COVID-19, la nueva enfermedad que ha estado aquejando a la humanidad desde finales de 2019, se ha convertido en pandemia. Esto ha obligado a las personas a quedarse en casa, ha paralizado los trabajos y la educación presencial y ha afectado la salud mental de las personas.

Las medidas de distanciamiento social han sido la opción más acertada para reducir la tasa de contagias en un momento en el que no se cuenta ni con un tratamiento ni con una vacuna.

En vista de ello, los científicos se pusieron en marcha para investigar la efectividade de antivirales contra el Ébola, el VIH e incluso medicamentos antipalúdicos, pero los resultados han sido muy ambiguos. Por lo que la Organización Mundial de la Salud advirtió hace varios días que el SARS-CoV-2, el coronavirus que la causa, estará entre nosotros durante mucho tiempo.

Sin embargo, un nuevo estudio ha llegado como un rayo de luz en medio de la oscuridad. Un equipo de bioquímicos y virólogos de la Universidad de Goethe y el Hospital de la Universidad de Frankfurt probaron una serie de compuestos en modelos de laboratorio que ralentizaban o detenían la reproducción del virus.

El coronavirus tiene un punto débil al infectar

Los virólogos del Hospital de la Universidad de Frankfurt contaban con un sistema de cultivo celular de la infección por SARS-CoV-2. A mediados de febrero, lograron cultivar el virus en muestras de células de colon tomadas con hisopos de dos individuos infectados que regresaron de la ciudad de Wuhan, epicentro del brote

Entonces aplicaron una forma nueva y particular de espectrometría de masas llamada método mePROD que permite determinar la cantidad y la tasa de síntesis de miles de proteínas dentro de una célula. Fue así como los investigadores lograron observar cómo cambian las células huésped humanas al ser infectadas por el SARS-CoV-2.

Muchos virus detienen la producción de proteínas del huésped en beneficio de las proteínas virales. Sin embargo, los investigadores observaron que el SARS-CoV-2 hace que aumente la síntesis de proteínas en la célula huésped, lo cual parece ser un punto débil del virus.

Pero 24 horas después de la infección, el coronavirus causa cambios en la composición del proteoma del huésped: mientras reduce el metabolismo del colesterol, aumenta el metabolismo de los carbohidratos y la modificación del ARN, aumentando también los precursores de proteínas.

Inhibidores de traducción

Este comportamiento diferente llamó la atención de los científicos. Entonces aplicaron un conjunto de compuestos conocidos como inhibidores de la traducción, con los cuales lograron detener la reproducción del virus en las células cultivadas en su laboratorio.

Entre los compuestos empleados en el cultivo estaba 2-Deoxy-D-Glucose (2-DG), que interfiere directamente en el metabolismo de carbohidratos necesario para la reproducción viral.

Münch reconoce que los resultados se basan en un sistema de cultivo celular, pero ciertamente han llamado la atención de la comunidad científica y están impulsando pruebas más profundas.

Por ejemplo, la compañía estadounidense Moleculin Biotech posee una sustancia llamada WP1122, un profármaco similar al 2-DG, anunció que están preparando un ensayo clínico para probar la eficacia de esta sustancia sobre la infección. Asimismo, la compañía canadiense Bausch Health Americas está comenzando un estudio clínico con 50 participantes con Ribavirin, un antiviral contra la hepatitis C.

Referencia:

Proteomics of SARS-CoV-2-infected host cells reveals therapy targets. https://www.nature.com/articles/s41586-020-2332-7

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