Comprensiblemente, a muchas personas les resultó sorprendente ver titulares en medios de comunicación que hacían referencia a un estudio que sugería que fumar podría tener un efecto protector contra los síntomas graves y potencialmente mortales de la enfermedad coronavírica COVID-19.

Después de todo, sabemos que fumar es malo para nuestra salud, que es un factor de riesgo principal para las enfermedades cardíacas, pulmonares y muchos cánceres, que reduce nuestra inmunidad, y nos hace más susceptibles a las infecciones respiratorias, incluyendo la neumonía.

Grupo vulnerable

El estudio preliminar, realizado por investigadores del Hospital Pitié-Salpêtrière en París, declaró que “el estado actual de fumar parece ser un factor protector contra la infección por SARS-CoV-2” y que “la nicotina puede ser sugerida como un posible agente preventivo contra la infección por COVID-19”.

La OMS hace un llamado a la cautela y a evitar amplificar afirmaciones no comprobadas de que el tabaco o la nicotina podrían reducir el riesgo de desarrollar los síntomas graves de COVID-19.

Era de esperarse que estas afirmaciones provocarían la reacción de muchos, entre ellos, la Organización Mundial de la Salud (OMS), que ha establecido claramente que los fumadores son más vulnerables a las infecciones en general, incluyendo la infección por el nuevo coronavirus.

Un informe publicado en marzo por el Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC) también identificó a los fumadores como un “grupo vulnerable” a la infección por COVID-19, debido a la “mayor susceptibilidad” de los receptores ACE2, una enzima que el coronavirus utiliza como puerta de entrada al interior de las células sanas.

Mientras tanto, la OMS también ha sugerido que el acto mismo de fumar aumenta la posibilidad de transmisión del virus, señalando que “los fumadores también pueden tener enfermedad pulmonar o capacidad pulmonar reducida, lo que aumentaría en gran medida el riesgo de enfermedades graves”.

Un llamado a la cautela

En una reciente declaración, la OMS hace un llamado a investigadores, científicos y medios de comunicación para que “sean cautelosos al amplificar las afirmaciones no comprobadas de que el tabaco o la nicotina podrían reducir el riesgo de COVID-19”.

El máximo ente sanitario puntualizó que hasta ahora no hay información suficiente para confirmar cualquier vínculo entre el tabaco o la nicotina en la prevención o el tratamiento de COVID-19.

Un estudio sugirió que fumar podría tener un efecto protector contra los síntomas graves y potencialmente mortales de la enfermedad coronavírica COVID-19.

Obviamente, es inapropiado sugerir que cualquiera debe comenzar a fumar o continuar fumando debido a las morbilidades bien establecidas relacionadas con el hábito de fumar y la gran cantidad de productos químicos potencialmente tóxicos en el humo del cigarrillo.

Además, es poco probable que cualquier otro compuesto en el humo del cigarrillo de tabaco, además de la nicotina, esté implicado en los beneficios potenciales observados en los fumadores. Asimismo, debido a los efectos adversos del tabaquismo y al hecho de que muchos fumadores sufrirían comorbilidades (como enfermedades cardiovasculares y enfermedad pulmonar obstructiva crónica, entre otras), se espera que los potenciales beneficios de la nicotina se reduzcan cuando se observen en los fumadores.

Referencias:

Low incidence of daily active tobacco smoking in patients with symptomatic COVID-19. Qeios, 2020. https://doi.org/10.32388/WPP19W.3

WHO statement: Tobacco use and COVID-19. World Health Organization Newsroom, 2020. https://bit.ly/2LgptDx