Los golpes en la cabeza de cualquier índole pueden ser una gran causa de preocupación. Ya que, si son muy graves, pueden producir daños en el cerebro y ocasionar una lesión cerebral.

A su vez, esta puede generar fallas cognitivas tanto leves como algunas capaces de amenazar la vida de la persona. En ocasiones, en individuo puede caer en un coma y necesitar asistencia especializada para mantenerse vivo.

En estos casos, se suelen hacer estudios para determinar el estado de conciencia de la persona y cuáles son sus posibilidades de recuperarse. Por lo general, esto se realiza con una serie de largos y complicados exámenes.

Ahora, un nuevo estudio publicado en la revista Nature podría haber abierto el camino a una alternativa más rápida para conseguir esta información. ¿La ventaja? Es tan sencilla que, básicamente, solo requiere de un estímulo olfativo lo suficientemente fuerte.

Los estímulos olfativos y los estados de conciencia de los pacientes

La investigación se llevó a cabo con 143 pacientes con los que tuvieron en total 146 sesiones en el transcurso de unas semanas. En cada uno de estos encuentros, a estos se les presentaban tres frascos frente a su nariz.

De uno a uno, los envases desfilaron frente a los pacientes. Uno de estos estaba relleno con champú, otro tenía pescado podrido y el último estaba completamente vacío. Luego, los investigadores analizaron que tan fuertes habían sido las inhalaciones de los pacientes frente a cada estímulo.

Rápidamente pudieron detectar que aquellos con un estado de conciencia mínimo, eran capaces de responder al olor inhalaban con una notoria mayor intensidad cuando tenían enfrente los frascos llenos. Por otro lado, aquellos que se clasificaban como “sin respuesta” y no demostraban ni un pequeño nivel de conciencia no respondían a ninguno de los estímulos olfativos.

Una respuesta activa al olor es un buen augurio

Uno de los detalles más resaltantes de la investigación fue que, de los 24 individuos clasificados como “sin respuesta”, 10 reaccionaron al olor y pasaron a presentar signos mínimos de conciencia.

Esto indica que, de algún modo, el olor abrió una ventana de recuperación para el paciente. O, mejor dicho, permitió a los doctores que un caso que en circunstancias normales no daría señales de esperanza, podía aún responder a determinados estímulos.

La capacidad de reaccionar a los olores también se pudo relacionar con unas posibilidades de recuperación mayores. Asimismo, notaron que aquellos que habían respondido positivamente al olor podían vivir en promedio unos 3 años y medio más, luego de la lesión.

Un nuevo método de diagnóstico ha nacido

Actualmente, los sistemas de imágenes cerebrales son los más utilizados para determinar los niveles de conciencia de una persona con una lesión cerebral. Sin embargo, estos métodos a pesar de ser acertados, pueden llegar a ser tan complicados como costos.

Con la posibilidad que ofrece el nuevo conocimiento entre la capacidad de percibir el olor y la de recuperación de un paciente, se podrían diseñar métodos alternativos que hagan uso de esta información para dar pronósticos sobre la salud de la persona. Sumado a esto, como se trata de un método económico, sería relativamente fácil expandir su uso y hacer que sea aplicado uniformemente en los sistemas de salud.

Desde el punto de vista médico, no es tan extraño que la capacidad olfativa muestre una relación tan cercana con nuestra conciencia. En realidad, el sentido del olfato cuenta con un vínculo directo con el cerebro. Por lo que, el medir el estado del primero, puede ser un indicador fehaciente del nivel del segundo.

Los diagnósticos actuales de las lesiones cerebrales tienen un alto porcentaje de error

Incluso ahora, los diagnósticos para este tipo de problemas siguen presentando fallas. De hecho, el porcentaje de error en los pronósticos de estos casos llega hasta el 40%.

Por este motivo, no está de más pensar en el desarrollo de nuevas herramientas que permitan complementar a las ya existentes. Tan solo dentro de este pequeño experimento se pudo ver que 10 de los 24 pacientes que “no respondían” sí contaban con algunas capacidades de reacción. Debido a lo cual, al menos esta decena de personas tenía más oportunidades de recuperarse de las que reportaban los sistemas de diagnóstico tradicionales.

Una oportunidad para mejorar los tratamientos

El utilizar esta nueva herramienta también podría significar en una mejoría general en la precisión de los tratamientos aplicados. Con un diagnóstico erróneo, una persona con la posibilidad de recuperarse podría no recibir el apoyo que necesita para hacerlo.

Contar con una alternativa como la que ofrece el examen de respuesta a estímulos olfativos permite sacar ese problema de la mesa. Luego, esta información también permite comprender un poco mejor el estado de conciencia de la persona y los patrones de su lesión cerebral.

Por lo que, a la hora de diseñar un plan para enfrentar su condición, se puede usar esta información para desarrollar un tratamiento más específico para cada individuo. Los científicos han aclarado que debido al reducido tamaño de la muestra, aún son necesarios más estudios que avalen sus resultados. Pero, como un primer paso, estos datos le abren a la medicina un nuevo mundo de posibilidades.

Referencia:

Olfactory sniffing signals consciousness in unresponsive patients with brain injuries: https://doi.org/10.1038/s41586-020-2245-5