La capacidad de implementar medidas y acciones orientadas a limitar la propagación del SARS-CoV-2, el coronavirus que causa la enfermedad COVID-19, actualmente una pandemia global, depende en buena medida de la comprensión de su modo de transmisión.

Hasta ahora, la opinión predominante es que el coronavirus se difunde principalmente a través de pequeñas gotas respiratorias exhaladas por personas infectadas al toser, estornudar o hablar.

Un virus contra bacterias podría mejorar la trayectoria de COVID-19

Partículas suspendidas en el aire

Estas excreciones, gotas de moco, saliva y agua, contienen partículas infecciosas. Las gotas más grandes caen cerca, contaminando las superficies donde se posan, por lo que posible contraer el virus a través del contacto con boca, nariz u ojos después de tocar una superficie contaminada, de ahí la recomendación de lavarse las manos diligentemente.

Sin embargo, las gotas más pequeñas, que también contienen partículas infecciosas, se evaporan más rápido de lo que caen, dejando cargas virales que permanecen en el aire y se desplazan más lejos, lo que se conoce como “aerosoles”. Recientemente, han surgido informes que insinúan que el la infección coronavírica podría ser transmisible a través de estas partículas suspendidas en el aire.

Aunque no está claro su potencial de infección, se ha encontrado evidencia que el coronavirus puede estar en el aire, por lo que el uso de mascarilla y distanciamiento social siguen siendo claves.

Si bien la propagación aérea se ha hipotetizado para otros coronavirus mortales, como el SARS y el MERS, queda mucho por saber si el SARS-CoV-2 en aerosol es infeccioso y a qué cantidad del virus se debe exponer una persona para enfermarse, lo que se conoce como la dosis infecciosa mínima.

Incluso si ocurre la transmisión de aerosol, no está claro qué tan común es, en comparación con otras rutas de transmisión. Descubrir esta información es vital, especialmente dado el hecho de que las personas pueden transmitir el SARS-CoV-2 cuando no tienen síntomas.

Dosis infecciosa

Algunas de las pruebas más contundentes de que la transmisión aérea del nuevo coronavirus puede ser posible proviene de un estudio que midió el material genético del virus, o ARN, en aerosoles muestreados en febrero y marzo en dos hospitales en Wuhan, China, encontrando evidencia de ARN viral en el aire en las salas de aislamiento, en las habitaciones de los pacientes y particularmente, en los baños de estas habitaciones.

Otro estudio mostró que el SARS-CoV-2 puede permanecer en aerosoles durante al menos tres horas, y durante varios días en varias superficies, en un laboratorio. Pero la cantidad de virus viable disminuyó significativamente durante ese tiempo. Hasta ahora no se conoce la dosis infecciosa de SARS-CoV-2. (Para la influenza, solo tres partículas del virus son suficientes para enfermar a alguien).

Las gotas más más pequeñas exhaladas por una persona infectada al toser, estornudar o hablar, se evaporan más rápido de lo que caen, dejan en el aire cargas virales potencialmente infecciosas.

En general, la mayor parte de la evidencia de que el SARS-CoV-2 puede transmitirse en el aire proviene de entornos clínicos, que tienden a tener muchas personas enfermas y pueden albergar procedimientos invasivos, como intubaciones, que pueden causar tos a los pacientes y generar aerosoles.

Trump anuncia fin de la relación de EE.UU. con la Organización Mundial de la Salud

Ciertamente, estos entornos difieren mucho de los ambientes cotidianos, y si bien la evidencia de que la transmisión por aerosoles sea una parte importante de la propagación del SARS-CoV-2 en el mundo real es limitada, tampoco se dispone de pruebas contundentes de que no esté ocurriendo.

Por lo tanto, el uso de mascarillas faciales, el lavado diligente de las manos y el distanciamiento social siguen siendo las medidas más importantes que las personas pueden tomar para evitar infectarse.

Referencias:   

Aerodynamic analysis of SARS-CoV-2 in two Wuhan hospitals. Nature, 2020. https://doi.org/10.1038/s41586-020-2271-3

Respiratory virus shedding in exhaled breath and efficacy of face masks. Nature Medicine, 2020. https://doi.org/10.1038/s41591-020-0843-2

Aerosol and Surface Stability of SARS-CoV-2 as Compared with SARS-CoV-1. The New England Journal of Medicine, 2020. https://doi.org/10.1056/NEJMc2004973

Más en TekCrispy