Los estudios para poder ubicar una vacuna que combata el coronavirus no son escasos en el mundo. Más de un centenar de iniciativas se desarrollan actualmente en el planeta, todas con la firme intención de ubicar un compuesto que les permita a los humanos volverse resistentes o inmunes al SARS-CoV-2.

Ahora, se ha descubierto que en el reino animal podría encontrarse un aliado clave para lograr esta meta, el macaco o mono rhesus. Las características de esta criatura podrían ser lo que se necesita para probar la efectividad de los prototipos de vacunas y poder desarrollarlas con más rapidez. Sabemos ya claramente que los simios son nuestros parientes evolutivos más cercanos, entonces, ¿por qué este macaco es tan particularmente especial?

“Casi lo más parecido que tenemos a los humanos”

Esto es lo que significa el nombre científico, Macaca Mulatta, por el que se conoce a estas criaturas. Su ADN tiene una coincidencia de más del 90% con el nuestro. Por lo que son, sin lugar a duda, nuestro equivalente más cercano en la naturaleza.

Por esto, se pueden convertir en los sujetos de prueba más confiables a la hora de medir la efectividad de una vacuna y cómo esta combate o no los síntomas del COVID-19. De hecho, esta no sería la primera vez que se los utilizaría con la finalidad de desarrollar fármacos eficaces para humanos.

Los macacos rhesus experimentan el coronavirus de forma similar a los humanos

Por si fuera poco, se ha demostrado que estas criaturas reaccionan al SARS-CoV-2 de una forma muy similar a la nuestra. Al contagiarse, presentan síntomas parecidos a los experimentados por los humanos y tienen propensiones similares a desarrollar las dificultades respiratorias. Debido a lo cual, su reacción a una vacuna puede ser uno de los reflejos más fieles que podremos encontrar para ejemplificar la respuesta que daría el organismo humano.

Resultados prometedores

El Instituto Jenner, de la Universidad de Oxford (Inglaterra) ha sido uno de los primeros en iniciar las pruebas con los macacos rhesus. Los resultados positivos que estas han dado han mejorado mucho el panorama del proceso de desarrollo de una vacuna contra el COVID-19.

Durante la investigación, 6 de estas criaturas fueron vacunadas con el prototipo de la universidad y luego expuestas al virus. Ninguna de ellas desarrolló síntomas y se mantuvieron completamente sanas.

En China, la compañía autóctona SinoVac también comenzó a realizar estudios con los monos rhesus. Recientemente anunció por primera vez que los resultados de sus pruebas habían sido positivos. Dos semanas después de haber dado un par de dosis diferentes a 8 macacos, el equipo de investigación introdujo directamente el virus en sus pulmones.

Una semana después de eso, ninguno de los monos había desarrollado una infección. Asimismo, los que mostraban al menos una huella viral mínima, también presentaban signos de un sistema inmunológico activo que mantenía la infección a raya.

Por si fuera poco, como lo hemos dicho, esta no es la primera vez que este macaco participa en este tipo de labores. En realidad, también fue un aliado vital cuando se desarrollaron fármacos para combatir a uno de los primos del COVID-19, el síndrome respiratorio de Medio Oriente o MERS.

Las posibilidades

Los estudios realizados con los monos rhesus no solo ofrecen la ventaja inmediata de poder observar el nivel de efectividad de los prototipos de vacuna. De hecho, también pueden convertirse en una ventana hacia la patogénesis de la enfermedad.

En pocas palabras, se podría contar con un punto de observación para comprender mejor todos los estadios de desarrollo del virus. Lo que, a su vez se transformaría en una base de conocimientos más sólida con la que desarrollar tratamientos y herramientas con las que contrarrestarlo.

La llegada a la fase 1

Los resultados favorecedores de las pruebas en macacos rhesus han abierto las puertas a la fase 1 de la investigación de muchas vacunas. En dicha etapa, ya se pueden iniciar las pruebas de la vacuna en un grupo de al menos 100 humanos.

Por ahora, las 8 iniciativas del mundo que han iniciado dichas pruebas se encuentran justamente en esta etapa. Gracias a los macacos rhesus, este número podría aumentar pronto.

Luego de ella, se deberían pasar por las fases 2 y 3 correspondientes a pruebas en cientos y miles de sujetos para observar con más claridad los efectos de la vacuna en grandes grupos. Si todo sale bien, para septiembre ya debería existir al menos un modelo de vacuna aprobado, lo que permitiría el inicio para su producción en masa.

Escribir un comentario