Una de las estrategias planteadas en la lucha contra el COVID-19 es permitir que las personas se contagien con el nuevo coronavirus, para así estimular la formación de anticuerpos y lograr lo que se conoce como “inmunidad del rebaño”.

Y aunque suena como una idea muy atractiva, aún no hay evidencia certera de que los anticuerpos contra el coronavirus puedan prevenir una segunda infección. Además, algunos estudios han revelado que esta estrategia costaría cientos de miles de vidas.

Pero para conocer un poco más sobre el tema en general, el profesor asociado de microbiología e inmunología en la Universidad Estatal de Carolina del Norte, Jonathan Fogle ha brindado algunos detalles importantes.

¿Qué son los anticuerpos y cómo los fabricamos?

Fogle define los anticuerpos, también conocidos como inmunoglobulinas, como “proteínas especializadas que se unen a un objeto de forma única, llamado antígeno, que se encuentra en la superficie de un patógeno”, que pueden ser bacterias o virus.

El experto explica que los linfocitos B, conocidos como células B, glóbulos blancos especializados del sistema inmune, se encargan de producir los anticuerpos, y estos se posan en su superficie celular permitiéndoles reconocer cualquier agente extraño al organismo. Cuando estas células se topan con un patógeno, se transforman en células plasmáticas que comienzan a producir anticuerpos especialmente para el antígeno específico del mismo.

¿Cómo actúan los anticuerpos ante una infección?

Las células B, convertidas en células plasmáticas ante el contacto con el invasor, empiezan a liberar grandes cantidades de anticuerpos, lo cual proporciona protección al cuerpo de dos formas diferentes.

En primer lugar, evitando que el patógeno ingrese a las células, un punto de vital importancia para el caso particular de los virus, que se fijan a las células humanas para reproducirse. Este mecanismo impide que se repliquen y evitan la enfermedad.

Por otro lado, cuando los anticuerpos se unen a los antígenos del patógeno, envían señales a otros glóbulos blancos conocidos como células fagocíticas que se encargan de destruirlo. “En resumen, los anticuerpos pueden neutralizar un virus y marcarlo para su destrucción”, dijo.

¿Los anticuerpos garantizan protección de por vida?

Cuando nos encontramos con un virus por primera vez, algunas células B se convierten en células plasmáticas, mientras que otras se convierten en células B de memoria, un proceso que puede tomar unas semanas.

De esta forma, la segunda vez que nos veamos expuestos al mismo patógeno, estas células B de memoria se transformarán rápidamente en células plasmáticas que liberarán grandes cantidades de anticuerpos específicos para combatir la infección.

Sin embargo, “existe un alto grado de variabilidad individual en nuestras respuestas de anticuerpos a un patógeno en la cantidad, tipo y calidad”. Por lo que es difícil asegurar que su mera presencia signifique inmunidad.

Por ejemplo, algunas personas producen muchos anticuerpos de alta calidad que son eficaces pare reconocer el antígeno específico en cuestión, unirse a él y dar lugar a los mecanismos ya descritos.

Sin embargo, otras personas producen anticuerpos no tan efectivos que solo proporcionan una protección parcial: reducen la velocidad del virus, pero este igual puede causar cierto grado de infección.

Pero hay un tercer tipo de personas: las que producen anticuerpos de muy poca calidad. “En este caso, aunque estas personas producen anticuerpos, la inmunidad no es muy efectiva, por lo que pueden experimentar una infección prolongada con síntomas más graves. También es probable que se vuelvan a infectar en un momento posterior”.

¿Los anticuerpos solo se forman tras una infección?

El cuerpo humano está dotado de dos tipos de sistema inmune: el adaptativo, que es el que se ha descrito hasta ahora, y el innato, que es nuestra primera línea de defensa ante nuestras infecciones. Este último está conformado por células como neutrófilos, macrófagos y células dendríticas.

El sistema inmune innato responde a los antígenos muy rápidamente, pero no es tan específico como el sistema inmune adaptativo. Simplemente ataca a todo lo que parece extraño dentro del cuerpo, como los componentes de una pared celular bacteriana, o ARN y ADN virales.

Y a pesar de que no es tan específica, la respuesta inmune suele ser suficiente para abordar una infección, sin que el sistema inmune adaptativo empiece a comenzar a fabricar anticuerpos.

Sin embargo, seguimos necesitando una respuesta inmune adaptativa, porque una vez desarrollada, esta puede atacar específicamente a los patógenos y nos deja memoria. Esto permite desarrollar la inmunidad del rebaño, lo cual impide que las segundas olas de brotes aturdan los hospitales, permitiendo así que la atención médica sea suficiente para la demanda.

Pero también es importante porque esta respuesta en particular nos protege para la vejez. “Nuestra memoria inmunológica puede durar mucho tiempo”, dice Fogle, y añade que las personas entre 80 y 90 años de edad aún la mantienen. Y a medida que avanzamos en edad, las células inmunes se producen menor proporción y perdemos capacidad de generar una respuesta inmune adaptativa como en la juventud.

“Esto es lo que realmente nos preocupa con este virus COVID-19. En general, nuestra población de ancianos tiene una memoria inmunológica efectiva a las cosas a las que estuvieron expuestos cuando eran más jóvenes, pero debido a que este es un virus nuevo, las personas de edad avanzada podrían tener dificultades para generar una respuesta inmune antiviral adaptativa. Esto a menudo se ve agravado por otras enfermedades subyacentes que debilitan las respuestas inmunes adaptativas”.

Aunque en general se cree que la respuesta inmune innata permanece intacta durante toda la vida, funcionando incluso en personas de edad avanzada, si esta es muy pobre, el cuerpo trabaja para compensarla y se producen desequilibrios. Quizás por esta razón algunas personas mayores experimentan complicaciones ante infecciones como la de COVID-19.

Por el momento, lo claro es que los anticuerpos son esenciales para combatir las infecciones, al igual que la respuesta inmune innata, y pueden funcionar durante toda la vida. Sin embargo, aún no podemos fiarnos de esta idea con un virus que aún está intentando comprenderse.

Referencia:

Why Don’t Antibodies Guarantee Immunity? https://news.ncsu.edu/2020/05/antibodies-101/