El hecho de que algunos gobernadores de Estados Unidos han comenzado a flexibilizar las restricciones impuestas para la prevención de la propagación del coronavirus, anima a muchos estadounidenses quienes anhelan el retorno a la vida antes de la pandemia, pero las señales indican que esta “normalidad” es un objetivo a largo plazo.

Como muestra, la doctora Deborah Birx, asesora de la Casa Blanca, manifestó que el distanciamiento social estará con los estadounidenses durante el verano. El gobernador de Luisiana, John Bel Edwards, advierte sobre una “forma de vida diferente” hasta que haya una vacuna, la cual no estará ampliamente disponible probablemente hasta el próximo año. Por su parte, el gobernador de Nueva York, Andrew Cuomo, manifestó que no hay retorno a la vida de antes.

Lejos de ser normal

En el estado de Georgia, el gobernador Brian Kemp está impulsando uno de los planes de reapertura más agresivos del país, permitiendo desde el viernes (24 de abril) la reapertura de peluquerías, gimnasios y salones de manicura, y a partir del lunes (27 de abril), se reanudó el servicio de restaurante para cenar y el cine, a pesar de las advertencias de que el estado podría ver un aumento en las infecciones.

Pero incluso en Georgia la vida estaba lejos de ser normal. Los clientes iban a restaurantes con mesas marcadas, conversaban entre ellos y ordenaban sus pedidos con los rostros cubiertos por mascarillas.

En China, las personas son rastreadas por aplicaciones móviles y monitoreadas con controles públicos de temperatura.

En Alaska, los restaurantes mantienen registros con el nombre y número de teléfono de cada cliente, en caso de que sean necesarios para el rastreo de contactos.

Aunque muchos señalan que una vacuna es el camino más seguro a la normalidad, los expertos en salud pública ven otra forma que no es menos desalentadora: realizar millones de pruebas más, contar con 100.000 o más trabajadores de la salud para rastrear y aislar a los expuestos a COVID-19, y desarrollar una red de datos sin interrupciones para coordinar el esfuerzo.

Una nueva forma de vivir

Es evidente que esas medidas no están disponibles, al menos en el corto plazo. Pero sin una vacuna u otras medidas, es una incógnita cuando podrán los ciudadanos sentirse seguros.

Al respecto, Steven Taylor profesor de la Universidad de Columbia Británica y autor de la obra “La psicología de las pandemias”, señaló que la confianza volverá cuando las personas vean a otros abrazarse, darse la mano y apiñarse en los ascensores, y no enfermarse.

En el estado de Georgia, se permitió la reapertura de peluquerías, gimnasios y salones de manicura, así como el servicio de restaurante para cenar.

La experiencia de otros países puede ofrecer pistas. En China, donde surgió el virus a fines del año pasado, las personas han demostrado estar generalmente saludables y pueden moverse dentro de sus propias ciudades, pero rastreadas por aplicaciones móviles y monitoreadas con controles públicos de temperatura.

Alemania ha visto muchas menos muertes que muchos de sus vecinos europeos, pero la vida sigue restringida. Si bien se permitió que las tiendas más pequeñas reabrieran la semana pasada, se mantuvieron estrictas pautas de distanciamiento social y el uso mascarillas faciales en público.

Sin duda que las consecuencias de la pandemia aún están por determinarse, pero cabe preguntarse si esta crisis marca el inicio de una nueva forma de vivir, y que tal como afirma el gobernador de Nueva York, la vida ya no será como antes.

Referencia: The US reopening is coming, but ‘normal’ is still a ways off. The Associated Press News, 2020. https://bit.ly/3bY7bCR