Dado que la epidemiología de COVID-19 en África sigue siendo en buena medida especulativa, un equipo de investigadores de la Universidad de Yale desarrolló uno de los primeros modelos de pandemia para proporcionar estimaciones de prevalencia, incidencia y mortalidad en el continente africano.

Para el 30 de abril, los entes sanitarios africanos informaban que en el continente se tenía registro de unos 39.000 casos confirmados para la infección por coronavirus. Pero los funcionarios de salud pública temen que solo sea cuestión de tiempo antes de que las infecciones comiencen a aumentar exponencialmente en el segundo continente más grande del mundo.

Un contexto complejo

Hasta la fecha, no hay ninguna vacuna o tratamiento efectivo disponible para COVID-19. Por lo tanto, la capacidad de reducir al mínimo las consecuencias devastadoras de la enfermedad depende de la aplicación de intervenciones preventivas no farmacéuticas eficaces, que incluyen restricciones de movilidad, distanciamiento social y cuarentenas, entre otras.

Los hechos han demostrado que la implementación de estas medidas influye directamente en el curso de la pandemia coronavírica. Sin embargo, varias características del virus siguen siendo ambiguas o desconocidas, como el período de incubación (tiempo entre la infección y la aparición de los síntomas), el intervalo de serie (tiempo entre la aparición de los síntomas de un caso primario y uno secundario), el alcance de los casos asintomáticos, la posibilidad de contagio presintomático, la tasa de letalidad y el posible papel del clima en la transmisión.

Los modelos proyectan que, en ausencia de políticas apropiadas, es probable que el continente africano experimente niveles catastróficos de COVID-19.

La complejidad del proceso de infección y recuperación hace que la comprensión adecuada de la dinámica epidemiológica de COVID-19 sea fundamental para su afrontamiento.

Esto es particularmente cierto en África, donde los medios de vida son frágiles y se sabe que las epidemias anteriores, como la del VIH/SIDA y, más recientemente, la del Ébola, han tenido enormes consecuencias sanitarias y socioeconómicas.

Además, ante una nueva pandemia en la región, los ya sobrecargados sistemas de atención sanitaria, que luchan por prestar servicios sanitarios esenciales, correrían un mayor peligro y riesgo de perder los logros alcanzados hasta ahora en las actividades de lucha contra la enfermedad.

Niveles catastróficos

Tomando en cuenta el contexto local y las características pertinentes a la epidemiología de las enfermedades en la región, el equipo de investigación realizó una evaluación de las trayectorias espaciales y temporales de COVID-19 para África para el periodo abril – junio de 2020.

Si bien África se ha quedado atrás del resto del mundo en la introducción de SARS-CoV-2, el virus que causa COVID-19, la investigación muestra que la propagación de la enfermedad está cambiando rápidamente.

Los funcionarios de salud pública temen que solo sea cuestión de tiempo antes de que las infecciones comiencen a aumentar exponencialmente en el continente africano.

Los modelos realizados proyectan que, en ausencia de políticas apropiadas, es probable que el continente africano experimente niveles catastróficos de COVID-19. Para el 30 de junio de 2020, se espera que hasta 16,3 millones de personas en África hayan contraído la enfermedad.

Los investigadores estiman que el norte de África será el más afectado por la pandemia y África oriental la que tenga en menor impacto. Los puntos críticos incluyen Marruecos y Argelia en el norte; Zambia y Djibouti en el este; y Ghana y Costa de Marfil en el oeste.

Se espera que en África meridional los casos acumulados para el 30 de junio alcancen alrededor de 2,9 millones, mientras que en África occidental y en África central se calcula que unas 2,8 y 1,2 millones de personas contraerán la enfermedad, respectivamente.

Considerando las tasas de mortalidad observadas hasta ahora, que oscilan entre el 1 y 3 por ciento de los casos contagiados, se puede proyectar que para finales de junio en la región africana se podrían registrar hasta unas 500.000 muertes a causa del coronavirus.

Los autores del estudio resaltan que comprender los factores que aceleran, así como los que mitigan la propagación y la mortalidad de COVID-19, es fundamental para que las autoridades sanitarias tomen medidas de salud pública sólidas para abordar esta pandemia.

Referencia: COVID-19 pandemic in the African continent: Forecasts of cumulative cases, new infections, and mortality. medRxiv, 2020. https://doi.org/10.1101/2020.04.09.20059154