La carga de mortalidad por la enfermedad coronavírica COVID-19, que oscila entre el 4,3 y el 14,6 por ciento, se ha atribuido predominantemente a una neumonía bilateral progresiva que, en última instancia, puede evolucionar hacia el síndrome de dificultad respiratoria aguda (SDRA), un cuadro clínico difícil de manejar.

Aunque la fisiopatología pulmonar subyacente sigue sin comprenderse del todo, la infección grave por COVID-19 se asocia a una marcada infiltración de células inflamatorias alveolares, junto con una respuesta inmune sistémica conocida como tormenta de citoquinas.

Coagulación anormal

Aunque la fisiopatología subyacente a la COVID-19 grave sigue sin comprenderse bien, los datos acumulados sugieren que una coagulopatía –condición en la que la sangre se coagula de forma anómala– centrada en el pulmón puede desempeñar un papel importante en el riesgo de mortalidad asociado a la enfermedad.

Los investigadores encontraron que en los pacientes con infección grave por COVID-19 se produce una coagulación sanguínea anormal que causa microcoágulos en los pulmones.

En línea con este enfoque, los resultados de un estudio realizado por investigadores del Colegio Real de Cirujanos de Irlanda (RCSI, por sus siglas en inglés) revelaron que los pacientes hospitalizados con infección grave por COVID-19 presentan una coagulación sanguínea anormal que contribuye a la muerte en algunos pacientes.

Para el estudio, que se llevó a cabo en el Hospital St. James en Dublín, el equipo de investigación evaluó a un total de 83 pacientes (55 hombres y 28 mujeres) con edades comprendidas entre 26 y 92 años, de los cuales 67 eran caucásicos, 10 eran asiáticos, 5 eran africanos y 1 era de etnia latina.

Los investigadores encontraron que en los pacientes con infección grave por COVID-19 se produce una coagulación sanguínea anormal que causa microcoágulos en los pulmones. Adicionalmente evidenciaron que los pacientes con niveles más altos de actividad de coagulación sanguínea tenían un pronóstico significativamente peor y eran más propensos a requerir la admisión a la unidad de cuidados intensivos.

Una probable explicación

Además de la neumonía que afecta los pequeños alvéolos dentro de los pulmones, el equipo observó cientos de pequeños coágulos de sangre en los pulmones. Este escenario, que no se ve con otros tipos de infección pulmonar, podría explicar por qué los niveles de oxígeno en la sangre caen tan dramáticamente en los pacientes con COVID-19 grave.

Los resultados del estudio revelaron que los pacientes con infección grave por COVID-19 están experimentando una coagulación sanguínea anormal que contribuye al riesgo de mortalidad.

En referencia a los resultados, el doctor James S. O ‘Donnell, investigador afiliado a la Escuela de Farmacia y Ciencias Biomoleculares del RCSI y coautor del estudio, señaló:

“Nuestros nuevos hallazgos demuestran que COVID-19 está asociado con un tipo único de trastorno de coagulación sanguínea que se enfoca principalmente en los pulmones y que indudablemente contribuye a los altos niveles de mortalidad que se observan en pacientes con COVID-19”.

Los autores del estudio manifiestan que, a fin de poder desarrollar tratamientos más efectivos, particularmente para los pacientes de alto riesgo, es fundamental contar con una comprensión de cómo se forman estos microcoágulos dentro del pulmón.

En el futuro inmediato se requerirá realizar nuevos estudios que evalúen si los diferentes tratamientos anticoagulantes pueden tener un impacto positivo en reducir el riesgo de formación de coágulos, particularmente en pacientes de alto riesgo.

Referencia: COVID‐19 Coagulopathy in Caucasian patients. British Journal of Hematology, 2020. http://doi.org/10.1111/bjh.16749