La trepidante propagación de la enfermedad coronavírica COVID-19, alcanzando prácticamente cada rincón del mundo en unas cuantas semanas, nos deja claro su notable capacidad de transmisión.

Las principales rutas de infección del coronavirus SARS-CoV-2, agente causal de la COVID-19, son las gotas respiratorias contaminadas exhaladas por personas contagiadas y el contacto con superficies contaminadas, pero los conocimientos sobre otras posibles modalidades de transmisión siguen siendo relativamente escasos.

Posible vía de transmisión

Recientemente se han acumulado pruebas que apoyan la posibilidad de una vía de transmisión por vía fecal. Concretamente, un número cada vez mayor de estudios ha detectado la presencia de ARN viral en las heces de pacientes con COVID-19, y hasta la fecha se han identificado al menos tres informes de virus viables en muestras de heces de estos pacientes.

Habida cuenta de la rápida evolución de la situación, es imperativo que se tenga en cuenta la información más reciente en la respuesta de salud pública que se está dando a COVID 19.

Dada esta posibilidad, es conveniente tener una mayor precaución y seguir buenas prácticas de higiene personal.

En un reciente estudio, la doctora E. Susan Amirian, epidemióloga afiliada al Programa de Salud Pública de la Universidad de Rice en Texas, hizo una revisión de las pruebas recientes sobre el potencial de transmisión fecal del SARS-CoV-2, y examinó las posibles consecuencias para la mitigación de la transmisión y el control de la enfermedad desde la perspectiva de la salud pública.

Los coronavirus están formados por una familia de más de 30 virus que presentan una gran diversidad genética y tienen el mayor genoma conocido de todos los virus de ARN. Estudios previos a la aparición del SARS-CoV-2 han demostrado que otros coronavirus, como el SARS y el MERS, pueden ser dispersados en las heces.

Hasta la fecha, varios estudios han utilizado la prueba RT-PCR (reacción en cadena de la polimerasa con transcriptasa inversa) para la detección de ARN viral en muestras de heces y frotis anales de pacientes con COVID-19, identificando ARN del SARS-CoV-2 en las heces o los hisopos anales de al menos algunos pacientes infectados.

Más investigación

La prevalencia de la positividad de las muestras de heces ha variado ampliamente en los distintos estudios, pero la mayoría de estos informes se han basado en un pequeño número de pacientes, y el momento de la recogida de las muestras ha sido en gran medida inconsistente y no estandarizada.

No obstante, la mera presencia de material genético es menos preocupante que si se encuentran cantidades infecciosas de virus viables en las heces, ya que eso implicaría que es posible que se transmita a otros a través de las heces, lo que podría tener implicaciones importantes, especialmente para aquellos que trabajan en la industria de restaurantes, hogares de ancianos y otros entornos donde las personas tienen un mayor riesgo de morbilidad y muerte debido a la COVID-19.

Dada esta posibilidad, es conveniente tener una mayor precaución y seguir buenas prácticas de higiene personal.

En la actualidad, sigue sin estar claro si puede haber asociaciones entre la detección en las heces y la gravedad de la enfermedad o las pautas de la sintomatología. Las observaciones realizadas hasta la fecha indican que un subconjunto de pacientes con COVID-19, entre el 2 y el 35 por ciento, ha experimentado algunos síntomas gastrointestinales, aunque estos síntomas son mucho menos frecuentes que los respiratorios.

Se requiere de más investigación para determinar si la exposición a las heces está propagando este virus y empeorando la pandemia. Pero dada esta posibilidad, explica la epidemióloga, nos corresponde ser más cuidadosos y tener consideraciones especiales sobre la exposición a las aguas residuales, los centros de atención residencial y la preparación de alimentos.

En última instancia, señala la autora del estudio, no hay inconveniente en tener una mayor precaución y seguir buenas prácticas de higiene personal, al menos hasta que sepamos más. Si se confirma que el virus puede transmitirse a través de la contaminación fecal, pueden ser necesarias medidas más amplias para ayudar a mitigar la propagación de la COVID-19.

Referencia: Potential fecal transmission of SARS-CoV-2: Current evidence and implications for public health. International Journal of Infectious Diseases, 2020. https://doi.org/doi:10.1016/j.ijid.2020.04.057

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