Hasta el 29 de abril, Cuba había confirmado 1,500 contagios de COVID-19, de los cuales alrededor de 800 se encuentran activos, y 61 fallecidos por la enfermedad. A pesar de ser datos significativos para esta pequeña isla, siguen siendo menores que las de otros países de Latinoamérica, lo cual ha llamado la atención.

Tal parece que las autoridades cubanas han puesto en marcha un estricto régimen de vigilancia epidemiológica, no solo enfocado en detectar los casos positivos de COVID-19, sino también aquellos contactos cercanos.

Siguiendo esta dinámica, se le ha hecho seguimiento epidemiológico a casi 3,000 personas, mientras que otras 6,900 han quedado bajo observación dentro de sus casa. Entonces Cuba tiene alrededor de 800 casos activos, pero casi 10,000 personas bajo aislamiento preventivo para confirmar cualquier caso a tiempo y evitar que propaguen el virus.

Aunado a ello, durante los primeros 45 días desde que se registró el primer contagio, se han realizado en promedio 802 pruebas de coronavirus por día.

Según la Organización Panamericana de Salud (OPS), estas medidas, en conjunto, constituyen una estrategia agresiva contra la pandemia que ha arrojado resultados favorables, aunque muchos duden de las cifras divulgadas hasta ahora.

Un plan intersectorial

El pasado domingo, durante la presentación del reporte diario oficial en cadena nacional, Francisco Durán García, director de Epidemiologia del Ministerio de Salud Pública (Minsap), respondió algunas preguntas sobre el plan aplicado para abordar el brote de coronavirus en la isla.

Indicó que en enero Cuba ya había elaborado su plan de prevención y control del coronavirus, aunque en aquel momento no representaba una gran amenaza. Y calificó la estrategia actual como “intersectorial”, ya qu einvolucra a múltiples sectores de la institucionalidad. “Esto no lo puede resolver solo el sistema de salud”, reconoció.

Y a pesar de que hay altas expectativas de que este plan dé buenos resultados a largo plazo, el funcionario cubano reconoció que no están “totalmente satisfechos” con los obtenidos hasta ahora.

“Quisiéramos que fueran menos los casos, los casos graves, los casos críticos y, sobre todo, los fallecidos, pero indiscutiblemente se involucró a todos los organismos para lograr mejores resultados”.

Los inconvenientes en la lucha contra el COVID-19 en Cuba

Y no se equivoca Durán con sus declaraciones. Y es que a pesar de que el plan suena tan bueno, llevarlo a cabo es más difícil de lo que muchos imaginan.

Según un informe de la BBC, Cuba adecuó los centros de salud para poder recibir miles de pacientes de coronavirus, y además de instaló hospitales de campaña en unidades educativas, universidades y otros espacios. Estos están reservados en particular para aquellas personas que tuvieron contacto con pacientes confirmados, mientras que los contagios oficiales se han ubicado en otros centros de salud.

Pero a pesar de esta organización tan estratégica, se han escuchado denuncias de personas que se vieron en la necesidad de dos a tres centros de aislamiento antes de poder aislarse formalmente debido a la falta de camas. Estos provienen principalmente de La Habana, la capital, donde se concentra la mayor cantidad de pacientes.

Además, se han colado comentarios de que en algunas regiones las personas no respetan el aislamiento tanto como deberían, y suelen salir a la calle.

El tratamiento aplicado en Cuba

Seguramente te topaste en algún momento con noticias en Internet que informaban que Cuba tenía una posible cura para el coronavirus. Considerando el contexto actual, en el que la Organización Mundial de la Salud y los resultados de diferentes estudios sugieren que no hay un tratamiento específico para aliviar el COVID-19, esto suena bastante curioso y no está de más indagar en ello.

En la isla caribeña se han estado aplicando tres medicamentos para las personas que dan positivo para el coronavirus: el antirretroviral Kaletra, la cloriquina (muy recomendada por Donald Trump) y el más popular, el Interferon Alfa 2b, un antiviral elaborado con tecnología cubana.

Este último es producido en Cuba y China por una empresa que trabaja para ambos países, y aunque su eficacia aún no ha sido verificada formalmente por la ciencia, el Minsap ha resaltado que la implementación del Interferón Alfa 2b como tratamiento ha arrojado buenos resultados.

Expectativas favorables para Cuba

Sin embargo, José Moya, representante de la OPS en Cuba, aún consciente de que es muy pronto para cantar victoria, se mantiene optimista al respecto y sugiere que este modelo de vigilancia epidemiológica puede arrojar buenos resultados.

“Según las proyecciones hechas, la curva (de contagios) en Cuba se encuentra en un escenario favorable, pero eso no significa que el tema ya esté controlado. Faltan unas semanas más de esfuerzo hasta aplanar la curva”.

Como muchos saben, algunos países ya están enfrentando segundas olas del brote de coronavirus, y es probable que esto también ocurre en Cuba y otras naciones latinoamericanas, por lo que las autoridades deben continuar alerta.

Referencia:

Coronavirus en Cuba: cómo funciona el agresivo modelo de vigilancia epidemiológica contra la covid-19 en el país con los mejores indicadores de salud de América Latina. https://www.bbc.com/mundo/noticias-america-latina-52496344