En los inicios de la informática y el desarrollo de los primeros computadores, todo era risas, diversión y asombro ante el potencial de toda la tecnología que se estaba presentando, por lo que no se pensaba demasiado en situaciones que vulneraran la integridad de un sistema y su información. Aunque en nuestros días nos mantenemos atentos a todos esos códigos maliciosos que englobamos bajo el nombre de virus, a finales de los años 80 esto no representaba mayores preocupaciones y así, el mundo fue tomado por sorpresa con la aparición y rápida propagación de lo que fue el primer virus informático con infecciones masivas, conocido como Jerusalén o Viernes 13.

Este  virus logró generar muchos dolores de cabeza, incluso cuando ya se pensaba superado y un día como hoy, 13 mayo, pero de 1988 comenzó a generar verdaderos estragos en miles de computadores alrededor del mundo.

Los antecedentes del virus Jerusalén

Aunque para finales de los años 80 ya existían algunos planteamientos que hablaban sobre la seguridad en los computadores y la posibilidad de replicar códigos de forma viral entre una red de equipos para tomar su control, los ejemplos no eran muchos. Quizás el más representativo llegó de la mano de Fred Cohen en el año 1983, quien para entonces era estudiante en la Universidad del Sur de California y que logró desarrollar un código que oculto en una aplicación legítima era capaz de replicarse y propagarse a través de una red de computadores.

Sin embargo, hablamos de una época en donde las comunicaciones y la información no fluían con la rapidez y el ritmo de nuestros días y así es como 4 años después, en 1987, desde la Universidad Hebrea de Jerusalén dan con un ejemplo completamente real de lo que planteaba Cohen.

1987, el virus Jerusalén aparece en el mapa

El mecanismo del virus Jerusalén se resumió en ingresar desde la memoria RAM e infectar los archivos .COM y .EXE cada vez que fueran ejecutados por el usuario. Su canal de propagación por excelencia fue el viejo diskette, que fungía para entonces como la principal alternativa de almacenamiento extraíble. Al lograr este propósito, anexaba 2kb adicionales a cada archivo, de manera que, acaba ralentizando los procesos hasta que en algún punto lograba colapsar la memoria o el disco duro, con el consumo anormal  de recursos que acaban teniendo los archivos infectados.

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Cabe destacar que durante esta época, las memorias RAM de los computadores tenían capacidades de apenas 640kb como máximo y los discos duros no pasaban de 30MB.

El virus Jerusalén fue descubierto por La Universidad Hebrea de Jerusalén en 1987, en donde además, lograron aislarlo, conocerlo y crear lo que fue el primer programa antivirus de la historia, con lo que pudieron desactivarlo, o al menos eso se pensaba.

1988 y el viernes 13 de la informática

Haber desactivado el virus Jerusalén generó un poderoso precedente para el mundo de la informática, sin embargo, la poca accesibilidad a la información y comunicaciones de la época pudieron impactar en el desconocimiento de los usuarios, haciendo que el virus se propagará con mucha velocidad. Asimismo, las novedades de un virus que afectaba a los computadores generó incredulidad en un gran sector de usuarios, lo que jugó a su favor para continuar expandiéndose por miles de computadores.

El 13 de mayo de 1988 comienza el caos, pues el virus que se pensaba había sido desactivado un año antes, se mantenía activo. El verdadero propósito de este código maliciosa no era ralentizar los procesos ejecutados, sino actuar como una bomba de tiempo o incluso, emulando a un virus real cumpliendo un tiempo de incubación que acabaría el viernes 13 de mayo, con la eliminación de todos los archivos que habían sido infectados previamente. De esta manera, se generó una pérdida de datos masiva alrededor del mundo en donde se vieron afectados desde usuarios domésticos hasta grandes empresas.

El impacto post viernes 13

La catástrofe generada por el virus Jerusalén eliminando los archivos de miles de usuarios alrededor del mundo, generó la necesidad de mantenernos protegidos ante las amenazas que estaban por venir. Así, aparecieron muchas variaciones de este virus y consigo, la popularización de los softwares antivirus que detectaban y eliminaban (esta vez con mayor éxito) los nuevos códigos maliciosos.

El virus Jerusalén y su viernes 13 abrieron una necesidad de protección a lo más importante que tenemos dentro del computador: la información. De esta forma, la seguridad informática cobró una importancia fundamental como área de investigación y en estos momentos representa un factor al que todo usuario necesita estar atento al trabajar desde un computador.

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