Las dinámicas sociales son complejas y están constantemente evolucionando. Por lo tanto, decidir sobre la mejor acción a tomar en un momento dado requiere que sopesemos apropiadamente las recompensas y pérdidas potenciales en escenarios fundamentalmente inciertos.

Debido a que los humanos tenemos intenciones ocultas y dinámicas que no siempre son observables para los demás, la información social en particular es sumamente incierta. A pesar de esto, parecemos ser notablemente competentes en adaptar nuestro comportamiento en respuesta a las situaciones inciertas que experimentamos.

Adaptación a situaciones inciertas

En este contexto, los resultados de un reciente estudio realizado por investigadores de la Universidad de Brown mostraron que los individuos sanos reconocen fácilmente cuándo las personas a su alrededor se vuelven cada vez menos confiables, y reaccionan, de manera adecuada, alejándose. Pero también revelaron que este comportamiento era inverso en las personas con niveles significativos de ansiedad.

Para llegar a estas conclusiones, los investigadores reclutaron a 350 participantes clínicamente diversos, una cuarta parte mostraba síntomas de trastorno de ansiedad generalizada, y diseñaron dos actividades que medirían las habilidades de los participantes para aprender y adaptarse en situaciones inciertas.

En los experimentos realizados, los investigadores observaron que las personas ansiosas invirtieron repetidamente en relaciones que ya no les valían la pena.

Inicialmente, los investigadores pidieron a los participantes que jugaran en tres máquinas tragamonedas en línea diferentes. Sin el conocimiento de los sujetos, las máquinas fueron manipuladas: una fue diseñada para devolver ganancias consistentemente buenas al principio, pero luego de unas vueltas, no ofrecía ganancias. La segunda perdió constantemente el dinero de los participantes al principio, pero luego comenzó a ser más rentable, y la tercera fue inconsistente resultando en un juego sin ganancias ni pérdidas.

Los investigadores observaron que casi todos los participantes, incluidos aquellos con síntomas de ansiedad, notaron los patrones de las máquinas y ajustaron su comportamiento en consecuencia: invirtieron menos dinero en la primera máquina e invirtieron más en la segunda, cuando notaron que sus retornos mejoraron.

Un juego de confianza

Luego, los investigadores guiaron a los participantes a través de un juego de confianza en el que podían dar a los otros jugadores entre 10 centavos y 1 dólar por ronda. El dinero que regalaban en cada ronda cuadruplicaba inmediatamente su valor para el beneficiario, quien tenía la opción de devolver una parte de ese dinero al participante.

Los participantes, en realidad jugaban al juego de la confianza con algoritmos, no con personas. Algunos algoritmos inicialmente devolvieron un gran porcentaje del dinero cuadruplicado pero gradualmente se volvieron menos generosos; otros fueron inicialmente tacaños con las cantidades que devolvieron pero aumentaron su generosidad con el tiempo.

El estudio encontró que los individuos sanos reconocen fácilmente cuándo las personas a su alrededor se vuelven cada vez menos confiables, y reaccionan, de manera adecuada, alejándose.

Los investigadores notaron que los comportamientos de las personas sanas cambiaron aún más rápidamente en el juego de confianza que en el juego de máquinas tragamonedas, es decir, reaccionaron a los comportamientos cambiantes en los otros “jugadores” al comenzar rápidamente a dar más dinero a aquellos que gradualmente fueron más generosos y a dar menos a aquellos que comenzaron a compartir con moderación.

Este comportamiento sugirió a los investigadores que a la mayoría de las personas sanas les resulta más fácil adaptarse a situaciones sociales inciertas que a la incertidumbre no social.

Pero no todos los participantes fueron tan rápidos en ajustar su comportamiento. Aquellos que habían reportado síntomas de trastorno de ansiedad general dieron más dinero a sus compañeros “jugadores” consistentemente generosos y menos dinero a los constantemente tacaños, pero cuando se encontraron con “jugadores” que inicialmente fueron generosos y se volvieron cada vez más tacaños, continuaron regalando grandes porciones de su dinero. En otras palabras, los pacientes ansiosos parecían continuar invirtiendo en relaciones que ya no les valían la pena.

Este comportamiento en realidad no sorprendió a los autores del estudio. Se sabe por investigaciones anteriores que las personas con síntomas de ansiedad tienden a ser menos tolerantes con la incertidumbre. Incluso en algunas situaciones no sociales las personas ansiosas son menos capaces de adaptarse a situaciones cambiantes.

Referencia: Anxiety Impedes Adaptive Social Learning Under Uncertainty. Psychological Science, 2020. https://doi.org/10.1177/0956797620910993