Hasta este lunes, Suecia, un país con más de 10 millones de habitantes, ha confirmado 22,721 casos de COVID-19 y 2,769 fallecimientos. Y a diferencia de otros países de Europa del mundo, sus autoridades no han decretado distanciamiento social, lo cual ha resultado un tanto controversial para los expertos en el tema.

Hemos visto cómo países en un principio renuentes a implementar este tipo de restricciones para proteger su economía se han visto en la necesidad de ceder a ellos al ver colapsados sus sistemas sanitarios y ante las terribles predicciones de mortalidad. Pero entonces, ¿podría ser Suecia la excepción en este escenario?

Confiar en la madurez de la población

Como mencionamos en un artículo previo, Suecia es uno de los tantos países europeos que se ha negado a aplicar el distanciamiento social para proteger su economía en medio de la pandemia.

No podemos dejar de resaltar que, en parte, esta decisión está guiada por el nivel inusualmente alto de confianza que tienen los suecos sobre su gobierno y los expertos involucrados.

Se insta a las personas a mantener distancias, pero casi todos los establecimientos como tiendas, restaurantes, bares, parques y escuelas primarias siguen trabajando bajo ciertas reglas. Entre ellas, la prohibición de la aglomeración de más de 50 personas y de servir a clientes que no estén sentados, así como la prohibición de las visitas a hogares de ancianos.

Los resultados obtenidos hasta ahora

Anders Tegnell, el científico detrás de esta estrategia, expresó en varias oportunidades su confianza en este plan. De hecho, el mes pasado el experto dijo que habían logrado su objetivo de evitar que los servicios de salud del país se vieran abrumados. Esto lo sostuvo también afirmando que era muy difícil saber si haber aplicado un bloqueo en su lugar habría evitado más muertes.

Detrás de este tipo de plan no solo está proteger la economía, sino también lograr la “inmunidad del rebaño” en ausencia de una vacuna. Según el experto, el virus había pasado por la capital del país, Estocolmo, dotando de cierta inmunidad a la población. Entre el 15 y 20 por ciento de las personas en la ciudad habían un nivel de inmunidad que “ralentizaría la propagación” en una segunda ola.

De hecho, el primer ministro Stefan Lofven también expresó su confianza en el plan la semana pasada. “Me siento confiado en la estrategia general”, dijo, informó Reuters. “Una razón por la que hemos elegido esta estrategia, y donde hemos apoyado a las agencias, es que todas las medidas deben ser sostenibles en el tiempo”.

Pero la realidad es que aún no hay evidencia suficiente de que esto ocurra realmente así. La Organización Mundial de la Salud y varios estudios han advertido que aún no está claro cuánto tiempo durará esta inmunidad, ni siquiera si en realidad se alcanza tras la infección.

La posibilidad de cambiar de estrategia

Lo que llama la atención es que el mismo Tegnell declaró recientemente que no está completamente seguro de que esta haya sido la decisión correcta. “No estoy convencido en absoluto”, dijo al periódico sueco Aftonbladet el pasado viernes.

El epidemiólogo estatal de Suecia también informó que a pesar de que estas medidas aún están en juego, la Agencia de Salud Pública del país estaba monitoreando constantemente la evolución del brote en el país.

Y es que la tasa de mortalidad del país es mucho más alta que las tasas de sus vecinos que sí aplicaron dicha estrategia. De hecho, es más de seis veces la de Noruega y más de tres veces la de Dinamarca.

“Estamos constantemente pensando en esto… ¿Qué podemos hacer mejor y qué más podemos agregar?” dijo, según The Independent.

“Creo que lo más importante todo el tiempo es intentar hacerlo lo mejor que puedas, con el conocimiento que tenemos y las herramientas que tienes. Y ser humilde todo el tiempo porque quizás tengas que cambiar”, dijo asomando la posibilidad de cambiar de estrategia.

Reino Unido es uno de los países que más se habían apegado a la estrategia de la inmunidad del rebaño. Pero un estudio del Imperial College de Londres estimó que bajo la misma morirían alrededor de 250,000 personas, y con el paso de los días declinaron.

Y la preocupación que mantienen los científicos del mundo sobre Suecia es similar: temen que ocurra un número de muertes innecesariamente alto. Pero si tiene éxito, esto podría servir como evidencia de que otros países pudieran haber enfrentado al coronavirus a un costo significativamente menor sobre su economía.

Referencia:

The architect of Sweden’s decision not to have a coronavirus lockdown says he still isn’t sure it was the right call. https://www.businessinsider.com/coronavirus-sweden-no-lockdown-anders-tegnell-not-convinced-right-call-2020-5