El lupus es una enfermedad que se produce cuando el sistema inmunológico falla y comienza a atacar sus propios tejidos. En consecuencia, quienes lo sufren constantemente padecen de inflamación en estos y presentan síntomas como fatiga, dolor en articulaciones, sarpullidos en todo el cuerpo y fiebre.

Asimismo, además de la piel y las articulaciones, los órganos que suelen verse afectados por la enfermedad son los riñones, el cerebro, el corazón y los pulmones. Además, los los glóbulos de la sangre también pueden presentar complicaciones debido a la acción de la enfermedad.

En otras entregas, ya hemos detallado las 10 cosas que debes saber sobre el lupus. Sin embargo, ahora, en conmemoración del Día Mundial del Lupus nos dedicaremos a ahondar en uno de los sectores más afectados por esta enfermedad, las mujeres embarazadas. Es decir, nos dedicaremos a contarte todo lo que debes saber antes, durante y después del embarazo si tienes lupus.

Por naturaleza, el lupus es más común en la población femenina, por lo que, un mayor porcentaje de estas debe sufrir sus efectos. Hasta los momentos, aún no existe una cura para esta enfermedad. Debido a lo cual, aprender a conocerla y a lidiar con ella es básico para tener un embarazo saludable.

Un embarazo exitoso ya no es más una imposibilidad

En un principio, se pensaba que una mujer con lupus no podría concebir. Además, las múltiples deficiencias orgánicas que causa esta enfermedad hacen que estos embarazos se consideren de alto, incluso en la actualidad.

No obstante, en los últimos 50 años los avances de la tecnología y la ciencia se han dado a pasos agigantados. Como consecuencia, el conocimiento y entendimiento de esta enfermedad es mayor.

Lo que, a su vez, se traduce en más y mejores posibilidades para las mujeres que desean ser madres a pesar de su condición. Como ya lo mencionamos, el lupus no se cura, pero se puede controlar y, a través de dichos controles, se pueden alcanzar las condiciones óptimas para que una mujer pueda engendrar a su descendencia.

Para llegar a esto, esta debe comprometerse a buscar los consejos de los profesionales y a mantenerse bajo constante revisión. A pesar de que ahora los embarazos con lupus son mucho más comunes y exitosos, siguen siendo altamente riesgosos.

Por esto, es importante contar con el seguimiento y consejo de expertos como, por ejemplo, reumatólogos y especialistas en cuidados materno fetales. De la misma manera, para todo esto la información es vital. Por lo que, para las aspirantes a madres, siempre será importante mantenerse informadas de todos los pasos del proceso, qué deben realizar durante estos y también a qué se deben mantener atentas.

¿Qué factores se deben vigilar?

Para comenzar, es importante tener claro el estado de salud en el que la futura madre se encuentra. Incluso si el lupus se encuentra en remisión, si la mujer tiene otras condiciones de salud, las complicaciones en el embarazo pueden ser mucho más probables.

Por ejemplo, si esta tiene historial de problemas en los riñones, presencia en sus antecedentes de anticuerpos antifosfolípidos, coágulos sanguíneos, plaquetas bajas o preclamsia, los riesgos se multiplican. Incluso, detalles como una hipertensión existente o pasada pueden ser decisivos a la hora de determinar la posibilidad de tener un embarazo sano.

¿Cuál es el momento más seguro para concebir?

Una vez esto queda claro, hay que preguntarse cuál sería el mejor momento para pensar en concebir si se tiene lupus. Los expertos opinan que nunca es una buena opción tener un embarazo cuando la enfermedad aún se encuentra activa.

Por esto, sugieren un tiempo de seguridad de seis meses. Si la enfermedad se mantiene en remisión por mínimo ese periodo de tiempo, entonces se presentan las condiciones idóneas para llevar un embarazo si te tiene lupus. En pocas palabras, mientras más saludable esté la mujer antes de quedar embarazada, mayor será la oportunidad de que el proceso de gestación también lo sea.

Una vez embarazadas, las pacientes de lupus deberán mantenerse atentas

Si ya la mujer se encuentra en estado, es momento de comenzar a pensar en todos los cuidados y controles prenatales. Ya naturalmente los embarazos se deben monitorear para asegurarse de que el feto se está desarrollando correctamente.

Sin embargo, para el caso de las mujeres que padecen lupus, el seguimiento debe ser más extenso. Ya que estas se pueden ver en riesgo de desarrollar concisiones de salud dañinas para ellas y para sus bebés. Por esto, muchas veces se solicitará que se realicen exámenes como los siguientes:

  • Hemograma completo (conteo de los componentes de la sangre).
  • Análisis de química sanguínea (para conocer el estado de salud del hígado y los riñones).
  • Registro de niveles de complemento (para detectar la acción de las proteínas en la parte líquida de la sangre).
  • Análisis de orina (para detectar las proteínas que hay en ella).
  • Prueba de anticuerpos antifosfolípidos (para detectar su presencia o no).
  • Prueba de anticuerpos Anti-SSA/Ro y Anti-SSB (para detectar su presencia o no).
  • Prueba de anticuerpos Anti-ADN (para detectar su presencia o no).

Con todos estos análisis, los profesionales podrán determinar el estado de salud general de la madre y determinar si podrá continuar llevando un embarazo sano o requerirá de cuidados y asistencia especial.

El cuidado deberá ser continuo

No serán solo los doctores los encargados de mantener un ojo en la condición de salud de la madre. De hecho, esta también tendrá que comprometerse a asistir con disciplina a los seguimientos y a estar atenta a todos los cambios que puedan presentarse en su cuerpo.

Por ejemplo, es recomendable que se visite al reumatólogo al menos una vez cada trimestre o más si el lupus ha mostrado señales de actividad. Sumado a esto, las visitas al perinatólogo y al obstetra deben ser tan frecuentes como sea posible. Asimismo, sus consejos son instrucciones que se den seguir lo más fielmente que se pueda.

Finalmente, las futuras madres deberán tener los mismos cuidados que aquellas que no padecen de lupus. En pocas palabras, deberán mantenerse alejadas de elementos como el alcohol, los cigarrillos, las drogas recreacionales e, incluso, la cafeína.

Atención: el embarazo no agrava el lupus

Antes de seguir hablando de los cuidados que se deben tener durante el embarazo, es importante hacer una aclaratoria. Se ha esparcido el mito de que un embarazo puede ser el causante de nuevas llamaradas de lupus.

Nuevos estudios han comprobado que el embarazo en realidad no es un factor determinante para esto. De hecho, el riesgo de sufrir una llamarada de lupus no es mayor en las mujeres embarazadas que en las que no lo están. Por lo que, no se debe considerar que este es un factor de riesgo para la enfermedad. Eso sí, como lo mencionamos, el lupus solo puede controlarse y, en efecto, la posibilidad de que haga presencia durante el embarazo sigue latente –sobre todo para aquellas mujeres que concibieron mientras la enfermedad continuaba activa.

Entonces… ¿se puede tener una llamarada de lupus estando embarazada?

Sí, y lo importante es saber identificarla. Sobre todo, porque algunos de los síntomas de las llamaradas pueden llegar a confundirse con los efectos de un embarazo normal.

Por ejemplo, problemas como la hinchazón y dolor en las articulaciones, hinchazón en manos, pies o tobillos, enrojecimiento facial, pérdida de cabello y fatiga, son síntomas comunes tanto para el lupus como para el embarazo. Debido a esto, por precaución, lo mejor que se puede hacer al notar la presencia de varios de estos elementos es acudir al médico para descartar la posibilidad de que se trate de una llamarada. Finalmente, en caso de que lo sea, será también importante iniciar los tratamientos pertinentes lo antes posible, de forma que tanto la madre como el bebé sufran el menor daño posible.

¿Cómo evitarlo?

Las mujeres con lupus siempre deben mantenerse bajo tratamiento con la finalidad de que la enfermedad esté controlada. Sin embargo, si esta se encuentra embarazada, habrá algunos medicamentos que deberá suspender por su propia salud y la de su descendencia. Por ejemplo, medicamentos para regular la presión arterial como el micofenolato de mofetilo, la ciclofosfamida y el metotrexato quedarán totalmente prohibidos.

Por otro lado, medicamentos como el Plaquenil o Prednisone han demostrado ser de bajo riesgo durante el embarazo y seguir siendo efectivos para prevenir las llamaradas. Finalmente, también sería bueno consultar al doctor sobre la posibilidad de usar azatioprina como sustituto del micofenolato de mofetilo o ácido micofenólico, ya que es menos riesgosa e igual de efectiva.

Aun así, el riesgo existe

A pesar de todas estas precauciones, la verdad es que la posibilidad de complicaciones durante el embarazo se mantiene latente. Y, de hecho, no se reduce únicamente a la manifestación del lupus a través de sus conocidas llamaradas. En realidad, también pueden verse presentados otros problemas como los siguientes:

Preeclampsia

Esta se trata de una complicación que se produce cuando el sistema inmunológico de la madre no reconoce el tejido de la placenta y lo trata como un organismo extraño que debe atacar. Por sí solo, el lupus es una enfermedad que produce este tipo de irregularidades en la respuesta inmune de la madre. Debido a lo que, si la mujer experimenta síntomas como dolores de cabeza intensos y visión borrosa deberá buscar inmediatamente asistencia médica.

Insuficiencia renal

Las complicaciones también se pueden dar en el estado de salud de la madre específicamente. Otro de los posibles problemas que se pueden presentar es la insuficiencia renal. Con la aparición de este tipo de malfuncionamientos en el hígado las proteínas de la madre pueden empezar a perderse a través de la orina, podrían aparecer edemas y también presentarse hinchazón de piernas, tobillos y pies.

Hemólisis

Esta, básicamente, se trata de la destrucción prematura de glóbulos rojos y la disminución del nivel de plaquetas. Puede aparecer por si solo o ir de la mano con la preeclampsia. Incluso, puede manifestarse semanas después de haber dado a luz y dejar el sistema inmunológico de la madre severamente debilitado.

Aparición de anticuerpos antifosfolípidos

Los anticuerpos antifosfolípidos como el anticoagulante lúpico, los anticuerpos anticardiolipina y los anticuerpos contra la glucoproteína I B2 pueden ser altanamente dañinos para la placenta ya que interfieren con su funcionamiento. Por lo que, el crecimiento del feto se podría ver ralentizado y el parto adelantado.

Restricción de crecimiento intrauterino

Como consecuencia del crecimiento ralentizado, los fetos pueden presentar condiciones como la restricción del crecimiento intrauterino y un bajo peso al nacer. No se trata de una de las ocurrencias más comunes, pero si la madre tiene llamaradas activas o está bajo tratamientos de esteroides, se convierte en una posibilidad que debe ser vigilada.

Parto prematuro

Los partos prematuros parecen ser una constante en las mujeres con lupus con más frecuencia que en las sanas. Por esto, muchos doctores recomiendan que los arreglos para el nacimiento se hagan en instituciones que cuenten con unidades de cuidados intensivos en caso de que el bebé nazca antes de tiempo.

Lupus neonatal

Finalmente, puede presentarse en el bebé luego de nacer lo que se conoce como lupus neonatal. Sin embargo, este realmente no se trata del lupus como tal. Debido a la transferencia de los anticuerpos Anti-SSA/Ro y Anti-SSB de la madre al bebé este puede experimentar síntomas similares a los del lupus por sus primeros 6 meses de vida. No obstante, afortunadamente, luego estos desaparecen por completo.

Muerte fetal

Una de las posibilidades más preocupantes que se pueden presentar es la muerte fetal. El aborto espontáneo es un riesgo para cualquier embarazada, pero es más común en las mujeres con lupus. Para tratar de evitarlo a toda costa, es necesario que estas se sometan a los cuidados y seguimientos intensivos que relatamos más arriba, y a los tratamientos que también sean necesarios.

¿Las mujeres con lupus pueden tener un parto natural?

Por lo general, sí. De hecho, en este caso las condiciones para decidir son las mismas que con las madres que no padecen lupus. Si para el momento del alumbramiento estas están sanas y no presentan complicaciones, no hay motivos para que no tengan un parto natural.

¿Una madre con lupus puede amamantar a su bebé?

Sí, nuevamente, en circunstancias normales, libres de complicaciones en la madre o el bebé, esto no será un problema. Pero, si por ejemplo el bebé es prematuro, tal vez no tenga aún la fuerza suficiente para amamantarse solo. Asimismo, si el parto se adelantó, la madre podría tener problemas para producir suficiente leche.

Finalmente, si la madre consume medicamentos si la madre consume medicamentos como azatioprina, ciclosporina, ciclofosfamida, metotrexato o micofenolato de moeftil debería abstenerse de amamantar porque podría transferir estos compuestos a través de la leche y perjudicar al bebé.

Por otra parte, si toma medicinas como el acetaminofen, la hidroxicloroquina, la warfarina, la heparina y prednisona en dosis bajas (menos de 15-20 mg al día) son seguras. Debido a lo que, podrá amamantar a su bebé sin preocuparse.

Los cuidados deben continuar incluso después del parto

Como lo hemos repetido, el lupus es una enfermedad que se controla y puede hacer su aparición en cualquier momento. Luego del embarazo, el organismo debe adaptarse nuevamente y estos cambios pueden desatar problemas de salud.

Por esto, es vital que las madres continúen con los seguimientos después de haber dado a luz. De este modo, podrán vivir todo este proceso de la forma más sana posible y tendrán la oportunidad de disfrutar verdaderamente de la aventura que es la maternidad.

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