La malaria o paludismo es una enfermedad que sigue poniendo en riesgo a más de la mitad de la población del planeta. Según el Informe Anual 2019 sobre la malaria presentado por la Organización Mundial de la Salud, en el 2018 al menos 400 mil personas murieron por esta enfermedad y al menos 200 millones de contagiaron con ella.

En la actualidad, el 50% del planeta corre el riesgo de contraer esta enfermedad y aún no existe una vacuna con la que prevenir dicho contagio. Recientemente, nuevos estudios han propuesto varias alternativas que podrían permitir comenzar a llevar a cabo el esperado plan de inmunización en todo el mundo.

Hasta la fecha, no se había podido llevar a cabo debido a la falta de información sobre la respuesta inmunológica del individuo a la malaria y cómo exacerbarla para que sea capaz de rechazar el contagio. Ahora un reciente estudio publicado en Science Translational Medicine podría tener la solución a este problema.

Los biomarcadores moleculares tienen la respuesta

La investigación propone evaluar los biomarcadores moleculares de una persona antes y después de de recibir la vacuna y volverse inmunes. Con esto, según su propuesta, se podría medir que tan efectiva es la vacuna. En pocas palabras, se contaría con un mecanismo de evaluación que permitiría asegurar las capacidades reales de la vacuna antes de que la persona se exponga a la enfermedad.

Para estos primeros ensayos, se ha trabajado con un par de vacunas experimentales que han dado resultados prometedores durante su desarrollo. La primera de estas se conoce como Mosquitrix (o RTS) y se ha coronado como la primera vacuna efectiva contra la malaria. La segunda como se conoce como CPS y aún se encuentra en etapas más experimentales, pero parece ofrecer buenos resultados.

Probando las vacunas

Ambas vacunas se evaluaron a través de un análisis de expresión génica. Este se enfocó en la actividad de las células sanguíneas de los individuos inmunizados en comparación con la que estos tenían antes inmunizarse con RTS o con CPS.

La primera vacuna, en la actualidad, se prueba a gran escala en tres naciones africanas. Por sus resultados, parece ser capaz de ofrecer una protección parcial a la enfermedad. Por otra parte, la CPS, solo ha sido probada en pequeños grupos de voluntarios europeos, pero aparentemente sus resultados han mostrado una cobertura del 100% con el uso de los esporozoítos debilitados del Plasmodium falciparum (en parásito causante de la malaria).

Ambas vacunas mostraron, como podemos apreciar, diversos niveles de efectividad, pero ambas revelaron la creación de un patrón molecular particular. Gracias a esto, se puede saber que, al detectarlo en el organismo, estaremos constatando que la persona se encuentra adecuadamente inmunizada contra el paludismo.

La sorpresa del estudio: una posibilidad inexplorada

Sin embargo, uno de los puntos que más captó la atención de los investigadores fue un descubrimiento que no se esperaban. El patrón genómico ubicado en los individuos inmunizados también se encontró en los participantes antes de utilizar la vacuna, pero estaba presente con menos fuerza .

Esto permite comprender que estos individuos, de un modo u otro, gozaban de un grado leve de inmunidad natural que les daba una ventaja contra la enfermedad. El haber podido descubrir esto puede cambiar por completo la forma en la que se podría manejar la prevención de la malaria.

Ya que, en lugar de medir los biomarcadores moleculares para conocer el efecto de una vacuna, se podrían utilizar para averiguar el estado en el que se encuentra el sistema inmunológico y su capacidad o no de contrarrestar el paludismo. A su vez, esto se mediría con una simple revisión para determinar la presencia del patrón molecular antes mencionado.

En caso de no encontrarlo, sería más que claro que el individuo se encuentra en riesgo y debería ser vacunado de inmediato. Por otro lado, si el patrón se muestra, se podrían desarrollar tratamientos alternativos para activar el sistema inmunológico sin necesidad de una inyección.

Además de estas posibilidades, el análisis en sí podría convertirse en una herramienta vital para medir la efectividad de otras vacunas relacionadas con la malaria y otras enfermedades. Esto debido a que sus características permitirían que se utilizara para acelerar los procesos de prueba con una seguridad mayor sobre las capacidades del prototipo.

Referencia:

Antigen-stimulated PBMC transcriptional protective signatures for malaria immunization: DOI: 10.1126/scitranslmed.aay8924

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