Aunque el mecanismo neurobiológico de la esquizofrenia sigue siendo en gran medida elusivo, en pacientes con este trastorno psiquiátrico se ha informado de manera constante sobre una correlación entre los síntomas negativos de la enfermedad y una reducción de la sustancia blanca en el cerebro.

La materia blanca en el cerebro está compuesta de oligodendrocitos, células especiales que envuelven las partes de las neuronas que llevan las señales salientes, lo que les ayuda a comunicarse entre sí. Los síntomas característicos de la esquizofrenia, que incluyen alucinaciones y la incapacidad de distinguir la realidad de la fantasía, podrían originarse por anormalidades de la materia blanca que provocan una comunicación irregular entre las neuronas.

Deficiencia reveladora

En línea con esta visión, un estudio realizado por Investigadores del Centro para la Ciencia Cerebral RIKEN en Japón, reveló una deficiencia en el cerebro de las personas con esquizofrenia, un hallazgo que podría fundamentar el desarrollo de nuevas terapias farmacológicas.

Los autores del estudio señalan que prevenir la degradación de esta molécula grasa podría ser un nuevo enfoque para el desarrollo de terapias farmacológicas para tratar la esquizofrenia.

Al realizar una comparación postmortem, los investigadores encontraron una asociación entre la esquizofrenia y niveles más bajos de lo normal de S1P, un tipo de molécula grasa que se encuentra en la sustancia blanca del cerebro.

Para el estudio, el equipo de investigación examinó los esfingolípidos, un grupo de lípidos que se sabe que tienen muchas funciones, algunas relacionadas con la materia blanca.

Un nuevo enfoque

El análisis del tracto de materia blanca que conecta el hemisferio izquierdo y derecho del cerebro mostró una deficiencia severa en S1P, un esfingolípido necesario para la producción de oligodendrocitos. Otras pruebas mostraron que, aunque se habían producido cantidades normales de S1P, en personas con esquizofrenia, se metabolizaba y degradaba de forma anómala.

Después de evidenciar la deficiencia de esfingolípidos S1P en individuos con esquizofrenia, los investigadores examinaron los cerebros postmortem de personas con trastorno bipolar o trastorno depresivo mayor, encontrando que los niveles de S1P no diferían de los cerebros normales, lo que indica que la deficiencia se asocia específicamente con la esquizofrenia y no es una característica común de los trastornos mentales.

Los síntomas característicos de la esquizofrenia incluyen alucinaciones y la incapacidad de distinguir la realidad de la fantasía.

Por lo tanto, explican los autores del estudio, prevenir la degradación de S1P podría ser un nuevo enfoque para el desarrollo de fármacos en el tratamiento de la esquizofrenia.

En referencia a las implicaciones de estas observaciones, la investigadora Kayoko Esaki, afiliada al Laboratorio de Psiquiatría Molecular del Centro RIKEN y autora principal del estudio, puntualizó:

“Los medicamentos que previenen la degradación de esfingolípido S1P podrían ser particularmente efectivos en el tratamiento de la esquizofrenia”.

Estos resultados sugieren que un metabolismo S1P alterado puede ser la base de los déficits en la diferenciación de oligodendrocitos y la formación de mielina, lo que lleva a las anomalías estructurales y moleculares de la materia blanca notificadas en en pacientes con esquizofrenia.

Referencia: Evidence for Altered Metabolism of Sphingosine-1-Phosphate in the Corpus Callosum of Patients with Schizophrenia. Schizophrenia Bulletin, 2020. https://doi.org/10.1093/schbul/sbaa052