Hace un par de meses hablamos del importante papel que jugaron los cruceros en el estudio del comportamiento del nuevo coronavirus. Por ejemplo, el Diamond Princess que fue puesto en cuarentena en el puerto de Yokohama, Japón, permitió evaluar una gran cantidad de casos en un lugar limitado eliminando muchas de las dificultades que supone el estudio en grandes ciudades.

Sin embargo, los cruceros y barcos en general han jugado un papel clave en la propagación de enfermedades a través de los continentes. Y no solo en el caso del coronavirus, sino durante muchos siglos con otras enfermedades.

En un artículo publicado recientemente en The Conversation, Joy Damousi, director del Instituto de Humanidades y Ciencias Sociales de la Universidad Católica Australiana, ha hecho una recopilación de varias situaciones de la historia humana en la que los cruceros han transportado patógenos que causaron graves estragos.

La peste de Justiniano

La peste de Justiniano, una epidemia que se cree fue de peste bubónica, fue estimulada por los buques de mercaderes que además de su mercancía, transportaban ratas con pulgas infectadas con la bacteria.

La enfermedad se propagó por Europa, Asia y África entre los años 541 y 543 después de Cristo, y afectó especialmente la ciudad de Constantinopla, en la que morían alrededor de 5,000 personas cada día por su causa. Tal fue su impacto que se estiman que murieron cerca de 50 millones de personas en aquel momento, la mitad de la población mundial, lo que la ubica entre las plagas más grandes de la historia.

La peste negra

La peste negra, también conocida como “muerte negra”, fue la pandemia más devastadora que experimentó la humanidad y también fue llevada por ratas en barcos mercantes de la ruta de comercio europea.

Primero llegaron 12 barcos al puerto siciliano de Messina en 1347, a los que siguieron los llamados “barcos de la muerte”, que llevaban a personas enfermas y muertas por la peste. Fue así como la enfermedad se extendió a puertos de todo el mundo causando más de 100 millones de muertes.

Fue en ese mismo año en que los barcos empezaron a ser rechazados en los puertos europeos como una medida de contención, siendo Venecia la primera ciudad en cerrar. Los que pudieron ingresar a la ciudad, debieron mantenerse aislados durante 40 días, dando lugar a la palabra “cuarentena” tan popular en la actualidad.

Cólera

Y aunque pocos lo sepan, el cólera también fue una enfermedad transportada por los barcos. Por ejemplo, se cree que en la primera pandemia de cólera, registrada en 1817, la enfermedad se originó en India y fue propagada por los barcos del ejército británico.

Siguiendo esta dinámica, el cólera se había extendido por todo el continente asiático, llegando a Tailandia, Indonesia, China y Japón, e incluso al Golfo Pérsico a través del transporte marítimo que pasaba a través de Turquía y Siria.

La pandemia de gripe española

Una de las pandemias que más recuerda la humanidad es la de gripe española, ocurrida entre 1918 y 1919, que también fue transportada por los barcos. Nuevamente, los buques de tropas superpoblados durante la primera guerra mundial hicieron más fácil y rápida la transmisión de la enfermedad, y se registraron numerosas bajas.

De hecho, el autor cita a un fusilero de Nueva Zelanda que escribió en su diario en septiembre de 1918 algo alusivo a la reunión en masa de los humanos en estas estructuras: “Ahora hay más muertes y entierros en total 42. Una vergüenza que llora, pero es de esperar cuando los seres humanos se reúnen como lo han estado en este barco”.

La historia se repite con COVID-19

A pesar de las muy malas experiencias previas, la humanidad ha vuelto a experimentar la propagación de una enfermedad altamente contagiosa y sin cura en los últimos meses.

Y a pesar de que es un medio de transporte para los ejércitos del mundo y para comerciantes, esta vez los barcos han alojado a miles de turistas interesados en cambiar el estrés de la tierra por los placeres en alta mar. Los cruceros existen desde hace mucho tiempo, pero en los últimos 20 años han proliferado los cruceros de lujo que navegan por los mares con miles de tripulantes a bordo.

Los expertos dicen que muchas cosas cambiarán tras esta pandemia, lo cual podría incluir también la forma en que operan los barcos. Damousi destaca en su artículo que en el pasado podía perdonarse que siguieran funcionando ya que eran esenciales para el transporte de mercancía y de soldados, pero los cruceros no son esenciales. ¿Qué pasará tras esta pandemia?

Referencia:

Fleas to flu to coronavirus: how ‘death ships’ spread disease through the ages. https://theconversation.com/fleas-to-flu-to-coronavirus-how-death-ships-spread-disease-through-the-ages-137061

Escribir un comentario