El aislamiento ocasionado por el coronavirus nos ha afectado a todos. La necesidad de quedarnos en casa lo más posible y evitar los contactos sociales ha modificado significativamente nuestro estilo de vida.

Ahora, según lo comentado por Judith Schomaker, investigadora de la Universidad Leiden, de los Países Bajos, en una entrevista realizada por MedicalExpress, la cuarentena podría estarnos privando de más de lo que originalmente creeríamos.

Con anterioridad, se ha podido determinar que los animales son más capaces de recordar detalles y de aprender nuevos comportamientos cuando son expuestos a ambientes nuevos. Ahora, se está intentando probar que este mismo proceso se repite en humanos.

Una característica evolutiva

El que las capacidades cognitivas como la memoria y el aprendizaje se disparen cuando nos encontramos frente a nuevos estímulos no debería ser una sorpresa. Realmente, esto se trata de una herramienta evolutiva diseñada para ayudar a los animales a sobrevivir. Ya que, al entrar a un entorno nuevo, un animal puede encontrarse en desventaja si no es capaz de aprender y adaptarse con rapidez.

La primera investigación en humanos

Primer ambiente virtual que Judith Schomaker mostró a los participantes del experimento. / Crédito: Universidad Leiden.

Justo ahora, Judith Schomaker está llevando a cabo por primera vez un estudio que intenta comprobar esto en humanos. Debido a que éticamente no es posible solicitar a una persona que se prive de su libertad por largos periodos de tiempo, una investigación como esta antes no había sido posible.

Ahora, con la cuarentena del coronavirus, el aislamiento se ha convertido en una nueva realidad. Es acá donde Schomaker ha visto la oportunidad de estudiar estos procesos cognitivos del cerebro con la ayuda de la realidad virtual (RV).

Segundo ambiente virtual que Judith Schomaker mostró a los participantes del experimento. / Crédito: Universidad Leiden.

Las pruebas que Schomaker está realizando implican el uso de lentes de RV, un par de ambientes tridimensionales creados por la Universidad de Leiden y una sencilla prueba de memoria. En primer lugar, se permite que los participantes exploren un primer mundo virtual.

Luego, se les da un descanso en el que se les pide que memoricen una serie de palabras. Después de esto, el grupo se divide en dos: una mitad vuelve a usar los lentes de RV para visitar nuevamente el primer ambiente, mientras que la otra tiene la posibilidad de explorar uno nuevo.

La clave: este proceso solo se desata en entornos tridimensionales

Los resultados de la investigación permitieron determinar que, en efecto, los participantes que se expusieron a un ambiente nuevo, fueron capaces de recordar más palabras que quienes solo conocieron uno.

Un detalle particular que vale mencionar es que las investigaciones también apuntan a que los procesos cognitivos del aprendizaje y memoria solo se activan cuando el cerebro interactúa con ambientes desconocidos tridimensionales.

Lo que implica que las fotografías, películas y videos o pueden ofrecer este tipo de estímulo adicional a la mente. Esto, en este tiempo de cuarentena, se vuelve particularmente preocupante.

Estamos perdiendo los estímulos para aprender

Nuestros hogares son claramente un ambiente que conocemos a la perfección. Por lo que, estar en ellos por largos periodos de tiempo puede estar privando a nuestros cerebros de los necesarios estímulos que requiere para mantener las funciones de memoria y aprendizaje activas.

¿Esto afectará particularmente a los niños?

Como lo sabemos, muchas escuelas han optado por el aprendizaje desde casa para que los niños no pierdan por completo su ritmo de clases. Sin embargo, el solo hecho de no salir de casa puede estar perjudicando su capacidad de absorber nueva información.

Hasta el momento, por motivos éticos, este tipo de pruebas tampoco se han realizado con personas. Pero, se sabe que las crías de animales que son expuestas en sus primeras etapas de vida a más ambientes y estímulos, muestran durante sus etapas adultas más capacidades de adaptación y aprendizaje.

Por lo que, si se extrapola esto a los niños, el que estos se encuentren encerrados durante largos periodos de tiempo en esta etapa de sus vidas puede estar generando consecuencias que se manifestarán con fuerza a largo plazo.

¿Hay forma de hacer frente a esto?

Como este territorio todavía es inexplorado, aún no hay datos claros sobre cómo hacer frente a este problema dentro del aislamiento. Schomaker, como una alternativa, ha comentado que los videojuegos 3D (aquellos que se denominan RPG y son de mundo abierto) podrían ser una ayuda en este caso.

Es claro que esta no parece una alternativa más educativa para los más pequeños. Pero, por lo menos parece ser más beneficiosa para sus cerebros que el solo consumir los contenidos de plataformas como Netflix o YouTube.

Aún hay mucho por descubrir en este campo y Schomaker planea extender su estudio por lo menos dos años para entender los efectos a largo plazo del aislamiento. Claramente nos encontramos en medio de una época única y es mucho lo que podemos aprender ahora de ella.

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