Los agujeros negros son unos de los temas favoritos de la ciencia ficción. Ya sea que se conviertan en portales a otras dimensiones o en las masas destructoras de las que los protagonistas deben escapar a toda costa, estos hacen presencia fácilmente en el imaginario colectivo.

Sin embargo, a veces podemos olvidar que estos elementos son fenómenos reales y que nuestro mundo, convive con ellos, aunque sea a distancia. Hasta ahora, han sido relativamente pocos los agujeros negros que se han descubierto verdaderamente y todos han estado lejos, para nuestra tranquilidad mental.

Ahora, un reciente estudio publicado Astronomy & Astrophysics nos trae una perspectiva completamente distinta. El nuevo agujero negro que el equipo de astrónomos y científicos ha descubierto ha llegado para cambiar las reglas del juego que hasta ahora conocíamos.

No fue un proceso de detección común

Órbitas de los objetos en el sistema triple HR 6819 (Impresión del artista L. Calçada).

Por lo general, la fuerza de los agujeros negros hace que estos alteren notoriamente las condiciones de todo a su alrededor. Debido a esto, suelen ser fácilmente identificables desde la Tierra con los equipos adecuados.

Esta vez, ese no fue el caso. De hecho, el sistema doble HR 6819 estaba siendo observado como parte de un experimento totalmente distinto. Lo que se buscaba en aquel estudio era comprender cómo se comportaban los sistemas que poseían dos soles.

Pero, algunos comportamientos ligeramente extraños de ambos cuerpos celestes hicieron sospechar al equipo de investigadores de la instalación del Observatorio del Sur de Europa, en Chile. En efecto, sus sospechas fueron confirmadas cuando descubrieron la presencia de un agujero negro dentro del sistema, que nunca antes había sido registrado.

Con esto, el sistema doble, pasó a convertirse en uno triple. Ya que ahora cuenta con tres masas distintas influyendo sobre sus patrones gravitacionales y no solo con dos.

Solo mil años luz de distancia nos separan de este agujero negro

Uno de los detalles que han hecho que este nuevo agujero negro llame la atención del mundo tiene que ver con su proximidad. Ubicado en el sistema triple HR 6819, este hoyo negro solo está separado de la Tierra por 1.000 años luz.

En condiciones óptimas, las estrellas del sistema se ven sin telescopio

Por si fuera poco, lo que más puede impactar al público con referencia a este nuevo agujero negro es su visibilidad. Claramente, este como tal no puede ser visto, ni siquiera con un telescopio adecuado, pero las estrellas que conforman su sistema sí.

La mejor prueba de la cercanía de este recién descubierto hoyo negro es que sus estrellas se pueden ver desde la Tierra sin necesidad de ayudas adicionales. En pocas palabras, en una noche oscura y con el cielo despejado, el ojo humano por sí solo podría identificar los cuerpos estelares que componen el sistema triple HR 6819.

Un “verdadero” agujero negro

Sin embargo, no ha sido solo su cercanía la que ha llamado la atención de los científicos, sino tan también sus propiedades. A diferencia de todos los otros agujeros negros que se han descubierto hasta ahora, este verdaderamente es “invisible” o “negro”.

Su fuerza gravitacional, aunque interfiere en las órbitas de los soles a su alrededor, no los distorsiona. Por lo que, el interior de este verdaderamente se encuentra “vacío”, libre de la energía de los cuerpos celestes que influencia.

“Esperando por ser descubiertos”

Notar que un agujero negro no necesariamente es ese monstruo que altera el curso natural de todo a su alrededor ha abierto nuevas puertas para los científicos. Esto implica que los métodos de detección que se han estado usando hasta la fecha son insuficientes. Por lo que, es necesario innovar para conseguir una mejor estrategia.

Los creadores del estudio opinan que podrían haberse topado con la “punta del iceberg”. Ahora, con este nuevo conocimiento, estiman que podrían existir cientos de millones de agujeros negros en la galaxia simplemente “esperando por ser descubiertos”.

¿Sobre la pista de otro posible agujero negro?

Los resultados de la investigación que los científicos llevaron a cabo en el sistema triple HR 6819 han llegado a ser “sorprendentemente similares” a los ofrecidos por otro sistema conocido como LB-1. Esto podría convertirse en la pista que llevaría al descubrimiento de otro nuevo agujero negro. Además, marcaría el inicio de una nueva era en el estudio y localización de estos gigantes espaciales.

Referencia:

A naked-eye triple system with a nonaccreting black hole in the inner binary: DOI 10.1051/0004-6361/202038020