Según estimaciones de la Fundación Lupus de América, 1.5 millones de estadounidenses, y al menos cinco millones de personas alrededor del mundo, tienen una forma de lupus, una enfermedad crónica para la que, hasta ahora, no se ha encontrado una cura.

A pesar de que la forma en que se manifiesta es sumamente variada entre los pacientes, el diagnóstico de esta afección tiene un elevado potencial de cambiar el ritmo de vida de una persona. Y para crear conciencia sobre ello, desde 2004 se designó el 10 de mayo de cada año como el Día Mundial de la Lucha contra el Lupus.

Con motivo de esta fecha, hemos decidido aclarar algunos puntos relativos a esta enfermedad. Pero haremos especial énfasis en la importancia de seguir los tratamientos y el monitoreo médico en vista de su carácter crónico.

¿Qué es el lupus y qué lo causa?

Antes de explicar qué es el lupus, debemos empezar con la raíz del problema. Como muchos saben, el cuerpo humano está dotado de un sistema inmunitario que se encarga de combatir amenazas como virus, bacterias, hongos, parásitos e incluso de hacer limpieza en nuestro organismo barriendo los residuos celulares.

Por lo genera, cuando el sistema inmunitario está luchando contra una lesión o una infección, genera inflamación. Este mecanismo constituye la principal defensa frente a la enfermedad, pero irónicamente, hay casos en los que puede confundirse y empezar a atacar al mismo cuerpo al que protege, dando lugar a lo que se conoce como enfermedades autoinmunes.

El lupus es una enfermedad autoinmune, inflamatoria y crónica, cuyas causas aún son desconocidas. Bajo esta condición, el sistema inmunitario ataca a los tejidos sanos, causando inflamación en muchas partes diferentes del cuerpo. De hecho, sus principales síntomas son hinchazón y dolor.

Y en efecto, tratándose de una enfermedad crónica, ciertamente existen tratamientos que pueden ayudar a los pacientes a llevar una vida normal y longeva. Sin embargo, no existe una cura definitiva aún, aunque hay muchas investigaciones en curso tratando de comprender las causas y hallar puntos de partida para nuevas terapias.

¿Qué tratamiento existe para el lupus?

La mayoría de las personas con lupus pueden minimizar los síntomas particulares que les ocasiona la enfermedad, reducir la inflamación y el dolor, y evitar daños graves en los órganos afectados siguiendo un tratamiento adecuado y con vigilancia médica periódica.

Por supuesto, el tratamiento dependerá del tipo de lupus que aqueje al paciente, y de factores como la edad, síntomas, estado general de salud y estilo de vida.

El tratamiento por lo general incluye medicamentos antiinflamatorios que ayudan a reducir la inflamación y el dolor, síntomas que suelen mejorar tras varios días. Y aunque suene increíble para una enfermedad autoinmune, en algunas personas con lupus el simple uso de estos fármacos puede ayudarlos a controlarla.

También suelen recetarse corticosteroides, también conocidos como glucocorticoides, cortisona o esteroides, que también inhiben el sistema inmunitario y reducen la hinchazón, el calor, la sensibilidad y el dolor relacionados con la inflamación rápidamente. Aunque hay que advertir que estos pueden causar efectos secundarios muy variados.

Muchos médicos también recetan medicamentos antipalúdicos a los pacientes de lupus, incluso cuando manifiestan la enfermedad de forma leve. En parte, debido a su baja toxicidad y a que hay evidencia de que pueden disminuir la frecuencia y la gravedad de los brotes y tienen baja toxicidad.

Un estudio que reseñamos recientemente reveló un nuevo enfoque de tratamiento con potencial para mejorar el pronóstico, en especial de los pacientes de lupus con nefritis lúpica, el daño renal causado por la enfermedad. Curiosamente este involucraba un medicamento contra el cáncer.

Aún no existe una cura definitiva

Como ya dijimos, la enfermedad se manifiesta de manera bastante diferente entre las personas, por lo que a veces estas deberán probar varios tratamientos, e incluso combinar algunos, hasta notar mejoría. El problema es que este proceso puede tomar meses, y en algunos casos años, por lo que la constancia es un factor clave.

Aunque no podemos pasar por alto que en los últimos años se han desarrollado nuevas terapias contra enfermedades autoinmunes, algunas de las cuales incluyen también al lupus. Estas se conocen con el nombre de terapias biológicas o dirigidas.

Las terapias biológicas han mostrado buenos resultados en pacientes con la enfermedad, aunque se reserva a aquellos que ya han probado tratamientos como los mencionados y no han mostrado mejoría alguna, o una muy mínima.

Hasta ahora, han sido bien recibidas y el cuerpo humano parece tolerarlas, pero los especialistas las abordan con mucho cuidado ya que consisten en inhibir el sistema inmunitario, lo cual puede dar lugar a infecciones o la formación de tumores.

Otra de las dificultades que enfrentan los especialistas que abordan este tipo de terapia es la variedad de síntomas que pueden presentar los pacientes, los cuales pueden ser muy distantes y no necesariamente puedan eliminarse de manera simultánea.

¿Qué sucede si no se sigue un tratamiento?

El lupus es una enfermedad muy compleja sobre la que aún hay muchas cosas que entender, y la forma en que se desarrolla en cada individuo puede variar, lo que hace aún más difícil estimar el pronóstico para los que no reciben tratamiento por cualquier razón.

Pero los médicos recomiendan que los pacientes se hagan chequeos periódicos para asegurarse de que ningún órgano en particular esté en riesgo. Como dijimos ya, esta enfermedad puede dar lugar a un daño renal y cardíaco grave, al afectar órganos tan vitales como los riñones y el corazón. Esto no solo aplica para los pacientes con síntomas graves, sino también para los casos en los que la enfermedad se presenta de forma leve.

Y es que antes de que los medicamentos, como los esteroides y otros inmunosupresores, se aprobaran para tratar el lupus, las tasas generales de supervivencia a cincos años tras el diagnóstico eran inferiores al 50 por ciento. Pero con las opciones terapéuticas de la actualidad las tasas de supervivencia a cinco años ahora superan el 95 por ciento.

He allí la razón por la que el cumplir de manera religiosa con el tratamiento y el monitoreo médico es un aspecto crítico en el pronóstico de esta enfermedad: tienen el potencial de mejorar la supervivencia de los pacientes con lupus a largo plazo.

Referencias:

What happens if I leave my lupus untreated? https://www.lupus.org/resources/what-happens-if-i-leave-my-lupus-untreated

10 de mayo – Día Mundial del Lupus. https://www.pfizer.es/salud/dias_salud/10_mayo_dia_mundial_lupus.html

Hechos y estadísticas sobre lupus. https://www.lupus.org/es/resources/hechos-y-estadisticas-sobre-lupus

Here’s why there are no new treatments for lupus. https://www.rheumatologynetwork.com/article/heres-why-there-are-no-new-treatments-lupus

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