La llegada del coronavirus a América Latina ha sido mucho más tardía que la de este a otros continentes como Asia o Europa. Incluso, el norte del propio continente se vio afectado mucho antes de los países centro y sur americanos.

Esto, de un modo u otro, les ofreció la posibilidad de desarrollar planes de acción con anterioridad y prepararse para la inminente llegada del virus a sus territorios. En efecto, a medida que el coronavirus comenzó a hacer presencia en las diferentes naciones, casi todas activaron planes de emergencia específicos para combatir la enfermedad.

Sin embargo, no todos han sido efectivos en esto, casos como los de Ecuador o Brasil mantienen al mundo preocupado. Esto por el descontrol que parecen tener en cuanto a la dispersión de la enfermedad en sus territorios y también por las cifras de mortalidad que estos reflejan.

Del otro lado del espectro, nos encontramos con Costa Rica, una nación que ha logrado mantener una tasa de mortalidad tan baja que no solo la clasifica como una de las más reducidas de América Latina, sino que compite con las mejores cifras en el mundo.

El éxito de Costa Rica

Crédito: BBC Mundo.

La nación con 5 millones de habitantes se encuentra densamente poblada en la zona metropolitana de San José. Para este momento, al menos tres cuartos de la población de todo el país se encuentran viviendo en esta área.

Por lo que, controlar la enfermedad allí ha sido clave para evitar que los números de Costa Rica escalen más rápido de lo que les es posible manejar. Justo ahora, el país solo ha reportado poco más de 700 contagios. Asimismo, ya al menos 320 individuos se han recuperado satisfactoriamente. Por lo que cuentan con poco menos de 400 casos activos.

De estos, solo 16 se encuentran hospitalizados y, de entre ellos, solo la mitad ha requerido ingresar a las zonas de cuidados intensivos. Finalmente, a dos meses de la llegada del COVID-19 a su territorio, Costa Rica solo ha reportado un total de 6 fallecidos. El secreto de su éxito se debe a la conjunción de diversos factores.

Un sistema de salud proactivo

Uno de los primeros puntos de destacan sobre las acciones de Costa Rica ha sido su modo de actuar ante la crisis. Gracias al desarrollo de lo que han llamado Equipos Básicos de Atención Integral de la Salud (EBAIS) los costarricenses nunca han tenido la ayuda demasiado lejos.

En caso de que se presente la sospecha de un caso, estos pueden acudir a la sede temporal de EBAIS más cercana a su hogar. Si se considera que su caso lo amerita, se le realiza una prueba por el COVID-19.

Mientras los resultados llegan, la persona pasa a estar en confinamiento en su propia casa. Allí, los doctores la visitan al menos una vez interdiario para monitorear su condición. En caso de que el resultado sea positivo, el aislamiento en el hogar se mantiene y las visitas de los médicos también se convierten en entregas a domicilio de medicamentos.

De este modo, la persona contagiada no debe salir de su hogar más de lo necesario y tiene acceso a un tratamiento que al menos permite aligerar los síntomas. Asimismo, usan plataformas como WhatsApp para que los pacientes puedan tener una comunicación rápida y fluida con sus doctores. En estos casos, se piensa en la hospitalización solo si el caso del paciente se complica.

Las reformas realizadas en las décadas de los noventa y los dos mil en el sistema de salud del país han sido las que han permitido que la nación ofrezca esta respuesta unificada. Con el tiempo, han logrado integrar todos sus centros de salud y unir esfuerzos, de forma que, en la actualidad, son capaces de presentar este único frente sólido y bien organizado para plantarle la cara al coronavirus.

Sistema EBAIS – la clave del éxito

Como ya lo hemos mencionado, los sistemas de monitoreo y respuesta al coronavirus conocidos como EBAIS han sido vitales durante la pandemia. Actualmente, el país ha establecido más de mil clínicas en todo el país llenas con personal especializado (enfermeras, asistentes técnicos, farmacéuticos, etcétera).

Gracias a esta disposición de las fuerzas de la salud, Costa Rica ha logrado desarrollar una primera línea de defensa efectiva contra el COVID-19. Esto debido a que son capaces de frenar la enfermedad y los contagios cuando esta no se encuentra tan avanzada. Lo que ofrece un mayor rango de acción no solo para tratarla, sino para detectar y aislar a los posibles contactos.

Soportando los altibajos

A pesar de su acción rápida, el primer mes en el que Costa Rica manifestó la presencia del COVID-19 también tuvo su peor racha de reportes de contagios. Específicamente, el 24 de marzo tuvieron su momento más oscuro cuando los reportes de contagios dieron un salto inesperado y se hallaron 60 infectados en un solo día.

Afortunadamente, las acciones de contención costarricenses dieron resultados y, luego de ese pico, las cifras diarias comenzaron a descender. Con esto, comenzaron a reportar solo 20 casos al día y ahora llevan un conteo promedio de 10 reportes diarios.

Su sistema de monitoreo desde casa les ha permitido mantener la enfermedad a raya sin necesidad de sobrecargar sus sistemas de salud. Por esto, incluso ahora la mayor parte del aparato de salud del país se encuentra disponible para actuar cuando se lo necesite. Ya que solo tienen que atender 16 hospitalizaciones, en comparación con las posibles 400 que tendrían si hubieran decidido internar a todos los que dieran positivo en la prueba del COVID-19.

Los respiradores no son un problema en Costa Rica

Mientras que otras partes del mundo se preocupan por la clara escasez de respiradores, Costa Rica está tranquila. El país ya tiene en existencia unos 400 de los que, por ahora, solo usa 8. Asimismo, ha hecho una compra de 300 equipos adicionales, para poder estar preparados. De este modo, en estos momentos, el país cuenta con más ventiladores de respiración asistida que casos activos de la enfermedad.

Otras medidas tomadas por el país

Apenas se presentaron las primeras cifras de dos dígitos de contagios en el país, Costa Rica no dudó en tomar acciones. Rápidamente cerró locales comerciales, escuelas, universidades, espacios turísticos y suspendió todo tipo de actividades masivas dentro de su territorio.

Según las estadísticas reportadas por Google, con datos tomados de la ubicación de los celulares de los costarricenses, los viajes a comercios o espacios públicos se redujeron un 84%. Igualmente, la cantidad de salidas a diversos centros recreativos o a las playas bajó un 82%. Esto demuestra que Costa Rica, además de tomar medidas rápidas, contó con la colaboración de su población. Un detalle con el que muchos países en la actualidad no cuentan, incluso en medio de la coyuntura del COVID-19.

Los frutos de invertir en las personas

Costa Rica es uno de los pocos países en América que invierte más del 6% de su Producto Interno Bruto en el sector de la salud. Junto a ella, podemos encontrar otros ejemplos como Estados Unidos, Canadá, Cuba y Uruguay. Sin embargo, es claro que ninguno de ellos ha tenido resultados tan exitosos o notorios como los de la nación costarricense.

Pare del éxito entonces del país ha sido también gracias a la cooperación de sus ciudadanos. Costa Rica también ha invertido mucho en áreas como la seguridad social y la educación en lugar del desarrollo militar.

Como consecuencia de esto, en momentos de crisis, la población (sintiéndose segura con las acciones de su gobierno) ha acatado notoriamente las medidas de seguridad establecidas por el país. Debido a esto, el tráfico en las zonas más pobladas de la nación ha disminuido y, con él, la posibilidad de que la enfermedad se extienda.

¿El secreto del éxito?

Parte el éxito de Costa Rica en la batalla contra el COVID-19 no tiene que ver directamente con sus acciones ante este. De hecho, detalles como tener un servicio de agua potable constante y estable también han favorecido mucho a la población y su capacidad para acatar las directrices del gobierno. Asimismo, el país cuenta con un sistema funcional de entregas a domicilio que permite a sus ciudadanos verdaderamente quedarse en casa todo lo posible. Lo que evita las grandes conglomeraciones de personas en puntos de riesgo como los mercados.

Los riesgos no están ausentes

Aun así, Costa Rica no se encuentra totalmente libre de amenazas, los movimientos interfronterizos de sus vecinos nicaragüenses pueden llegar a ser un gran problema para el país. A diferencia de ellos, su nación vecina no ha tomado casi precauciones contra el COVID-19 y permitir el flujo libre de sus ciudadanos podría ser peligroso.

Sin embargo, el 8% de la población de Costa Rica es nicaragüense, por lo que se trata de una masa que no se puede ignorar ni excluir. El gobierno debe manejarse con extremo cuidado con estos casos para evitar que se conviertan en focos de contagio.

Tal como lo comentamos, la mayor parte de la población del país se encuentra en el área de San José. Esto, aunque ha sido una ventaja estratégica a la hora de destinar fondos y esfuerzos para cercar al virus, también puede ser un gran riesgo. Ya que, de explotar un brote en la zona, el contagio podría ser tan veloz que se volvería inminente.

Algunos políticos señalan que, para mantener verdaderamente la seguridad de la población, es necesario aumentar la cantidad de pruebas de despistaje realizadas. Por ahora, estas están en una proporción de 250 cada 100 mil habitantes, un número promedio en Latinoamérica. Esta podría ser una ayuda, sin embargo, la nación no puede relajarse justo ahora que está a punto de superar la primera crisis de contagios, por lo que, incluso realizando las pruebas, las otras medidas de prevención ya instauradas deberán seguir activas.