Hasta hace poco, las personas en todo el mundo habían estado satisfechas conque al menos los niños tuvieran menores riesgos de complicaciones respecto al coronavirus. Pero tras cinco meses del brote, el panorama parece estar cambiando para peor.

La semana pasada informamos sobre un extraño síndrome que había estado afectado a varios niños contagiados con COVID-19, al cual se han atribuido algunas muertes infantiles también.

Los investigadores pusieron en marcha sus herramientas para estudiar más a fondo esta situación, y en un nuevo estudio publicado en JAMA Pediatrics describieron por primera vez las características de los pacientes pediátricos gravemente enfermos con COVID-19 en América del Norte.

Niños con afecciones crónicas también son vulnerables al COVID-19

Los investigadores de la Universidad de Rutgers siguieron a 48 niños y adultos jóvenes desde recién nacidos hasta los 21 años de edad, que ingresaron a unidades de cuidados intensivos pediátricos (UCIP) en los Estados Unidos y Canadá entre los meses de marzo y abril debido a COVID-19.

Descubrieron que más del 80 por ciento de ellos presentaba enfermedades crónicas subyacentes, como sistema inmunitario deprimido, obesidad, diabetes, convulsiones o enfermedad pulmonar crónica. De estos, el 40 por ciento padecía retrasos en el desarrollo o anomalías genéticas que los hacían dependientes de algún tipo de tecnología.

Los autores informan también que más del 20 por ciento de los pacientes experimentó la falla de dos o más sistemas de órganos debido a la nueva enfermedad. Mientras que casi 40 por ciento necesitó de un tubo de respiración y un ventilador durante su estadía hospitalaria.

Además, al final del período de seguimiento de tres semanas, casi el 33 por ciento de los niños seguían hospitalizados por COVID-19, tres segúían necesitando ventilación y uno seguía con soporte vital, mientras que dos murieron durante el estudio.

Mortalidad menor que en los adultos en UCI

A pesar de ello, la tasa de mortalidad encontrada para los casos de la UCIP fue más allá del 4.2 por ciento, un porcentaje mucho menor que el 62 por ciento registrados para los adultos ingresados en la UCI. Tal como indica Hariprem Rajasekhar, intensivista pediátrico que participó en el estudio, estos hallazgos demuestran que esta “enermedad emergente” no es “universalmente benigna entre los niños”.

Por su parte, el coautor del estudio Lawrence C. Kleinman, profesor y vicepresidente de desarrollo académico y jefe de la División de Salud de la Población, Calidad e Implementación del Departamento de Pediatría de la Escuela de Medicina Rutgers Robert Wood Johnson, afirmó que “la idea de que COVID-19 está ahorrando a los jóvenes es simplemente falsa”.

“Si bien es más probable que los niños se enfermen gravemente si tienen otras afecciones crónicas, incluida la obesidad, es importante tener en cuenta que los niños sin enfermedades crónicas también están en riesgo. Los padres deben seguir tomando el virus en serio”.

De modo que, aunque la mortalidad infantil por COVID-19 no parece ser tan alta como para los adultos, estos hallazgos deben servir como incentivo para que los adultos intensifiquen las medidas de protección para con los pequeños.

Referencia:

Children Face Risk for Severe Complications and Death from COVID-19. https://www.newswise.com/coronavirus/children-face-risk-for-severe-complications-and-death-from-covid-19/?article_id=731377

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