El desarrollo de vacunas no es tan sencillo por varias razones, pero una de ellas es que muchos microorganismos mutan rápidamente, y aunque se encuentre una vacuna, puede que esta no sea eficaz para todas las cepas existentes.

Esta ha sido una de las grandes preocupaciones de los científicos en los últimos meses con la aparición de un nuevo coronavirus que se convirtió en pandemia. En artículos previos presentamos los hallazgos de un estudio chino que sugirió que ya existían dos cepas diferentes del SARS-CoV-2, lo cual también fue sugerido semanas atrás por otro equipo.

Científicos publican los primeros modelos de código abierto de la proteína pico del coronavirus

Ahora un equipo de la London School of Hygiene and Tropical Medicine ha encontrado evidencia de mutaciones en algunas cepas del coronavirus que sugieren que el patógeno puede estar adaptándose al organismo de los seres humanos tal como lo hizo en los murciélagos.

Cambios en la proteína espiga

Como explicamos anteriormente, el coronavirus debe su alta infectividad a una proteína espiga, también conocida como proteína pico, que le permite fijarse muy bien a las células humanas e infectarlas. Es probable que esta sea la razón por la que logró propagarse de manera tan rápida por todo el mundo, y los investigadores han prestado especial atención a esta característica para desarrollar vacunas.

El problema es que si surgen mutaciones extensas sobre la proteína espiga, el comportamiento del virus puede variar. Y si estos cambios son muy significativos, puede que las vacunas que han arrojado resultados positivos hasta ahora no funcionen cuando por fin empiecen a distribuirse.

Y esto no se limita únicamente a las vacunas, sino también a tratamientos potenciales, como los anticuerpos sintéticos que se encargan de abordar a la proteína espiga. Lo que a su vez implica que el coronavirus seguiría infectando a los humanos.

Dos grandes mutaciones

Epidemia, Coronavirus, Al Acecho, Quedarse En Casa
Los científicos descubrieron dos grandes mutaciones que afectan a la proteína espiga del coronavirus, un punto de enfoque para el desarrollo de vacunas y tratamientos.

En este oportunidad, los científicos analizaron 5.349 genomas de coronavirus de 62 países que se han cargado en dos bases de datos genéticas importantes desde el inicio del brote, y observaron cómo se ha diversificado en diferentes cepas en muy poco tiempo.

Pero lo preocupante es que encontraron dos cambios grandes genéticos que alteran la proteína espiga del coronavirus en todo el mundo. Una de ellas se encontró en 788 virus en todo el mundo, y la otra solo en 32.

Por el momento, el artículo no ha sido revisado por pares, pero uno de sus autores, Martin Hibberd, profesor de enfermedades infecciosas emergentes, dijo “esta es una advertencia temprana”.

“Incluso si estas mutaciones no son importantes para las vacunas, otras sí pueden serlo y necesitamos mantener nuestra vigilancia para que no nos atrape el despliegue de una vacuna que solo funcione contra algunas cepas”.

Por el momento, estas mutaciones parecen ser inofensivas. Sin embargo, este hallazgo resalta la importancia de la vigilancia global del virus para detectar y registrar rápidamente los cambios más preocupantes.

Referencia:

Controlling the SARS-CoV-2 outbreak, insights from large scale whole genome sequences generated across the world. https://www.biorxiv.org/content/10.1101/2020.04.28.066977v1

Más en TekCrispy