Mike Pence, el vicepresidente de los Estados Unidos, se preparaba la mañana de este viernes para realizar un viaje a Des Moines, en Iowa. Todos los preparativos habían sido realizados de antemano para evitar los inconvenientes.

Sobre todo, después de las preocupantes noticias de este jueves 7 de mayo, cuando se descubrió que el ayuda de cámara del presidente Donald Trump había contraído el coronavirus. Las medidas de seguridad para mantener a raya a esta enfermedad aumentaron y todos los miembros de los equipos de trabajo de la Casa Blanca eran sometidos a constantes vigilancias para monitorear su estado de salud.

Los resultados de un caso sospechoso llegaron esa mañana. El vuelo se debió posponer por una hora. Y, antes de su despegue, dos personas incluso debieron desembarcar. Con solo un día de diferencia, otra gran noticia ha sacudido las bases del equipo de trabajo de la administración de Trump.

El anuncio

Kayleigh McEnany, secretaria de prensa de la Casa Blanca.

Este viernes, mediante un comunicado, Kayleigh McEnany, la secretaria de prensa de la Casa Blanca dio a conocer al mundo la nueva noticia. Se ha confirmado que el asistente del vicepresidente Pence ha dado positivo en su prueba para el coronavirus.

Con esto, se suma un nuevo nombre al grupo de trabajadores de la Casa Blanca que han contraído la enfermedad. Lo que ha preocupado en estas últimas ocasiones es lo cercanos que han sido ambos casos a las figuras políticas del país y el alto riesgo que corren de contagiarse.

La búsqueda de contactos

El rastreo de contactos del asistente de Pence comenzó inmediatamente. Los dos individuos que debieron bajar del avión en el que el vicepresidente viajaría se convirtieron en casos sospechosos debido a sus recientes contactos con el individuo contagiado. Asimismo, por toda la Casa Blanca se está realizando una investigación para descubrir las cadenas de contagio y frenarlas lo más rápido posible.

Las medidas de control

Además de esto, y como una respuesta a la creciente preocupación de que ocurran más contagios en la Casa Blanca, esta ha adoptado nuevas medidas. Figuras como el presidente y el vicepresidente se realizarán el test diariamente –no queda claro si esto también se hará con el resto de los empleados.

Asimismo, se continuará con el monitoreo de temperatura y chequeos de salud semanales para el personal cercano a los mandatarios. Todo estos como un intento por mantener controlado el avance del virus.

La (falta de) reacción de los altos mandos

Sin embargo, es difícil hacer avances en estas áreas cuando los dos altos cargos no parecen estar muy dispuestos a cooperar. Para el caso de Trump, se comenta que su asistente tuvo contacto cercano con él al asistirlo durante sus comidas y con su vestimenta. No obstante, el presidente niega que hubiera algún tipo de contacto cercano, por lo que considera poco probable la posibilidad de contagiarse.

Asimismo, Pence ha asistido a hospitales donde se trata activamente la infección del COVID-19 sin materiales de proyección básicos como lo son las mascarillas. De hecho, esta es una tendencia que también siguen Donald Trump y su esposa, Melania, quienes han sido vistos recientemente asistiendo a eventos sin estos elementos protectores.

Hasta esta fecha, más de 1.2 millones de estadounidenses han dado positivo al coronavirus y los números de casos se cuentan diariamente por decenas de miles. Asimismo, 75 mil vidas ya se han perdido a causa de esta enfermedad. Aun así, tal parece que estos números no son todavía suficientes para que los altos mandatarios consideren el usar este tipo de equipos protectores más como un deber que como algo opcional.