El Canal de Panamá es sin lugar a dudas una de las obras de ingeniería latinoamericana más notorias del siglo XX. Desde aquel primer viaje que se hizo a través de este en 1914, este canal se convirtió en un punto estratégico vital para el comercio mundial.

Aproximadamente el 6% de este pasa por esta ruta cada año y más de 160 países requieren de sus servicios constantemente. Gracias a la existencia de esta canal al menos 35 buques de carga acortan su camino entre el Océano Atlántico y el Océano Pacífico para continuar con sus rutas comerciales.

Durante más de 100 años, este canal ha sido un pilar del intercambio económico de los países y también un punto valioso para el turismo. Ahora, la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) ha revelado que el icónico paso podría estar experimentado una de sus peores crisis por escasez de agua.

¿Cómo se queda sin agua el Canal de Panamá? Una crisis natural

A pesar de que el Canal de Panamá conecta dos de los cuerpos de agua salada más extensos del mundo, este no usa el líquido de ninguno de estos para llenar su paso. De hecho, el agua que llena dicho canal es dulce y proviene de fuentes externas.

Todo esto con la intención que contrarrestar las diferencias de altura a las que se encuentran ambos cuerpos de agua y evitar que se genere un desequilibrio ecológico. Por lo general, este método es altamente efectivo (y ya ha pasado más de una centuria siéndolo).

Sin embargo, debido a la sequía del 2019 los niveles de agua que se transportan por el canal a través de esclusas bajaron preocupantemente. Para este año, la tendencia climática parece apuntar a otra temporada seca, lo que está poniendo en peligro el funcionamiento del canal.

Esto debido a que, el lago artificial Gatún –principal fuente de agua dulce con la que se llena el canal– ha llegado a uno de sus niveles más bajos en años. De hecho, según las mediciones de la ACP, esta última ola de calor correspondió con una reducción del 20% de las lluvias en comparación con el promedio acostumbrado.

El lago Gatún se seca

Sin el lago de Gatún, el Canal de Panamá simplemente no podría existir. Esta represa creada por el hombre, de 430 km² de amplitud es el motivo por el que el sistema de esclusas y canales de la gran construcción pueden funcionar.

Cuando los niveles de agua de este son demasiado bajos, el paso por el canal debe comenzar a restringirse. Por si fuera poco, esta represa también es la encargada de surtir de agua a gran parte del país. Debido a lo cual, la sequía que la afecta se convierte en una preocupación para todo el territorio panameño.

El paso regular de buques por el Canal de Panamá implica el uso de 50 millones de galones de agua por cada uno. Esto implica que, diariamente, el paso de los 35 barcos promedio podría implicar un gasto de 1.75 mil millones de galones de agua.

Este gasto claramente se vuelve crítico si los niveles de agua del lago artificial no se reponen con la suficiente rapidez o regularidad. En este 2016, el canal inauguró un sistema complementario de esclusas diseñadas para combatir este gasto y reciclar hasta el 60% del agua que se utiliza.

Pero, ni siquiera esto ha sido suficiente. Las nuevas modificaciones reducen el gasto diario a 700 millones de galones. Este es un cambio notorio, pero aún dejará en números rojos al lago de Gatún si la temporada seca se mantiene.

Un problema de años anteriores

Como podemos ver, esta no se trata de una crisis nueva o que esté tomando a los panameños por sorpresa. Por esto, no es extraño notar que estos ya han desarrollado algunos medios a través de los que lidiar con la escasez de agua de años anteriores.

Los canales neopanamax recientemente añadidos para complementar a los panamax (construidos en 1914) han ayudado a recudir notoriamente el gasto de agua en el Canal de Panamá. Pero no es la única medida que ha tomado el gobierno panameño para tratar de hacer que el paso siga funcionando sin poner en peligro al lago.

Desde el 2019, nuevas medidas como la restricción en la cantidad de barcos que pueden atravesar el canal diariamente y también una reducción en el calado posible de estos se han vuelto comunes. De esta forma, esperan continuar en el 2020 para poder hacer uso del agua del lago de la forma más eficiente posible.

Asimismo, han implementado una tarifa a los barcos que cruzan en la que deben pagar por el agua dulce que gastan. Esta puede llegar a ser de hasta 10 mil dólares y tiene como finalidad hacer que el Estado cuente con más recursos con los que mantener en funcionamiento el canal.

Sumada a estas medidas, también se tomó la decisión de suspender la generación hidroeléctrica del lago del Gatún. De esta forma, sus recursos hídricos podrían utilizarse únicamente para el canal y para surtir a las comunidades que dependen de esta fuente de agua. Finalmente, las presiones hidráulicas que se ofrecían para que los barcos pudieran entrar con mayor impulso al canal (y así salir más rápido) también han quedado suspendidas.

Algunos cambios llegaron para quedarse

En lo que las lluvias retornen es muy posible que el Canal de Panamá vuelva a aumentar el calado que acepta en los buques que lo cruzan y a ofrecer las presiones hidráulicas a los buques. Asimismo, el lago de Gatún, de llegar de nuevo a niveles normales, podría volver a ser una fuente de electricidad para el país.

Pero, un detalle que no se cambiará será la tarifa establecida por el uso del agua dulce. La tendencia de las temperaturas mundiales sigue en aumento y la posibilidad de que el clima seco continúe es alta. Además, el agua se trata de un recurso no renovable. Por lo que, para poder utilizarla, el Canal de Panamá mantendrá los cobros de forma que esto, al menos, le genere más ingresos al país. Ya en el 2019 esta estrategia se probó exitosa al ser el año con más ganancias en la historia del canal.

¿El coronavirus tiene que ver con esto?

No. Pero, podría afectar el futuro desenvolvimiento del Canal de Panamá. El funcionamiento de este paso ha sido una de las pocas cosas que, hasta ahora, el coronavirus parece haber dejado intactas.

La ACP no ha reportado cambios significativos más allá de que su promedio diario de barcos ha bajado de 35 a 34. Por supuesto, las instalaciones han aplicado medidas estrictas de prevención para evitar el contagio de la enfermedad entre los trabajadores del área.

Hasta los momentos, parece que, a pesar de que el COVID-19 ha frenado el comercio en el mundo, aún no ha afectado tan notoriamente al transporte marítimo –al menos no al que transita por el Canal de Panamá. La ACP está consciente de que esto puede cambiar en cualquier momento, ya que el coronavirus claramente causará cambios en el comercio global. No obstante, al menos por ahora, el canal parece estar a salvo de la pandemia que asola al mundo mientras trata de resolver su crisis particular.

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