran interceptados, pues estaban cifrados de una manera que era prácticamente imposible descubrir el verdadero significado tras los caracteres. Sin embargo, con la invención de Turing y aplicando algunas modificaciones que se adaptaran a Enigma, los códigos alemanes comenzaron a cobrar sentido a partir de 1941.

Una de las cosas que utilizó el científico para obtener más velocidad en el descifrado de códigos fue introducir tecnología electrónica, convirtiéndose en un elemento fundamental para los Aliados.

Luego de la victoria de los Aliados en la guerra, Turing era el único que se especializaba en la creación de una máquina que pudiera conectarse a la velocidad y confiabilidad potenciales de la tecnología electrónica. Gracias a sus descubrimientos, se desarrollaron los primeros prototipos de hardware y se formaron los primeros principios de programación, a partir de la cual nació la informática. Gracias a su trabajo, Turing fue nombrado director del laboratorio de computación de la Universidad de Manchester y miembro electo de la Royal Society.

Sin duda alguna, este científico estaba muy adelantado a su época. Incluso, se involucró en debates relacionados con la idea de que las máquinas pueden sentir, diciendo que si una computadora actuaba, reaccionaba e interactuaba como un ser sensible, entonces era sensible. También creó la llamada Prueba de Turing, que dicta que, si luego de una serie de preguntas que se les hacen a un humano y a una computadora, un interlocutor no puede diferenciar a uno del otro, entonces esta es “inteligente”.

Lapidado por ser él mismo

Escultura de Alan Turing en Bletchley Park

Su mente brillante fue valiosísima para el gobierno británico, pero al parecer su orientación sexual era algo que no podía pasarse por alto.

Turing fue bastante abierto con respecto a su homosexualidad y no había tenido problemas con ello hasta el año 1952, cuando unos oficiales de policía descubrieron que había mantenido relaciones sexuales con un hombre. Turing fue enjuiciado, en el cual él se defendió diciendo que no había nada de malo en sus acciones, pero el juzgado no estuvo de acuerdo y Turing fue condenado por sus actos de indecencia grave.

Sin embargo, pudo evitar ir a la cárcel debido a que le dieron la opción de tratamientos hormonales para “curar su homosexualidad”. Quizás esta terminó siendo una decisión mucho peor para el científico.

Tomó el tratamiento y se mantuvo trabajando en proyectos de física cuántica y en el criptoanálisis. Seguía siendo brillante como siempre, pero ahora había sido etiquetado como homosexual y esto causaba que fuera constantemente rechazado en cualquier trabajo al que aplicaba.

Esto, aunado al tratamiento hormonal, le causaron una grave depresión. Así, Turing decidió acabar con su vida consumiendo cianuro en el año 1954, cuando tenía 42 años.

No fue sino hasta el año 2009 que el primer ministro Gordon Brown decidió hablar públicamente para disculparse en nombre de toda Gran Bretaña por la forma en la que se trató al brillante científico. Cuatro años más tarde, la reina Isabel II anunció el indulto formal al Turing con una declaración: “Turing era un hombre excepcional con una mente brillante que merece ser recordado y reconocido por su fantástica contribución al esfuerzo de guerra y su legado a la ciencia”.