Los efectos negativos a largo plazo de la exposición prenatal excesiva al alcohol (PAE) y la exposición prenatal al tabaco (PTE) sobre el riesgo de múltiples resultados adversos han sido bien establecidos. El consumo de alcohol prenatal es la principal causa de discapacidad intelectual prevenible, y fumar durante el embarazo es una de las causas más modificables de enfermedad y muerte postnatal.

Comprender las asociaciones de cantidad, tiempo y diversas combinaciones de exposición al alcohol y al tabaquismo en el útero con la función cerebral temprana podría ayudar a identificar los mecanismos que subyacen a los resultados adversos del comportamiento neurológico a largo plazo.

Vinculo examinado

En este sentido, un estudio dirigido por investigadores de la Universidad de Columbia en Nueva York examinó el vínculo entre la exposición prenatal al alcohol y al tabaco y la actividad cerebral en los recién nacidos.

Para ello, el equipo de investigación analizó los datos de 1.739 recién nacidos inscritos en el Safe Passage Study, un estudio multidisciplinario que investiga la asociación entre la exposición prenatal al alcohol, el síndrome de muerte súbita infantil y la muerte fetal.

El tabaco es la sustancia más utilizada durante el embarazo. Hasta el 25 por ciento de las mujeres embarazadas fuman.

Este estudio de cohorte prospectivo inscribió a díadas de madres y recién nacidos desde diciembre de 2011 hasta agosto de 2015, con datos analizados desde junio de 2018 hasta junio de 2019. Se reclutaron mujeres embarazadas de clínicas en Ciudad del Cabo, Sudáfrica y de regiones de las llanuras del norte de los Estados Unidos.

La información sobre la exposición prenatal al alcohol y al tabaco se obtuvo mediante una entrevista de seguimiento de línea en la que las mujeres autoinformaron su consumo diario de alcohol y tabaco hasta 4 veces durante el embarazo.

Efectos negativos a largo plazo

Para evaluar la actividad cerebral de los neonatos, los investigadores realizaron pruebas de electroencefalografía (EEG), una técnica no invasiva que refleja la actividad eléctrica en la corteza cerebral, en 12 regiones del cuero cabelludo, mientras dormían.

El análisis de estos datos reveló que beber o fumar en etapas tempranas y luego dejar de fumar, o hacerlo a niveles bajos, moderados o altos influyó en el desarrollo del cerebro de los recién nacidos. Los investigadores observaron que los efectos negativos a largo plazo de la exposición prenatal excesiva al alcohol o al tabaco (o ambos) aumentan el riesgo de múltiples resultados adversos.

La exposición prenatal al alcohol es la principal causa de discapacidad intelectual prevenible.

Los recién nacidos cuyas madres dejaron de beber antes del segundo trimestre, o estaban en los grupos de consumo continuo bajo a alto, presentaron niveles de actividad cerebral de baja frecuencia irregulares en la sección temporal izquierda de su cerebro, en comparación con los bebés sin exposición prenatal al alcohol.

Los bebés cuyas madres fumaron a niveles moderados o altos en cualquier momento durante el embarazo y fumaron a cualquier nivel en el primer trimestre, mostraron una actividad disminuida en el área central derecha de sus cerebros, en comparación con los recién nacidos que no estuvieron expuestos al tabaco prenatal.

En última instancia, explican los autores, estos resultados sugieren que incluso los niveles bajos a exposición prenatal al alcohol y al tabaco están asociados con cambios en el desarrollo cerebral de la descendencia.

Referencia: Association Between Prenatal Exposure to Alcohol and Tobacco and Neonatal Brain Activity. JAMA Network Open, 2020. https://doi.org/10.1001/jamanetworkopen.2020.4714

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