La crisis del coronavirus nos ha afectado a todos de diversas maneras. De hecho, incluso ha forzado a la gran mayoría de la población a recluirse en sus hogares durante largos periodos de tiempo.

Asimismo, muchas empresas y negocios se han visto en la necesidad de detener sus actividades. No obstante, no todos han pasado por este proceso. En realidad, se han dado casos de compañías como Amazon que inclusive han tenido que aumentar su fuerza de trabajo en medio de estos caóticos momentos.

Millones de usuarios en el planeta se han decantado por plataformas virtuales como Amazon para hacer sus compras y tratar de evadir el COVID-19. Como consecuencia, la compañía nunca antes había estado tan ocupada.

Las cosas parecen ir muy bien para Amazon, pero no se puede contar la misma historia cuando volteamos la mirada a los trabajadores que hacen, con cada uno de sus esfuerzos, que este gigante corporativo funcione.

Específicamente en California la situación parece ser crítica. Amazon está enfrentando protestas de trabajadores que no solo exigen seguridad laboral durante la pandemia, sino que protestan contra los cambios que la empresa recientemente ha hecho a sus políticas de apoyo a sus empleados.

“Tengo miedo de ir a trabajar, pero no tengo opción”

Ha sido el clamor de uno de los trabajadores de la instalación de Amazon en San Bernardino. A sus 48, Eddie –quien pidió que no se revelara su primer nombre– declara estar estresado por la situación actual que viven los trabajadores.

La empresa, al inicio de la pandemia, había ofrecido tiempos fuera del trabajo totalmente pagos por tiempo indefinido para todos sus trabajadores. De este modo, si debían ausentarse por sentir que contrajeron el COVID-19 o si algún familiar lo hizo, podían hacerlo con la seguridad de que su empleo estaría allí esperando por ellos cuando pudieran volver.

Sin embargo, este idilio duró poco. A partir de este primero de mayo, dicha política quedó oficialmente cancelada en Amazon. Por lo que, la situación de los trabajadores ha cambiado mucho. Ahora, si deciden ausentarse, sea por el motivo que sea, será sin derecho a recibir una paga y, por si fuera poco, con el riesgo de perder su empleo si la compañía considera que la ausencia ha sido muy larga.

Eddie es diabético y asegura que la idea de ir a trabajar le da miedo y que él “no debería estar allí”. Pero la situación económica en la que se encuentran la mayoría de los trabajadores de la empresa y la recesión mundial causada por el coronavirus no hace fácil para ninguno encontrar otra forma obtener ingresos si dejan su trabajo en Amazon.

“La necesidad es más grande que mi miedo”

Ha sido uno de los comentarios de otra trabajadora de la instalación de San Bernardino. La mujer se encuentra en sus cuarentas y pidió no ser identificada. Actualmente, declaró vivir con sus dos hijos, que sufren de asma, y estar constantemente preocupada por contraer el virus.

No obstante, su familia depende de su sueldo para llegar a fin de mes. Por lo que, si ella decidiera dejar de ir –ahora sin la posibilidad de pedir un tiempo fuera pago– podría exponerse a la posibilidad de incluso perder su hogar.

La ley “no incluye a los almacenes”

En California, el 16 de abril de este año el gobernador, Gavin Newsom, dio a conocer una nueva ley referente a este tipo de tiempos fuera y las condiciones de trabajo de los empleados. Según esta, cualquier trabajador que se desempeñara en almacenes que manejaran comida tenía derecho a dos semanas extra de ausencia por enfermedad paga.

Los empleados de los almacenes de Amazon han tratado en repetidas oportunidad de hacer valer este derecho. No obstante, la respuesta ha sido siempre una de dos: una clara negativa o una sugerencia para pedir el permiso de ausencia, pero sin paga.

Como defensa, Amazon ha declarado en varias oportunidades que la ley promulgada en California no abarca los almacenes que ellos manejan. Aseguran que esta solo está activa para el sector alimenticio y que ellos, a pesar de que los alimentos están entre los productos que distribuyen, no entran en la clasificación. Por lo que, hasta ahora “Amazon ha cumplido con todos los requerimientos del Estado” tal como lo ha expresado Eileen Hards, una de las voceras de Amazon, a través de un correo.

¿Persiguiendo humo?

Este podría ser el sentimiento que experimentan los trabajadores cada vez que tratan de dirigirse a los Recursos Humanos de Amazon por respuestas. A pesar de la existente ley californiana que Amazon parece no desear tomar en cuenta, la empresa también ha declarado que, una vez eliminada su política el primero de mayo, se han encargado de revisar los casos individualmente y entregar los permisos pagos solo cuando corresponda.

Lastimosamente, esto parece ser mucho menos seguido de lo que se esperaría. Por ejemplo, se dio una situación en la que de un empleado de Amazon que incluso presentó el test para el COVID-19 y dio positivo, pero que no recibió su respectivo pago por enfermedad hasta que un reportero de BuzzFeed comenzó a investigar el caso.

Este, por lejos, no ha sido el único caso en el que los trabajadores han tenido problemas accediendo a sus días de enfermedad pagos. La empresa comenta que en los últimos dos meses han hecho todo lo posible por aumentar las medidas de distanciamiento para su personal.

Sin embargo, sus propios trabajadores cuentan otra historia. Sobre todo cuando se piensa en la constante amenaza que pende sobre ellos de que si no van a trabajar, podrían perder su empleo. Un detalle que, para muchos es impensable justo ahora que el mundo de encuentra en una crisis tan masiva como la ocasionada por el coronavirus.

El panorama

Hasta el momento, al menos 29 trabajadores de Amazon parecen haber contraído la enfermedad y no parece que el número vaya a frenar pronto. De hecho, incluso se han dado ya casos de fallecimientos entre su fuerza de trabajo.

La primera muerte reflejada en las filas de la compañía fue por un trabajador del almacén de Hawthorne en California y se dio en 31 de marzo. Luego, la segunda no se hizo esperar y se dio con un empleado de la instalación de Tracy, en California, el primero de abril. Asimismo, el 11 de abril otro trabajador de las instalaciones de Amazon en Nueva York –la ciudad más afectada por el COVID-19– también falleció.

Es claro que los contagios en la empresa no son pocos y que aunque lentamente, parecen estar escalando. Lo que ha desatado las protestas de empleados que han denunciado activamente la injusticia del enfoque de Amazon ante la situación.

La polémica hace presencia

Sin embargo, estas protestas ocasionaron los despidos de aquellos que las lideraban. Ante esto, el vicepresidente de Amazon, Tim Bray, ha presentado su renuncia. Como explicación, ha comentado que no está dispuesto a ser partícipe de las situaciones de injusticia (refiriéndose a los despidos recientes) que se están viendo en la compañía.

La vocera de Amazon también ha comentado: “Nada es más importante que la seguridad de nuestros equipos”. Con esto, también ha mencionado que la empresa se encuentra tomando “medidas extremas” para asegurar el bienestar de sus empleados. No obstante, la forma en la que estos se están alzando en protestas por todo el país podría indicar otra cosa.

Mientras tanto, Amazon como compañía sigue al alza durante la pandemia. Sus ganancias han superado los 75 mil millones de dólares y la fortuna personal de su CEO y creador, Jeff Bezos, se ha sumado 24 mil millones. Una realidad muy distinta a la de los trabajadores que sienten que deben ir a trabajar incluso si enferman por miedo a perder el sueldo que apenas les permite cubrir sus necesidades.

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