Christopher Wray, el director del FBI.

En una reciente disputa legal que WhatsApp mantiene con el fabricante israelí de softwares espías, NSO Group, han salido a la luz documentos que relacionan al actual jefe del FBI, Christopher Wray, con la empresa estadounidense.

Justo antes de que explorara la crisis del coronavirus, la tensión en los Estados Unidos era fuerte. Esto debido a los constantes encontronazos entre el gobierno de este país y las grandes compañías de tecnología.

Los clamores de estas sobre que su deber era proteger la información de los usuarios, chocaban con las repuestas de este, que aseguraba que permitirlo implicaría cortar la posibilidad de acción a los organismos de vigilancia y regulación estadounidenses.

Ya es bien sabido que empresas como Apple han estado en la mira, al igual que aplicaciones como WhatsApp, que es propiedad de Facebook. Ahora, se sabe que Wray, uno de los principales detractores de los sistemas de cifrado de esta app, tan solo 5 años atrás los defendió en los tribunales en su práctica como abogado privado.

En aquel entonces…

Durante el 2015, el ahora director del FBI trabajó como abogado en el bufete King & Spalding en Washington. Este, a su vez, le prestó servicios a WhatsApp y lo representó en los tribunales.

Durante este tiempo, Wray estuvo a la orden de WhatsApp y estableció defensas firmes que expresaban la necesidad de la existencia del cifrado que ahora la app posee. Dentro de los pocos detalles que se tienen de esto, destaca que usara como argumento que esta se trata de una protección vital para los usuarios.

Ya que permite que quienes utilicen el servicio tengan la tranquilidad de que sus comunicaciones están seguras. Además, aseveraba que este era el único modo de verdaderamente evitar que los contenidos de los chats fueran leídos por agentes externos sin autorización del verdadero dueño de la información, el usuario.

Ahora…

Junto con la administración de Trump, un nuevo director de FBI se alzó, el propio Wray. Desde entonces, ha emprendido una campaña feroz en contra del cifrado de extremo a extremo de WhatsApp, y contra el encriptado de datos en general.

No han sido pocas las veces que el gobierno se ha enfrentado a Facebook esperando que la empresa desista de su idea de continuar ofreciendo chats cifrados. Sabemos que esta no se ha destacado particularmente por su protección de los datos. No obstante, su rama, WhatsApp, sí se ha brillado por este detalle y se ha negado fervientemente a cambiar ese hecho.

A pesar de esto, la Casa Blanca no ha dejado de intentar. Para sustentar sus solicitudes, acusan a estos métodos de ser facilitadores de conductas criminales y terroristas. Esto debido a que, si los datos están verdaderamente cifrados, ni siquiera el gobierno podrá rastrear las comunicaciones que se realizan por estas plataformas ni los archivos que se comparten.

 “En el mejor interés del pueblo estadounidense”

A pesar de que los documentos no tenían la intención de desatar este tipo de polémica, la verdad es que han hecho que todas las miradas se posen sobre el director del FBI. Por esto mismo, el bureau de vigilancia y seguridad decidió declarar en nombre de Wray lo siguiente:

“Cuando [Christopher Wray] era abogado en ejercicio privado representó los intereses de sus clientes y abogó en su nombre, como resultado de lo cual se ganó la reputación de ser un profesional legal altamente calificado y solicitado. Como todos los demás abogados, su deber de lealtad era con su cliente, y no puso sus puntos de vista personales por encima de los intereses de sus clientes ni les permitió afectar el trabajo legal que hizo para estos. Hoy, como director del FBI, su deber es actuar en el mejor interés del pueblo estadounidense”.

Con esto, esperan poder lograr que el público vea la diferencia en las dos posturas que tuvo Wray. Según sus declaraciones, a pesar de sus apreciaciones personales, el actual jefe del FBI y entonces trabajador de King & Spalding defendió al cifrado de datos por su relación con la empresa.

Entonces, expresan que, ahora que es la cabeza de esta reconocida organización gubernamental, su deber ya no es complacer a una compañía, sino velar por el bien de la mayoría. Y, claramente, para ellos, este implica que el gobierno pueda observar sin restricciones todas y cada una de las comunicaciones de sus ciudadanos –con el cifrado estando lo más lejos posible.