Las abejas melíferas son particularmente vulnerables a las enfermedades infecciosas debido a varias razones. En primer lugar, viven en condiciones de hacinamiento, y estando tantas en un solo lugar, se tocan con mucha frecuencia, lo cual permite la rápida transmisión de los patógenos entre ellas.

Por lo que, para su protección, dependen meramente de un cambio en su comportamiento, ya sea el aseo, evitar la regurgitación y, aunque suene cruel, la eliminación de las larvas enfermas en su colonia.

Esto sería lo equivalente al distanciamiento social que hemos tenido que adoptar los humanos, también seres sociales, para reducir las cadenas de contagio del SARS-CoV-2 en el mundo. Y las abejas melíferas están al tanto de que este comportamiento es necesario para sobrevivir.

Esto ha sido observado especialmente cuando una colonia se infecta con el mortal virus de la parálisis aguda israelí (IAPV). Los insectos comienzan a distanciarse y tienen probabilidades de tocar o alimentar a sus compañeros de nido enfermos.

Pero el virus parece habérselas ingeniado para garantizar su propagación entre las abejas melíferas. Y es que, al ser rechazadas por las de su colonia, las abejas infectadas pueden burlar a los guardianes de otras colonias e ingresar en ellas, propagando la enfermedad a las otras.

Menos trofolaxis, menos propagación del virus

Adam Dolezal, un fisiólogo de insectos en la Universidad de Illinois, Urbana-Champaign (UIUC), que estudia el IAPV, dijo que no se sabía mucho sobre cómo actúan las abejas cuando se infectan con un virus. Por ello, él y su equipo desarrollaron un sistema automatizado para monitorear el comportamiento de las abejas.

Las abejas infectadas tenían menos probabilidades de ser alimentadas por otras abejas, una especie de distanciamiento social para suprimir el virus. Crédito: Nathan Beach, University of Illinois.

El sistema se encargó de identificar la trofolaxis, un comportamiento por medio del cual alimentan a sus compañeros de trabajo regurgitando alimentos de una bolsa llamada cultivo. Es así como las abejas con hambre se acercan a otras hasta que alguna de ellas tose algo y pueden alimentarse.

Los investigadores etiquetaron a 900 abejas en cada una de las tres colonias a estudiar, las cuales fueron monitoreadas con una cámara, y tras cinco días de grabación observaron que las abejas sanas evitaban el contacto con las abejas infectadas. Con ello, la trofalaxia se redujo a aproximadamente la mitad con las abejas enfermas comparado con cómo ocurría con las abejas sanas.

Esto no ocurrió por falta de intentos, ya que las abejas infectadas se movían alrededor de la colonia más que las otras abejas, quizás para aumentar la probabilidad de encontrar a alguien que las alimentara. Este comportamiento muestra cómo los animales son conscientes de que pueden evitar enfermedades por sí mismos.

El virus IAPV se las ingenia para propagarse

Las colonias de abejas melíferas cuentan con abejas guardianes, cuyas antenas sirven para detectar una serie de señales químicas provenientes de otras abejas en el exterior, a fin de identificarlas como miembros de la colonia o como extranjeras. Estas señales están compuestas por hidrocarburos cuticulares.

Los investigadores tomaron abejas infectadas con IAPV y las colocaron fuera de otra colonia, y observaron que los guardianes de esta dejaron que ingresaran alrededor del 30 por ciento de ellas, mientras que solo 15 por ciento de abejas sanas logró ingresar.

Por el momento, no se ha confirmado cómo es que estas abejas enfermas logran colarse incluso más que las abejas sanas. Pero los autores sospechan que podría ser que el virus altera la abundancia de de varios hidrocarburos cuticulares ya que descubrieron que la infección reducía los niveles de octacosano, un compuesto que se asoció con una mayor aceptación de abejas externas.

Curiosamente, las abejas infectadas también se mostraban más sumisas cuando los guardianes las retaban, y tenían más probabilidades de ofrecerles comida. Quizás bajo este comportamiento el virus ha encontrado una forma de propagarse.

Referencia:

Deadly virus turns honey bees into Trojan horses. https://www.sciencemag.org/news/2020/04/deadly-virus-turns-honey-bees-trojan-horses#