En la actualidad, la mayor preocupación que tienen muchos gobiernos del mundo se enfoca en cómo salir del aislamiento impuesto para prevenir la propagación del coronavirus, y reactivar las actividades académicas, económicas y sociales sin desencadenar nuevos brotes.

Para investigadores del Instituto Weizmann de Israel la situación es, en muchos sentidos, un juego de números y proponen una estrategia para dinamizar la economía a la vez de prevenir la propagación del coronavirus: la rutina cíclica 4-10.

Ciclo de dos semanas

La propuesta se fundamenta en una propiedad clave del virus: su período latente, el retraso de tres días en promedio entre el momento en que una persona se infecta y el momento en que puede infectar a otros.

De acuerdo a esto, los investigadores proponen que las personas trabajen durante 4 días y luego, para cuando se pueden infectar, pasen 10 días en casa. Lo ideal sería que la población se dividiera en dos grupos los cuales se alternarían las semanas, con los niños y los padres yendo al trabajo y a la escuela los mismos 4 días.

La propuesta demandaría que los trabajadores y los estudiantes usen mascarillas faciales y que mantengan las medidas de distanciamiento mientras están en el trabajo o en los colegios.

Los modelos creados predicen que este ciclo de dos semanas puede reducir el número de reproducción del virus –el promedio de personas infectadas por cada persona infectada– por debajo de 1, un factor inequívoco de disminución de la pandemia. Así que un ciclo de 4-10 podría suprimir la epidemia mientras permite una actividad económica sostenible.

Alternando entre dos grupos de trabajadores, las empresas trabajarían casi continuamente y podrían mantener una producción regular y predecible. Esto aumentaría la confianza del consumidor, apuntalando la oferta y la demanda simultáneamente.

Una alternativa viable

Esta estrategia tiene otras ventajas: reduce la densidad de personas en el trabajo y la escuela, disminuyendo así la transmisión del virus, y minimiza los costos económicos y psicológicos de reactivar las actividades económicas y luego tener que restablecer los cierres cuando los casos inevitablemente reaparecen, como se ha visto en Corea del Sur, Alemania y Wuhan.

La rutina cíclica 4-10 consiste en 4 días de actividad por 10 días de aislamiento, un modelo que permitiría una reactivación de la economía a la par que evitaría la propagación del coronavirus.

La estrategia cíclica 4-10 es fácil de explicar y de aplicar. Es equitativa en términos de quién puede volver a trabajar, y es aplicable a cualquier escala, desde una escuela a una empresa y desde un pequeño poblado a una gran ciudad.

Los investigadores expresan que, si programamos nuestras actividades de forma inteligente, de manera que se tenga en cuenta la dinámica intrínseca del virus, es posible derrotarlo más rápidamente, y acelerar el regreso al trabajo, a la escuela y a otras actividades.

Ante el dilema que representa el levantamiento de las restricciones y el rebrote de focos infecciosos, la propuesta de rutina cíclica 4-10 se presenta como alternativa que puede aliviar las presiones económicas y contener la propagación del coronavirus, la cual se puede aplicar hasta que se disponga de un tratamiento efectivo o de una vacuna.

Referencia: Israeli experts propose radical post-corona exit strategy. Israel21c, 2020. https://bit.ly/35XhhBJ