No han sido pocas las investigaciones que se han realizado para tratar de encontrar medicamentos que puedan ayudarnos a combatir los síntomas del coronavirus. Mientras el mundo se apresura por encontrar una vacuna, estas investigaciones podrían revelarnos formas de tratar el virus mientras esperamos a que esta llegue.

Algunos medicamentos como el Remdesivir finalmente han dado resultados positivos y se encuentran en camino a ser utilizados masivamente contra el COVID-19. Por otro lado, otros como la hidroxicloroquina y azitromicina, a pesar de ser en un inicio altamente prometedores, no han ofrecido resultados tan concretos.

Ahora, un nuevo estudio que espera por la revisión de sus pares ha revelado que estos medicamentos podrían llegar a ser más beneficiosos con la presencia de un tercer elemento: el sulfato de zinc.

¿El beneficio del zinc?

La Escuela de Medicina Grossman de la Universidad de Nueva York (Estados Unidos) se dedicó a estudiar esta posibilidad. Para esto, registraron y analizaron todas las historias médicas de pacientes de COVID-19 que hubieran pasado por su sistema desde el 2 de marzo hasta el 5 de abril de este año.

Con ellas, pudieron dividir a los pacientes en dos grandes grupos. El primero, conformado por 411 pacientes, recibió un tratamiento de hidroxicloroquina y azitromicina con el sulfato de zinc como un adicional. Luego, el segundo, de 521 participantes, solo recibió la combinación de los primeros medicamentos.

Lo que cambió

Fue notorio para los investigadores que, comparativamente hablando, aquellos pacientes que habían recibido el zinc presentaban mejoras en determinadas áreas en relación con quienes no. Por ejemplo, en el grupo que recibió el sulfato de zinc la cantidad de altas dadas se hizo mayor. Asimismo, se redujo el número de individuos que necesitaron respiración artificial o ingresar a la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI). Incluso, la tasa de mortalidad se vio reducida.

Lo que se mantuvo

Por otra parte, hubo aspectos que se mostraron invariables en ambos grupos. Estos fueron elementos como el tiempo de recuperación de los pacientes, que debieron permanecer hospitalizados periodos de tiempo similares sin importar cuál tratamiento recibieron.

Asimismo, si ya el paciente requería utilizar respiración artificial, el tiempo de uso de esta tampoco se redujo. Del mismo modo, si el paciente estaba ya en la UCI, tampoco disminuía la cantidad de días que este pasaba allí.

Aún no es una información comprobada

En resumen, se pudo hacer una observación preliminar de que el sulfato de zinc puede ayudar a disminuir la incidencia de estos factores, aunque no pueda disminuir la duración de ninguno de ellos una vez se manifiestan.

Todo esto según la preimpresión del estudio que ha sido publicado en medRxiv.org. No obstante, los autores aclaran que bajo ningún respecto esta investigación debe ser utilizada como una guía clínica.

Los resultados aún son muy preliminares y se requiere de más investigaciones para poder comprobar la posibilidades presentada por los investigadores. Por los momentos, la meta de estos es que su estudio inspire la realización de otros y que así, tal vez, se puedan descubrir nuevas y mejor formas de darle pelea al COVID-19.

Referencia:

Hydroxychloroquine and azithromycin plus zinc vs hydroxychloroquine and azithromycin alone: outcomes in hospitalized COVID-19 patients: https://doi.org/10.1101/2020.05.02.20080036

Escribir un comentario