La pandemia del coronavirus ha afectado al mundo entero. Sin embargo, es claro que hay algunos territorios que se han llevado la peor cara de esta.

Encabezando esta lista nos encontramos a los Estados Unidos que cuenta ya hasta 1.4 millones de contagiados y más de 84 mil fallecidos de los 4.5 millones de afectados en el mundo y de las 297 mil muertes globales.

Nueva York se ha alzado como el territorio más afectado dentro de la nación, pero, ahora, las miradas de preocupación se dirigen a Washington. Recientemente, personal de la Casa Blanca cercano a Donald Trump dio positivo para la prueba del coronavirus y, casi inmediatamente después, la asistente del vice-presidente Mike Pence también dio positivo para el COVID-19.

Esto ha liberado las alarmas en todo el país ya que los dos mandatarios más prominentes de este han estado peligrosamente expuestos a la enfermedad. A pesar de que hasta ahora han salido negativos en todas sus pruebas, la posibilidad aún existe. Por lo que, las dudas han comenzado a surgir ¿Qué pasaría si Trump cayera enfermo? ¿Y si Pence también? Los escenarios son múltiples.

Un escenario que nadie ha previsto

Por lo general, los mecanismos legislativos deben tener protocolos de acción para todos los posibles escenarios que se desenvuelvan durante el mandato de un presidente. De esta forma, ante la eventualidad se pueden minimizar el caos y la confusión al actuar rápidamente y con metas claras.

Lastimosamente, una pandemia global definitivamente no estaba entre los casos previstos por el gobierno. Por lo que, incluso ahora, muchas decisiones se están realizando por primera vez, sin tener un precedente histórico o legal. Para el caso de una sucesión presidencial, por suerte, sí existen algunas indicaciones legales. Pero estas pueden llegar a quedarse cortas.

¿Control o caos? La fina línea que los divide a los dos

Un punto que habrá que tener muy en cuenta en caso de que el primer mandatario caiga enfermo será el impacto que esto tendrá en la economía. La incertidumbre que generaría una situación como esta, en muy poco tiempo podría ocasionar caos en los mercados de todo el país. Sobre todo si estos ya se encuentran en una posición tan precaria debido al coronavirus. Pero, esto solo ocurriría si el presidente cayera severamente enfermo –que no es la única posibilidad.

En el mejor de los casos

Si Trump llegara a dar positivo al COVID-19 pero no presentara un caso grave de este, incluso podría continuar con sus funciones desde su aislamiento en la Casa Blanca. De esta forma, el presidente podría delegar algunas responsabilidades sin ceder verdaderamente la autoridad.

Casos como el del primer ministro del Reino Unido, Boris Johnson, ofrecen un buen panorama a esta situación. El mandatario fue diagnosticado con coronavirus e incluso tuvo que ser internado por un breve periodo de tiempo. Pero ahora se ha recuperado y está cumpliendo nuevamente con las funciones que exige su cargo.

Si la enfermedad de Trump se hace leve, este podría ser el mismo camino que el presidente estadounidense podría tomar. Así, podría mostrar su presencia a través de sus redes sociales habituales, como Twitter, y generar una pseudo tranquilidad en el público que podría recudir al menos un poco el impacto en el mercado.

Un traspaso temporal del poder

Por otra parte, si Trump llegara a estar muy grave en algún momento y no pudiera cumplir con sus funciones, la enmienda 25 de la constitución estadounidense podría ser de ayuda. Al convocarla, el presidente podría traspasar el poder de forma temporal al vicepresidente, en este caso, Mike Pence. Asimismo, en caso de que Trump estuviera muy grave, podría ser el propio Pence quien la invocara. Luego, el presidente tendría el derecho de retomar sus labores apenas se lo considerara apto.

¿Y si tanto Trump como Pence enferman?

Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes.

Este es el caso que más preocupaciones trae. Si ambos mandatarios cayeran enfermos y desarrollaran versiones graves de la enfermedad, el camino ya no estaría tan claro. Una modificación realizada en la Ley de sucesión presidencial de 1947 indicaría a la presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi, como la tercera en la línea.

La falta de claridad en el procedimiento – el verdadero riesgo

A pesar de que esta ley existe, la preocupación se extiende debido a la falta de límites que esta provee. Es decir, no expresa con claridad lo que implica que un presidente, o vicepresidente, no estén en capacidad de cumplir con sus funciones.

Por lo que, los republicanos Trump y Pence podrían verse en medio de una lucha por el poder contra la demócrata Pelosi si esta decidiera invocar la ley del 47 y tomar el mando declarándolos “no aptos” incluso si estos dicen lo contrario. Para contrarrestar esta posibilidad, se le ha pedido al Congreso que cambien la línea sucesoral para que el secretario de Estado republicano, Mike Pompeo, sea el tercero en la línea de sucesión. Pero esta petición aún no ha mostrado avances.

¿Siempre hay un plan?

Desde la Casa Blanca, una vocera instó al país a mantener la calma y aseguró que el gobierno ya cuenta con planes de acción en caso de que situaciones como estas se presenten. Sin embargo, no dio más detalles al respecto. Por lo que, no podemos saber si cuentan solo con los lineamientos generales antes expuestos o si, por otro lado, han sido capaces de desarrollar estrategias más específicas.

¿Por qué Trump se niega a tomar precauciones?

Ni Trump ni Pence parecen estar preocupándose mucho por su salud personal, puesto que frecuentemente son vistos en reuniones y comunicados sin usar ningún tipo de protección (mascarillas, guantes, etc.). Esto podría verse como una simple falta de consciencia, pero la verdad es que tiene un trasfondo político.

Tanto Trump como Pence promueven la reapertura de la economía lo más pronto posible. Usar este tipo de equipos protectores atentaría contra la imagen de “normalidad” y seguridad que desean proyectar en sus ciudadanos.

Esto, a su vez, haría más complicada la reapertura de la economía y podría incidir negativamente en la reelección de Trump para su segundo periodo presidencial. Ahora, valdría la pena preguntarnos, ¿servirán esos esfuerzos de algo si llegan a caer ante la enfermedad? Esperemos que al menos ellos tengan la respuesta.