A inicios del mes de mayo, se comenzaron a reportar avistamientos de avispas gigantes en los alrededores de Washington, Estados Unidos. Hasta ahora, los reportes han sido pocos, pero el gobierno estadounidense ya se encuentra planeando las acciones a tomar en contra de estos pequeños invasores.

Esta particular especie de avispón gigante, también es conocida como avispón asesino y, según las proyecciones de los expertos, puede llegar a ser muy perjudicial para el ecosistema estadounidense. Pero, ¿por qué?

¿Por qué causan tanta preocupación?

Tal como en otros casos de llegada de especies foráneas a nuevos espacios, la falta de depredadores naturales y las pocas herramientas de defensa de las criaturas locales contra el invasor, hacen que este rápidamente pueda ganar el control del terreno. Se cree que la llegada de esta especie al nuevo territorio podría ocasionar cambios en el ecosistema del área que podrían ser irreparables.

Unas de las presas naturales de los avispones asesinos son las indefensas –y vitales– abejas melíferas. Se sabe que estas criaturas son capaces de devastar toda una colmena de abejas de la miel en tan solo horas.

Estas criaturas se han ganado su título de “asesinas” por sus barbáricos métodos. No contentos con el saqueo, estos avispones también atacan directamente a las abejas obreras y las decapitan gracias a sus poderosas mandíbulas. Luego de esto, llevan los cuerpos de las melíferas hasta su propia colmena para alimentar con ellos a sus crías.

Por ahora, la población de estas avispas gigantes parece ser reducida aún en los Estados Unidos. Sin embargo, apenas ahora es que están saliendo de la época invernal, en la que las reinas de estas colonias hibernan.

Con el inicio de la nueva temporada se podría ver la verdadera magnitud de la población de estos avispones y qué tanto han logrado extenderse por el territorio. Las esperanzas del pueblo estadounidense descansan en que estas criaturas no hayan tenido tiempo de colonizar demasiados espacios.

Ya que, de haberlo hecho, las poblaciones de abejas melíferas del país –que han estado en un sostenido declive desde finales de los cuarenta– podrían estar enfrentando una amenaza grave para la que no están preparadas. Asimismo, estas, como polinizadores vitales en los procesos de agricultura de Estados Unidos, con su desaparición podrían causar una crisis agrícola en el país.

Las abejas tiemblan, ¿los humanos también deberían?

Como podemos ver, la aparición de los avispones asesinos en el territorio estadounidense será un problema grave para la supervivencia de las abejas melíferas. Pero, por el enorme tamaño de estas criaturas, también surge la preocupación de que estas sean peligrosas para los propios humanos.

Normalmente, una sola picadura de estas criaturas, además de producir un fuerte dolor, no es capaz de dañar en gran medida a un ser humano. Sin embargo, múltiples picaduras de estos avispones, con un veneno 7 veces más fuerte que el de las abejas comunes, sí puede tener efectos adversos en el organismo.

De hecho, es capaz de generar casos de insuficiencia orgánica y hasta ocasionar la muerte en situaciones particulares –como que la persona sea alérgica. Por lo general, estas criaturas se mantienen alejadas de los humanos y no los atacan. Sin embargo, sí lo pueden hacer si llegan a sentirse amenazadas.

Esto podría ser de alto riesgo para las personas, sobre todo porque los aguijones de estas avispas gigantes son lo suficientemente largos como para incluso perforar los trajes especiales de apicultura. Además, a diferencia de las melíferas, cada avispón asesino sí es capaz de picar varias veces a un mismo objetivo.

Según reportes de la revista Clinical Toxicology que datan del 2006, entre 30 y 50 personas al año fallecen en Japón por ataques de estos avispones. Si no se controla la población a tiempo, tal vez Estados Unidos comience a contar sus propios casos de fallecimientos por estos pequeños asesinos.

Pero, ¿qué son exactamente los avispones asesinos?

Científicamente se los conoce como Vespa mandarinia. Su origen se encuentra en el este y el sudeste asiático, siendo particularmente comunes en Japón. Estas criaturas se han ganado su nombre de avispones gigantes debido a su descomunal tamaño, para tratarse de unas avispas.

Sus primas más comunes, las Vespa crabro, son casi dos veces más pequeñas que estas. De hecho, en promedio, estas pueden alcanzar los 5 cm de largo y la reina puede llegar a ser incluso un poco más grande.

Estas criaturas también cumplen con labores de polinización y se alimentan de flores y frutos. No obstante, también cuentan con la capacidad de cazar a otras especies de pequeños insectos para alimentarse de ellos si es necesario.

¿Cómo cruzaron el océano estos pequeños asesinos?

Los primeros avistamientos de estas avispas gigantes en el continente americano se dieron a finales del 2019, en Columbia Británica (Canadá). Ahora, otros recientes reportes han mostrado que las no tan pequeñas predadoras han cruzado la frontera y empezado a incursionar en territorio estadounidense.

Lastimosamente, aún no hay una explicación clara de cómo estas criaturas llegaron a cruzar el océano para aparecer en América del Norte. Dentro de las especulaciones se encuentra la posibilidad de que estas hayan sido transportadas accidental o intencionalmente por procesos de intercambio comercial internacional.

Una operación de exterminio para salvar el ecosistema

Estados Unidos no se ha quedado de brazos cruzados ante la situación, de hecho, el Departamento de Agricultura del Estado de Washington (WSDA, según sus siglas en inglés) ya se ha puesto manos a la obra para combatir la llegada de estas criaturas.

Para esto, planean capturar vivas a las avispas gigantes obreras y luego seguirlas de vuelta a sus colmenas para poder desmantelarlas en su totalidad. La meta es acabar con las poblaciones nacientes de estos avispones antes de que afecten gravemente a las abejas melíferas.

Ya que estas, además de ser una parte vital para el equilibrio del ecosistema de la zona, también son las responsables de al menos un tercio de los bocados de alimentos que ingieren los estadounidenses. El que estas desaparezcan podría implicar la pérdida de millones de dólares anuales de ganancias en el sector agricultor por país.

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