El coronavirus. SARS-CoV-2, y la enfermedad que produce, el COVID-19, no son ya extraños para nadie. Este virus consiguió la forma de esparcirse velozmente por todo el globo y ahora el mundo corre para tratar de encontrar una cura.

A pesar de que todos los conocemos, la verdad es que aún quedan muchas interrogantes por contestar sobre este. Entre ellas, una de las que más se ha destacado es el extraño criterio que divide a quienes se ven afectados por la enfermedad y quienes no.

En un principio, se pensó que solo los adultos mayores o quienes tuvieran condiciones médicas subyacentes podrían experimentar versiones graves de la enfermedad. Sin embargo, ya hemos visto casos de personas jóvenes y sanas que también ha caído ante el COVID-19.

Entonces, ¿qué hace que algunos individuos desarrollen cuadros mortales mientras que otros ni presentan síntomas? La respuesta aún no está a simple vista.

Lo (poco) que sabemos hasta ahora

Recientes investigaciones han señalado al gen ACE-2, y a sus diferentes manifestaciones dependiendo del tipo de sangre de la persona, como posibles factores relevantes. Se cree que las variaciones en el receptor del gen podrían hacer más fácil o más complicada la entrada del coronavirus, lo que se traduce en individuos más o menos resistentes al SARS-CoV-2.

Sin embargo, estas siguen siendo sospechas preliminares. El consorcio The COVID-19 Host Genetic Iniciative incluso llevó a cabo un estudio sobre 900 casos de coronavirus para intentar comprobar esta teoría, pero no obtuvieron resultados concluyentes. Planean doblar la muestra en un próximo estudio para determinar fehacientemente si los genes pueden o no influenciar en el desarrollo de la enfermedad.

La iniciativa de 23andMe

Este consorcio no es el único que se encuentra interesado en responder las interrogantes que hay sobre el COVID-19 y nuestra estructura genética. Con la finalidad de hacer su propio aporte en esta búsqueda de conocimiento la compañía de genómica de consumo 23andMe ha ofrecido al menos 10 mil pruebas genéticas a las personas hospitalizadas por COVID-19 que estén dispuestas a colaborar en la investigación.

Ya la empresa cuenta con más de 8 millones de usuarios y los procesos de solicitud de participación han empezado desde abril. En solo un mes 400 mil personas han aceptado colaborar con la investigación y, al menos 6 mil reportan haber dado positivo en la prueba del COVID-19.

Con esta investigación, la empresa busca descubrir un patrón que permita determinar si el coronavirus puede realmente afectarnos de distinta manera dependiendo de cómo nuestros genes de manifiesten. Para mejorar la calidad de sus resultados, la iniciativa unirá esfuerzos con diversas universidades para usar sus investigaciones y perfiles genéticos, cruzarlos con sus registros médicos detallados y así genera datos de alta confiabilidad.

La búsqueda no se detiene

El mundo quiere respuestas y muchas empresas están dispuestas a dárselas. Por ejemplo, también la compañía de pruebas de ADN, Ancestry, ha demostrado estar interesada en colaborar en esta búsqueda.

De hecho, ya han iniciado su propia investigación y se encuentran actualmente solicitando voluntarios. En tan solo dos semanas, ya ha logrado reunir a 250 mil individuos, pero el sistema de registro sigue abierto para quienes quieran participar.

La meta de todas estas iniciativas es la misma: encontrar un enlace genético sobre el COVID-19 que nos dé una mejor idea de cómo hacerle frente, ya sea desde su prevención o su tratamiento.