Han pasado cuatro meses desde que los científicos chinos secuenciaron el coronavirus SARS-CoV-2, un nuevo patógeno responsable de una enfermedad denominada COVID-19, cuya propagación ha sido tan rápida y amplia que se ha declarado pandemia.

Mientras muchos gobiernos se han visto en la necesidad de solicitar a las personas no salir de casa y, por consiguiente, detener gran parte de su economía, científicos de todo el mundo se encuentrana trabajando arduamente en el desarrollo de una vacuna efectiva.

Y es que a pesar de que las medidas de distanciamiento social y la correcta higiene son efectivas para reducir la propagación, mientras no existe una vacuna, hay probabilidad de que ocurren varias olas de brotes una vez superada la primera. Por lo que hallar una vacuna y distribuirla en todo el mundo podría dar fin a esta emergencia de manera más contundente.

Las fases que debe superar una vacuna para aprobarse

Pero, como hemos dicho en otras oportunidades, el desarrollo de una vacuna no es tan simple y suele tomar mucho más tiempo del que sería prudente en emergencias de este tipo.

Las pruebas clínicas por lo general deben superar tres etapas: la Fase I, que involucra unas pocas decenas de voluntarios sanos; la Fase II, que involucra a varios cientos en un área de brote, y la Fase III, con varios miles.

El problema es que durante dichas pruebas, los investigadores deben esperar que los voluntarios que recibieron la vacuna se encuentren con el virus real en la naturaleza y observar si se contagian o no.

Pero por fortuna, en tan solo cuatro meses de haber sido secuenciado el coronavirus, ya hay varios proyectos avanzados en las etapas mencionadas, y los mencionaremos a continuación.

Candidatos a la Fase II: Oxford y Moderna

Como mencionamos la semana pasada, la Universidad de Oxford ha obtenido resultados muy positivos en las pruebas de su modelo de vacuna en macacos rhesus, un modelo animal que a nivel genético es muy similar a los seres humanos.

La vacuna ha sido elaborada a partir de una tecnología que permite modificar genéticamente un virus inofensivo para crear una versión similar al SARS-CoV-2. Este no causaría enfermedad, pero sí daría lugar a una respuesta inmune.

Ante ello, los investigadores de Instituto Jenner de la Universidad de Oxford se encentran avanzando en la Fase II que involucrará a 6,000 personas aprovechando la amplia extensión del brote en Reino Unido.

Pero también la empresa de biofarmacia de Boston, Moderna, anunció que su candidato a la vacuna, llamado mRNA-1273, había sido aprobada por la Agencia de Medicamentos y Alimentación de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) para pasar a un ensayo de fase II.

A diferencia de la anterior, esta ha sido desarrollada bajo la tecnología ARNm, una proteína responsable de transportar las instrucciones genéticas para fabricar diferentes proteínas. Esta vacuna en particular lleva las instrucciones para producir la proteína espiga que el SARS-CoV-2 usa para infectar tejidos humanos, a fin de entrenar al sistema inmunitario para reconocer al virus.

Según informaron, los ensayos incluirán a 600 participantes en las próximas semanas a fin de verificar si este modelo puede inducir o no al sistema inmunitario de una persona a producir anticuerpos que reconozcan y luchen contra el SARS-CoV-2.

Candidatos de la fase I: Pfizer y Universidad de Pensilvania

Y a pesar de que los proyectos citados tienen mucho potencial de resultar eficaces en la inmunización masiva, otros proyectos también están compitiendo aunque en etapas más tempranas.

Por ejemplo, el grupo Pfizer junto con un compañía farmacéutica alemana llamada BioNTecheste, han desarrollado un modelo de vacuna también basada en la tecnología ARNm como la de Moderna, la cual han denominado BNT162. Aunque esta es apenas una de las cuatro candidatas a a vacunas genéticas que las dos compañías están desarrollando conjuntamente para combatir el SARS-CoV-2.

Y este lunes, 15 voluntarios sanos en Nueva York recibieron las primeras dosis, pero en las próximas semanas, el ensayo de Fase I inscribirá a 360 personas en cuatro hospitales de investigación diferentes a fin de comparar las diferentes variaciones que están proponiendo con un placebo.

La Universidad de Pensilvania también ha puesto de su parte en esta tarea, y están probando la seguridad de una vacuna genética en compañía de la empresa de biotecnología Inovio.

La vacuna, llamada INO-4800, está hecha de ADN sintético en lugar de ARN, aunque el principio es el mismo que el descrito anteriormente. Hasta ahora, se han probado dos dosis de la misma en 40 voluntarios sanos distribuidos entre la universidad de Pensilvania y el Centro de Investigación Farmacéutica en Kansas City, Missouri.

Referencia:

Front-Runners Emerge in the Race for a Covid-19 Vaccine. https://www.wired.com/story/frontrunners-emerge-in-the-race-for-a-covid-19-vaccine/

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