Cuando hablamos de marihuana, por lo general pensamos en la planta que muchas personas fuman o consumen en forma de comestibles. En fin, en algo que viene del exterior y causa efectos psioactivos al consumirlo.

Pero lo cierto es que no siempre esta proviene del ambiente. En realidad dentro de nuestro organismo ronda un compuesto endógeno denominado anandamida, conocido popularmente como la marihuana propia del cuerpo.

En un artículo publicado en la revista Nature Chemical Biology, un equipo internacional de investigadores expone un importante efecto de la reducción de esta sustancia en el cerebro. Y así proporcionan un nuevo punto de partida para el desarrollo de terapias para trastornos de ansiedad.

Marihuana en tu cerebro

Los efectos psicoactivos que causa la marihuana se deben a un componente presente en la planta, el tetrahidrocannabinol. Cuando una persona consume esta sustancia, puede sentirse repentinamente relajada, pero también puede experimentar efectos secundarios como un mayor apetito y pérdida de la memoria.

Pero como ya dijimos, tal parece que no necesitamos de agentes externos para sentirnos mejor. Nuestro cuerpo produce una serie de sustancias que se parecen a las que hacen al cannabis tan atractivo: endocannabinoides.

Estos compuestos ciertamente intervienen en una variedad de procesos que incluyen la sensación de dolor, la presión arterial, el apetito, el movimiento y la memoria. Y uno de ellos, la anandamida, la marihuana propia del cuerpo, parece jugar un papel muy especial en la sensación de bienestar.

Pero entonces, ¿qué pasa con la marihuana de nuestro cuerpo? ¿Podemos tener un impacto similar estimulando su producción endógena sin necesidad de fumar o consumir un producto con la droga? Además, ¿podría esto ayudarnos a relajarnos sin hacernos dependientes?

La proteína NAPE-PLC es la responsable de la producción de anandamida en el cerebro, y en 2015 un equipo de investigadores logró aislarla. Entonces se propusieron encontrar un compuesto que bloquee sus funciones, o inhibir su producción a fin de estudiar los efectos que causaba sobre el organismo.

Un análogo optimizado que puede llegar al cerebro

Curiosamente, para ello fue necesario indagar en 350,000 mini reacciones, cada una con una sustancia diferente, hasta que por fin dieron con una molécula prometedora para bloquear la producción de anandamida.

Pero para entonces, la molécula no estaba lista para el estudio. Los investigadores se dedicaron durante dos años a optimizarla, sintetizando más de 100 moléculas que difieren ligeramente entre sí. Y entre estas, encontraron un análogo llamado LEI-401 que reveló la función de la anandamida en el cuerpo.

Luego confirmaron que la molécula optimizada podía llegar al cerebro, una condición esencial para estudiar sus efectos, momento en el cual estuvieron listos para responder la pregunta que los estuvo inquietando durante cinco años: ¿cuál es el papel fisiológico de la anandamida?

Reducción de la anandamida en el cerebro

El químico Leiden Mario van der Stel, quien estuvo liderando los pasos de esta investigación, pidió sus socios en Canadá y Estados Unidos que investigaran los efectos fisiológicos de los niveles reducidos de anandamida en el cerebro, obteniendo resultados muy interesantes.

En los experimentos realizados con modelos animales, la presencia de LEI-401, la molécula que inhibía la NAPE-PLD, impedía borrar los recuerdos traumáticos. Además se observó un aumento de corticosteroides y la consecuente activación de regiones cerebrales encargadas de responder al estrés.

“En modelos animales, LEI-401 significaba que los recuerdos traumáticos ya no se borraban. Además, el nivel de corticosteroides se elevó y se activó una región cerebral que es responsable de la coordinación de la respuesta al estrés. A partir de esto, se puede inferir que la anandamida participa en la reducción de la ansiedad y el estrés”.

Y tal como indica el autor, ahora las compañías farmacéuticas pueden empezar a investigar dos alternativas para el desarrollo de fármacos: “buscar moléculas que estimulen la producción de anandamida o en busca de moléculas que reducen su degradación”.

Se trata de un hallazgo que puede tener importantes repercusiones en la forma en que se tratan los trastornos de ansiedad y el estrés, tan frecuentes en los humanos de nuestros tiempos.

Referencia:

Discovery of a NAPE-PLD inhibitor that modulates emotional behavior in mice. https://www.nature.com/articles/s41589-020-0528-7

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