La transmisión del coronavirus y a dispersión de este por el mundo lo tiene en alerta constante. Mientras la enfermedad no tenga una cura ni una vacuna que permita controlar su contagio, este ha demostrado ser capaz de vagar libre y rápidamente por el planeta.

Se han propuesto variados modos para detectar su presencia, rastrear a los posibles contactos y establecer cadenas de contagio. No obstante, este es un método demasiado meticuloso que, cuando se aplica a grandes poblaciones o se trabaja ya con un alto número de contagios no muestra ser tan eficiente.

Como una alternativa, se ha pensado que el rastreo de otros elementos como las aguas residuales o servidas, podría ser de utilidad. Estas, por sí mismas, son una mezcla de residuos humanos e industriales que pueden cargar dentro de sí todo tipo de patógenos antes de ser tratadas.

Por esto, rastrear los rastro del ARN del coronavirus, SARS-CoV-2, en ellas podría ser una forma sencilla y rápida de descubrir la presencia de este en una ciudad o municipio. Lo que, a su vez, llevará a una mejor aplicación de medidas de prevención en el área.

¿Las heces también pueden transmitir el COVID-19?

Esta es una pregunta que se hizo durante las primeras etapas de aparición del coronavirus en la población. Los estudios revelaron que las partículas de este, en efecto, podían hacer presencia en las heces y otros fluidos corporales como la sangre, la orina y la saliva.

Sin embargo, determinaron que la concentración de estas era baja y que, aunque existe una posibilidad de contagio, esta es menor. Asimismo, se pudo notar que la cantidad de partículas del SARS-CoV-2 en los gases y aerosoles de las aguas servidas tampoco eran suficientes como para ofrecer un riesgo alto de contagio.

Por lo que, a pesar de ser detectables en estos compuestos, cuando se encuentran entre ellos, las partículas del coronavirus no son particularmente contagiosas. Debido a lo que, el proceso de registro de estas puede ser realizado de forma más segura.

¿Un método de observación en tiempo real… en todo el mundo?

Manish Kumar, científico de IIT-Gandhinagar.

Ya se han realizado múltiples estudios concernientes a la relación de las heces con el contagio y vigilancia del COVID-19. Manish Kumar, científico del IIT-Gandhinagar y uno de los participantes de una de las investigaciones que se encuentran activas en la actualidad, ha manifestado su fe en la utilidad de este sistema para rastrear el coronavirus en las poblaciones.

Considera que este podría convertirse en uno de los métodos más efectivos para tener un registro del avance de la enfermedad casi en tiempo real. Asimismo, opina que, por su naturaleza, un seguimiento de este tipo podría ser implementado en todo el mundo.

Lo que convertiría a este sistema en uno de los más universales que se han planteado hasta ahora. Además, también sería de los más eficientes, ya que, con solo una prueba, se podrá saber si una población se encuentra infectada o no.

Un sistema de vigilancia y alerta no invasivo ¿y más confiable?

Además de estas bondades, también vale la pena destacar que este método de rastreo ofrece una alternativa que aún mantiene intacta la privacidad de los ciudadanos. Otros métodos de rastreo implican la revelación de la identidad de los contagiados con la finalidad de detectar los contactos.

Sumado esto, como se tratan de un trabajo a granel, son altamente invasivos y exigen que la persona renuncie a su privacidad en pro de colaborar. Al usar este tipo de pruebas, se podría saber de inmediato que el virus se encuentra en una comunidad, incluso si no se conoce la identidad particular del portador.

No obstante, esta información le permite a los organismos de salud tener una mejor idea de en qué áreas deben enfocarse. Lo que también indica una mayor capacidad de detección temprana de la enfermedad sin necesidad de realizar un rastreo de contactos como tal.

Asimismo, se guía bajo la premisa de que la mayoría de las infecciones en la actualidad son asintomáticas, un detalle que las jornadas de pruebas regulares aún no han abordado adecuadamente. Por lo que, la vigilancia de la composición de las aguas servidas podría, a la larga, revelar la presencia de más casos que aquellos que pueden detectar los test particulares.

Información que va más allá de sus límites

La investigación en la que Kumar participa en la actualidad no solo ha decidido considerar la capacidad de las aguas servidas para funcionar como mecanismo de rastreo de la enfermedad. De hecho, también apuntan al desarrollo de metodologías para poder realizar estimaciones sobre la aparición del SARS-CoV-2 en estos elementos. Lo que, además, abrirá las puertas a la capacidad de estimar qué porcentajes de la población de un área particular podrían estar afectados ya por el virus.

Ahora se sabe que el COVID-19 con frecuencia se presenta junto con un desprendimiento persistente del virus en diversos elementos (heces, orina, saliva, aerosoles en la tos, etc.). Por esto, es el momento ideal de utilizar esta característica para que el propio virus delate su presencia en las comunidades. De esta forma, se lo podrá cercar y atacar debidamente.

Aún estamos en las etapas iniciales

En el mundo ya se han desarrollado este tipo de iniciativas de seguimiento para no perderle la pista a enfermedades y virus como la hepatitis A, la polio, el adenovirus, el rotavirus y el norovirus. Del mismo modo, países como Estados Unidos ya tienen iniciativas particulares como la app Biobot dedicadas al rastreo explícito del SARS-CoV-2.

Sin embargo, aún hay mucho que descubrir sobre la relación del COVID-19 y las aguas residuales. De hecho, muchos de los estudios al respecto aún están en fases preliminares. Debido a lo que todavía requieren de la revisión de los pares que se los considere aceptados.

Asimismo, aún surgen dudas sobre diversos elementos de todo el proceso de vigilancia y contención del virus. Por ejemplo, no se ha determinado la efectividad de las plantas de tratamiento de agua para eliminar el virus, o si se requiere de nuevos procesos especiales para hacerlo desaparecer.

Del mismo modo, se ha planteado la dificultad de aplicar estos modelos en países en desarrollo que aún no tengan los sistemas sanitarios y de tratamiento de aguas organizados que requerirían para llevar utilizar este sistema.

Por si fuera poco, tampoco se han tomado en cuenta factores como la dilución de las muestras en las aguas. Gracias a estas, los resultados obtenidos no serían tan exactos y la precisión de estos se vería mermada. Los científicos ven en este sistema un posible futuro para el rastreo del coronavirus, pero aún todo se encuentra en etapas muy tempranas. Por lo que, la posibilidad se encuentra allí, solo que aún no contamos con todas las herramientas y conocimientos como para aprovecharla adecuadamente.

Referencia:

How sewage could reveal true scale of coronavirus outbreak: doi: 10.1038/d41586-020-00973-x