La Organización Mundial de la Salud ha hecho especial énfasis en la necesidad de hacer pruebas diagnósticas de manera masiva en cada uno de los países en los que llegó el SARS-CoV-2. De esta forma, podrían detectarse y aislarse los nuevos casos y las personas con las que tuvieron contacto, y por consiguiente, frenar las cadenas de propagación.

Sin embargo, la realidad sigue estando muy lejos de las expectativas. Países como Corea del Norte y Alemania fueron exitosos en esta tarea a pesar de que no aplicaron restricciones estrictas en su territorio. Mientras que países como Italia, España, Estados Unidos y otros de Latinoamérica han experimentado una amplia propagación del virus.

El problema con ello no es solo que más personas se enferman, sino que cuando todas lo hacen a la vez, los sistemas de salud colapsan y aumenta la cantidad de muertes por la falta de camillas, respiradores, atención médica y el personal médico contagiado.

Y aunque hasta ahora las cifras oficiales indican que han muerto 225,000 personas contagiadas con COVID-19, se estima que la cifra sea aún mayor, aunque sea difícil de calcular. ¿Por qué?

Contar las muertes adicionales a las de condiciones normales

Por lo general, las muertes confirmadas por coronavirus corresponden típicamente a personas gravemente enfermas que han dado positivo dentro de los hospitales. Sin embargo, muchas otras personas que también han muerto en este período podrían haber estado infectadas con el virus y no saberlo porque no se hicieron la prueba. Esto sobre todo para aquellas personas que murieron en su casa o en un hogar de ancianos.

Ante ello, un método que promete ser más fiable a la hora de conocer y evaluar el impacto real de la pandemia es observar cuántas personas mueren más de lo normal. Esto, por supuesto, sugiere que el número real de muertes ha sido más alto que el número reportado en muchos lugares del mundo.

Muertes en exceso

Lo que nos lleva al siguiente término: muertes en exceso. Esta es la cantidad de personas que mueren más allá del número esperado. Suena tétrico pero, en teoría, los países llevan estadísticas de la cantidad de muertes que ocurren durante cierto período debido a diferentes causas.

Por ejemplo, en esta época del año, mueren alrededor de 50,000 personas mueren cada semana en los 24 países europeos, según los reportes que maneja el esquema de monitoreo EuroMOMO. Pero esta cifra se disparó a aproximadamente 90,000 según las últimas actualizaciones, que por cierto aún no incluyen todos los datos.

¿Qué tan diferentes son las cifras reales de las reportadas?

Un estudio estima que el coronavirus ha causado la muerte de 52,000 personas en Italia antes del 18 de abril, una cifra que representa el doble de la reportada oficialmente. Otro estudio sugirió que el virus había provocado 45,000 muertes en Reino Unido antes del 21 de abril, más del doble de la cifra oficial reportada hasta entonces, de 17,000.

No todas las muertes en la pandemia se deben al COVID-19

Pero es necesario destacar que no todas las muertes reportadas durante la pandemia están vinculadas al COVID-19. En el caso de Reino Unido, por ejemplo, las cifras de la Oficina de Estadísticas Nacionales indican que el virus es responsable de más de dos tercios de muertes en exceso confirmadas en Inglaterra y Gales, lo que deja un tercio del exceso de muertes sin explicación.

Algunas de estas muertes pueden haber correspondido a casos de coronavirus que no mostraran síntomas obvios, como suele ocurrir en las personas mayores, o a situaciones en las que los médicos se sentían cohibidos de mencionar COVID-19 en el acta de defunción.

Pero, como ya dijimos, algunas de estas muertes en exceso que no se han atribuido a una causa en particular podrían ser el resultado de la muerte de más personas por otras razones como un ataque cardíaco o un derrame cerebral. Y no se trata de una idea descabellada ya que muchas personas han evitado ir al hospital aún sintiendo síntomas.

Además, algunas de estas muertes pudieron ser indirectas, causadas por la falta de atención médica oportuna al presentar una afección diferente de COVID-19, en gran medida por la saturación de los hospitales.

Es difícil saber con exactitud la cantidad real de muertes

Con lo dicho hasta ahora queda claro que determinar la cantidad real de muertes por COVID-19 es un gran desafío. Pero los métodos científicos actuales y el buen manejo de los registros podrían proporcionar una imagen mucho más clara al final de la pandemia, y sobre todo, al comparar las muertes de 2020 y 2021 con las de otros años.

Referencia:

How man people have really died from COVID-19 so far? https://www.newscientist.com/article/mg24632804-100-how-many-people-have-really-died-from-covid-19-so-far/#ixzz6L1ys7iyM