Cuando alguien se infecta con el coronavirus que causa la enfermedad COVID-19, su sistema inmune comienza a producir anticuerpos, protectores celulares especializados que reconocen el patógeno y lo combaten.

Una vez que esa persona se ha recuperado, su sangre retiene los anticuerpos. Transfundir esos anticuerpos en un paciente con COVID-19 podría ayudarlos a defenderse de su propia infección, lo que les dará tiempo hasta que su sistema inmunitario comience a producir sus propios anticuerpos.

Efectividad y seguridad puesta a prueba

Este tratamiento se conoce como terapia de plasma convaleciente, y en realidad no se trata de un enfoque novedoso. Esta terapia sido utilizada para tratar a pacientes con sarampión antes de que se desarrollara la vacuna y se ha utilizado en pacientes con ébola, SARS y MERS, así como en la pandemia gripal de 1918, demostrando ser una alternativa capaz de reducir la gravedad de la enfermedad y mejorar las tasas de supervivencia.

Los científicos aún no han determinado si esta estrategia funciona contra COVID-19 y aún quedan muchas incógnitas prácticas sobre su aplicación. En este sentido, investigadores del Sistema de Salud Montefiore, el Colegio de Medicina Albert Einstein y la Universidad de Nueva York en Langone han lanzado un ensayo clínico para evaluar la efectividad y seguridad de la terapia de plasma convaleciente en pacientes infectados con el coronavirus SARS-CoV-2.

Cuando alguien se infecta con el coronavirus su sistema inmune comienza a producir anticuerpos, protectores celulares especializados que reconocen el patógeno y lo combaten.

El ensayo aleatorizado de fase I busca inscribir a 300 pacientes hospitalizados de 18 años o más en 7 centros hospitalarios. El ensayo está diseñado para enfocarse en pacientes dentro de un período de tiempo limitado (de tres a siete días después del inicio de los síntomas), durante el cual los pacientes están lo suficientemente enfermos como para ser hospitalizados, pero antes del inicio de una dificultad respiratoria abrumadora provocada por una inflamación sistémica.

Opción de tratamiento

El objetivo del ensayo es ver si el plasma de las personas que se han recuperado de COVID-19 puede mejorar la oxigenación y reducir la necesidad de ventilación mecánica, ingreso en la unidad de cuidados intensivos y, eventualmente, la muerte.

Los sujetos elegidos serán asignados al azar para formar parte de uno de dos grupos: uno que recibirá el plasma anti-SARS-CoV-2, donado por personas en el Centro de Sangre de Nueva York, y otro al cual se le administrará un placebo (solución salina).

Investigadores evaluarán la efectividad y seguridad del plasma convaleciente de pacientes recuperados como tratamiento para COVID-19.

Más allá de la atención de emergencia, hasta ahora no se dispone de opciones de tratamiento comprobadas para COVID-19. En la medida que el número de personas recuperadas continúa creciendo, la terapia de plasma convaleciente se convierte en una opción de tratamiento viable. Si bien los investigadores no saben exactamente cuánto anticuerpo se necesita, teoricamente el plasma tomado de un paciente recuperado puede ser suficiente para tratar de uno a tres pacientes.

En referencia al ensayo, la doctora Mila B. Ortigoza, afiliada a los Departamentos de Medicina y Microbiología de la Universidad de Nueva York y miembro del equipo que realiza el estudio, manifestó:

“Las infecciones que saltan de los animales a los humanos, como el nuevo coronavirus, son peligrosas porque no tenemos anticuerpos contra ellas.

Las vacunas pueden no estar disponibles por más de un año. Mientras tanto, y dada la falta de inmunidad natural, la terapia de plasma puede ayudar a proporcionar al cuerpo lo que necesita para combatir la infección”.

Referencia: Clinical Trial Begins to See if Convalescent Plasma Can Treat COVID-19. Albert Einstein College of Medicine News Release, 2020.