Sin lugar a dudas, Estados Unidos es el país más afectado por el coronavirus en todo el mundo. De los 3 millones de personas que han sido golpeados por el COVID-19 en el mundo, más de 1.2 millones son estadounidenses.

Hasta la fecha, la enfermedad ha cobrado la vida de más de 70 mil individuos, de los 250 mil que han fallecido en total. Ahora, un nuevo documento clasificado que se ha filtrado al público revela las oscuras proyecciones que tiene el gobierno para las tasas de mortalidad del país.

“Solo para uso oficial”

Esta ha sido la clasificación con la que el documento se ha titulado, por lo que indica que las proyecciones allí presentadas no estaban hechas para llegar al público. Sin embargo, el destino de esta información cambió cuando el New York Times logró ubicar el documento y sacarlo a la luz por primera vez.

En este, se plantea que las muertes en los Estados Unidos podrían tener un aumento brusco dentro de los próximos meses. Pero, a pesar de aparentemente manejar ya esta información, la administración de Trump ha estado presionando para que se dé la reactivación de la economía del país.

Los casos de COVID-19 podrían contarse por cientos de miles

Estas elucubraciones han sido presentadas por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, según sus siglas en inglés). Una de las perspectivas más sombrías tiene que ver con el reporte de contagios como tal del coronavirus.

Actualmente, se cuentan en promedio 25 mil casos nuevos al día. Según las proyecciones ofrecidas en este documento filtrado, esta cifra podría multiplicarse casi 10 veces sobre sí misma y llegar a presentar 200 mil reportes de nuevos contagios diarios.

Dentro de un mes el número de fallecidos podría duplicarse

Una de las proyecciones más preocupantes que se pueden ver en el documento es la que indica una posible duplicación de las muertes por COVID-19 para este mismo junio. Según las cifras y gráficas presentadas, el promedio de 1.750 muertes diarias en los Estados Unidos por el coronavirus podría subir hasta 3.000 tan solo para el primero de junio.

La Casa Blanca niega su relación con el documento

Como respuesta al alboroto que ha generado en el mundo la revelación de este documento, la Casa Blanca no ha dudado en liberar un comunicado este mismo lunes. En su declaración, afirmó: “Este no es un documento de la Casa Blanca”.

Asimismo, se apresuró a señalar que el archivo filtrado no se relacionaba con ningún ente gubernamental al comentar que este “ni se ha presentado a la Fuerza de Tarea de Coronavirus ni ha sido sometido a una investigación de antecedentes entre agencias”.

Estas declaraciones han llegado con la intención de mermar el peso mediático que el documento ha logrado ganar. Sin embargo, logotipo de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) que aparece en estos hace que el público tenga sus dudas. A pesar de esto, la CDC también ha negado estar relacionada con estas proyecciones.

No debía ser un pronóstico

Al buscar a la fuente, nos encontramos con el profesor asociado de epidemiología en la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, Justin Lessler, el creador del modelo que se utilizó para realizar las proyecciones.

Este ha le comentó al Washington Post que: “De ninguna manera [el documento] pretendía ser un pronóstico. De hecho, también afirmó que el modelado no estaba acabado y que, por tanto, las proyecciones estaban incompletas. Incluso declaró que no sabe cómo logró el gobierno transformar los datos en cifras, pero que definitivamente ese no había sido su propósito original.

El riesgo de la apertura

Detrás de toda esta conmoción se encuentra un detalle que no se puede ignorar y se trata del deseo del gobierno estadounidense de reabrir la economía lo antes posible. No se puede decir que el país haya logrado combatir o cercar efectivamente la enfermedad. Pero esto no ha hecho que su determinación de volver a dejar a las personas salir a la calle y trabajar haya mermado en lo absoluto. Una postura tan riesgosa como esta tal vez sea la que termine de ratificar las sombrías proyecciones del documento filtrado, sea de la Casa Blanca o no.