En varias oportunidades hemos hablado de los efectos positivos que ha tenido la pandemia de COVID-19 sobre el medio ambiente. Fue China el primer país que experimentó una reducción de las emisiones de gases contaminantes con el cierre industrial masivo que debió implementar a principios de año para contener la propagación, pero otros países también han experimentado cambios similares.

Uno de ellos es precisamente España, que entre marzo y abril figuró entre los países con mayor número de contagios y donde incluso fue necesario crear hospitales de campaña para aliviar los centros de salud saturados.

España también aplicó restricciones de salida a los ciudadanos, por lo que varios sectores de la economía se vieron paralizados. Esto también implicó un menor uso del transporte público y de vehículos particulares.

Ahora un informe elaborado por Ecologistas en Acción ha revelado un impacto importante derivado de estas medidas: una reducción del 58 por ciento de los niveles de contaminación atmosférica por dióxido de nitrógeno (NO2), el principal contaminante emitido por los tubos de escape de los automóviles.

Los niveles de NO2 más bajos de la década

El equipo de Ecologistas en Acción analizó los datos oficiales de NO2 recolectados de 129 estaciones de medición en el país europeo durante los meses de marzo y abril de 2020. Estas están distribuidas entre las 26 principales ciudades españolas pobladas con más de 150,000 habitantes.

Al compararlos con los datos de años anteriores, descubrieron que desde que se declaró estado de alarma el 14 de marzo, las medidas dieron lugar a una reducción del 58 por ciento de los niveles de contaminación atmosférica por NO2 en las principales ciudades españolas.

Los niveles de NO2 registrados durante este periodo son los más bajos para los meses de marzo y abril en la última década en todas las ciudades incluidas en el estudio. Pero la mejor parte es que se mantienen muy por debajo de los límtes legales establecidos y de la guía anual de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Las reducciones varían según la región

Los investigadores destacan que las ciudades de la cornisa cantábrica son las que han experimentado una menor reducción de dichas emisiones, lo cual atribuyen a “factores meteorológicos no bien precisados”.

Y es que no solo la disminución del tráfico, sino otros factores como las precipitaciones y la inestabilidad atmosférica características de la primavera puede contribuir de manera significativa en la mejora general de la calidad del aire.

Mientras que las ciudades del litoral mediterráneo son las que más han rebajado los niveles de NO2. En Alicante la reducción de NO2 fue de 72 por ciento, en Valencia 69 por ciento, seguidas Zaragoza y Oviedo con 45 y 42 por ciento respectivamente. Por su parte, Madrid ha registrado una reducción de 59 por ciento y Barcelona de 62 por ciento en promedio.

El informe también sugiere que la mejora de la calidad del aire está ocurriendo de manera generalizada a pesar de dichas diferencias. Aunque también es necesario recordar que los métodos de medición entre ciudades son algo diferentes, por lo que no necesariamente sean comparables.

El estudio no consideró los cambios derivados de las diversas prórrogas del estado de alarma, durante las cuales se han aplicado restricciones de diversa intensidad. Sin embargo, informa que la caída de la contaminación por NO2 fue superior en el promedio del mes de abril, donde fue de 60 por ciento, que en la segunda quincena de marzo, de 55 por ciento.

Referencia:

Efectos de la crisis de la COVID-19 en la calidad del aire urbano en España. https://www.ecologistasenaccion.org/140177/