Hasta ahora, el papel que pueden desempeñar las emociones mixtas en los resultados de salud física ha permanecido relativamente inexplorado. Los modelos tradicionales de interacciones emoción-salud han enfatizado los efectos nocivos de las emociones negativas, así como los potenciales beneficios de las emociones positivas en la salud física.

Sin embargo, ambas líneas de investigación descuidan la compleja interacción entre las emociones positivas y negativas y cómo esta interacción afecta el bienestar físico. De hecho, un trabajo teórico reciente sugiere que una estrategia de “tomar lo bueno con lo malo” puede beneficiar los resultados de salud.

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Enfrentando eventos negativos

Cuando se enfrentan a eventos diarios negativos, las personas pueden optar por suprimir las emociones negativas o expresarlas y gestionarlas. Aunque puede haber beneficios para suprimir o evitar las emociones negativas, también puede haber inconvenientes.

Existe cierta evidencia de que no lidiar con eventos negativos en la vida cotidiana en última instancia conduce a una mala salud. De hecho, un metaanálisis reciente encontró que las personas que asumen la represión como estrategia de afrontamiento de los eventos negativos tienen un mayor riesgo de sufrir cáncer y enfermedades cardiovasculares.

Un estudio evidenció que el aumento de las emociones mixtas se relacionó con un menor deterioro de la salud con el tiempo.

Pero, como no todo es blanco o negro, se ha postulado una tercera estrategia para lidiar con las dificultades de la vida: “tomar lo bueno con lo malo”, en la que las personas encuentran la manera de sentirse bien cuando se sienten mal.

En estas circunstancias, experimentar un afecto negativo junto con un afecto positivo puede ser beneficioso para la salud a largo plazo, debido a que las personas pueden confrontar y encontrar algo positivo en los factores estresantes de la vida.

Interacción entre experiencias positivas y negativas

Basándose en datos de muestreo de experiencias de adultos a lo largo de la vida, un estudio realizado en el año 2012 evidenció que el aumento de las experiencias de emociones mixtas, es decir, una mayor probabilidad de que ocurran emociones positivas y negativas, se asoció con menos síntomas de salud física, mostrando que un incremento de las emociones mixtas se relacionó con un menor deterioro de la salud con el tiempo.

Aunque los resultados de este estudio muestran un vínculo entre la interacción entre experiencias positivas y negativas y la salud física, actualmente se desconoce el mecanismo exacto a través del cual se produce esta relación.

Los modelos tradicionales de interacciones emoción-salud han enfatizado los efectos nocivos de las emociones negativas en la salud física.

Investigaciones anteriores han encontrado que las emociones positivas en hombres y mujeres de mediana edad están asociadas con una reducción de la actividad cardiovascular neuroendocrina e inflamatoria, y una menor respuesta al estrés fisiológico.

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Por lo tanto, es posible que las experiencias emocionales mixtas relativamente frecuentes operen con un mecanismo similar, de modo que la ocurrencia simultánea de emociones positivas mitigue el impacto fisiológico desadaptativo de las emociones negativas.

Finalmente, tener un mal día ayuda a apreciar aún más esos maravillosos días buenos. Para muchos esto puede sonar contra intuitivo, pero no hay que olvidar que las nubes grises también forman parte del cielo; y más allá de los potenciales beneficios para la salud física observados en la mezcla de experiencias positivas y negativas, esos momentos difíciles hacen que los triunfos en la vida se sientan mucho más satisfactorios.

Referencia: When Feeling Bad Can Be Good: Mixed Emotions Benefit Physical Health Across Adulthood. Social Psychological and Personality Science, 2012. https://doi.org/10.1177/1948550612444616

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