No han sido pocas las investigaciones que se ha realizado recientemente con el coronavirus como foco principal. De hecho, se podría decir que el mundo entero ha estado invirtiendo su energía principalmente en el estudio de esta nueva enfermedad.

Gracias a esto, en pocos meses hemos llegado a saber mucho sobre el COVID-19. No obstante, aún no estamos cerca de saber suficiente. Los estudios deben seguir y, mientras tanto, debemos aprovechar cada nuevo conocimiento que surja para fortalecer nuestras defensas contra la enfermedad.

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La investigación publicada el primero de mayo en Risk Analysis nos abre los ojos a una preocupante realidad. El coronavirus puede transmitirse a través de los aerosoles del habla y la respiración, por lo que los mecanismos de distanciamiento nunca han sido tan necesarios como ahora.

Los aerosoles de la respiración pueden trasmitir el coronavirus

“Consideración de la transmisión de aerosoles para COVID-19 y salud pública” fue el nombre por el que el estudio de dio a conocer. Con este, los investigadores Elizabeth L. Anderson, Paul Turnham, John R. Griffin y Chester C. Clarke dieron a conocer al mundo los resultados de su investigación no solo del proceso de transmisión común, sino también del que se presenta en individuos asintomáticos.

Ahora sabemos que hay muchos más casos asintomáticos de coronavirus en el mundo de los que podríamos haber pensado en un principio. Por esto, la influencia de estos en los porcentajes de dispersión del virus es altamente significativa.

Las partículas del SARS-CoV-2 pueden permanecer en el aire

Otro punto que se vuelve resaltante, una vez se ha determinado que las concentraciones de partículas del coronavirus son suficientes en los aerosoles del habla y la respiración como para contagiar a otros, es que estas no necesariamente llegan a su siguiente anfitrión de inmediato.

De hecho, investigaciones anteriores sobre el SARS probaron que las partículas más pequeñas (de entre 1-3 μm) podían permanecer suspendidas en el aire por un tiempo prácticamente indefinido. Por su parte, aquellas de 10 μm demoraban 17 minutos en caer al suelo. Solo aquellas mayores a los 20 μm tardaban menos de 5 minutos en descender.

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A su vez, mientras estas se encuentren en el aire, es posible que sean movilizadas por el viento y transportadas a otras áreas donde pueden continuar con la cadena de contagio. Según las proyecciones de los científicos, las partículas del SARS-CoV-2 también pueden estar sujetas a estas condiciones. Por lo que llegan a ser altamente contagiosas incluso durante el tiempo que están en el aire.

¿Qué hacer ahora?

Los investigadores han aprovechado el espacio que este estudio les ha provisto para dar sus recomendaciones sobre posibles campos de interés que podrían derivarse de sus resultados:

Estudiar las capacidades de transporte de las partículas del virus

Como lo hemos mencionado, el aire puede ser capaz de hacer que las partículas se movilicen. Por lo que, es vital comprender qué tan lejos pueden viajar estas y cuánto tiempo son capaces de seguir siendo contagiosas mientras están suspendidas.

Explorar a fondo los niveles de concentración del virus en los aerosoles

Una de sus primeras recomendaciones ha sido que se investiguen las diferentes concentraciones de partículas del COVID-19 en los aerosoles dependiendo del estadio de la enfermedad. Podrían detectarse variaciones que ayudarían a comprender los periodos de transmisión más riesgosos de la enfermedad.

Asimismo, indican que otro punto importante podría ser comprender cómo se desarrolla la transmisión tanto en espacios cerrados como semi-cerrados y abiertos. Hasta ahora, se sabe que es altamente probable en los primeros, pero falta información sobre los demás.

Determinar medidas de seguridad con las que desinfectar efectivamente los espacios

Por último, comprender mejor estos detalles sobre la transmisión también implica entender cómo evitarla. Para esto, es vital conocer más sobre los medios para neutralizar apropiadamente las más escurridizas y pequeñas partículas de la enfermedad.

Sumado a esto, los científicos opinan que sus datos pueden ayudar a que las instituciones de la salud sean capaces de dar instrucciones de prevención más acertadas. De este modo, la población aprenderá cómo protegerse y exponerse menos al virus.

Referencia:

Consideration of the Aerosol Transmission for COVID‐19 and Public Health: https://doi.org/10.1111/risa.13500

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